ZEAL & ARDOR (USA) – Stranger fruit, 2018

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Romper con lo establecido, con las normas y prejuicios; esta es sin duda la premisa con la que Manuel Gagneux se abre camino en el mundo de la música.

ZEAL & ARDOR es la invitación, impresa en formato musical, a un viaje a través del tiempo hacia una época convulsa en la que el color de la piel de una persona podía significar una vida de oportunidades o bien una existencia condenada a la penuria y el sufrimiento. Esto, además, tiene su reflejo en el mundo de hoy en día, en el que la exclusión se expresa de muchas más formas que en una cuestión puramente racial.

Stranger fruit es el segundo álbum de este joven proyecto, con apenas un año de vida, que trata la desigualdad a través de la música con una habilidad y naturalidad asombrosas. El propio título es un guiño al profesor Abel Meeropol, que compuso un poema dedicado a dos afroamericanos ahorcados y que tiempo más tarde Billie Holiday, haciéndolo suyo, lo convertiría en uno de los primeros himnos del movimiento por los derechos civiles en Estados Unidos.

Es sin duda un homenaje a todos aquellos caídos que, a pesar de haberse liberado de la esclavitud hacía casi un siglo, aún sufrían sucesos dantescos, con aprobación de gran parte de la población americana blanca a los linchamientos.

En palabras del propio Gagneux, se trata de dar continuidad al concepto de Strange fruit de “gente siendo colgada y, por extensión, disparada y muriendo”. Con esta idea tan desgarradora es capaz de entrelazar el toque crudo del black metal y lo profundo del soul dando una composición a todo el álbum que se mantiene danzando entre la bestialidad y la nostalgia. Ahonda en las raíces de la música blues, el gospel y el negro spiritual, pero no supone un simple guiño a los esclavos africanos arrancados de su tierra natal durante los siglos XVIII y XIX. Muy al contrario, hace suyos los cánticos religiosos que en la comunidad negra significaban la purificación y el apoyo mutuo, retorciéndolos y dándoles un barniz oscuro, como si su significado de pureza y santidad hubiera sido mancillado por alguna clase de vudú.

Musicalmente hablando, estas dos almas juegan continuamente, entrelazándose para dar forma a un ritual que fusiona el pasado y el presente. El espíritu afroamericano suena melancólico y doliente, aunque con una energía cargada de intensidad, que suele explotar en pasajes más pesados fundiéndose con un estilo tan dispar como el black metal. Ambas formas tan aparentemente diferentes guardan más similitudes de las que pudiera parecer. Desde polos opuestos, ambas son viscerales y oscuras, arrastrando mensajes que hablan de la muerte, el sufrimiento, la lucha, la desesperación o el hambre.

La voz sentida y profunda de Gagneux combina a la perfección con los coros eclesiásticos, los cantos rituales, las guitarras acústicas y la furia de los blast beats desatados. Estos destellos están acompañados por influencias de otros nombres tan dispares como DARKTHRONE, DEFTONES o TOM WAITS, que hacen de Stranger fruit la consolidación de un proyecto único. ZEAL & ARDOR es un crisol de músicas, culturas e historia que cautivará a propios y extraños, sin dejar espacio a la indiferencia y con ganas de exprimir hasta la última nota.

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