XENOBLIGHT (DNK) – Procreation, 2018

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A pesar de que la extensión de Dinamarca no es de las mayores de Europa y que no es uno de los países más reconocidos por su aportación dentro del metal extremo (siempre a la sombra de Noruega, Suecia y Finlandia) hay un buen número de bandas que podrían representar bien el estado de forma de la escena del país. Si nos centramos en las distintas maneras de practicar el death metal, que es lo que nos tiene hoy ante las teclas, tenemos a PANZERCHRIST, DAWN OF DEMISE, INIQUITY, UNDERGANG, KONKHRA o ILLDISPOSED, por nombrar unas pocas.

Pues bien. Hoy venimos con otra agrupación que pasará dentro de poco a formar parte de la élite del death danés: XENOBLIGHT. Bendita la era digital de la música, porque, aunque siempre molará más el ritual de pincharte un vinilo y disfrutar de su crujiente sonido o poner a rodar un CD o una cinta, gracias a las diferentes plataformas digitales para poder escuchar música he descubierto un buen número de bandas a las cuales sigo de cerca a día de hoy; así ha ocurrido con estos daneses. Su death metal con fuerte carga thrasher me ha calado hondo y sin duda este álbum debut suyo se ha convertido en uno de los grandes descubrimientos de este 2018, además de haber ganado enteros en la pugna por un puesto en mi top diez subterráneo, que es un galardonaco, humilde, pero lo es.

Me gusta todo en este Procreation; desde ese sonido que favorece de manera brutal el disfrute de las composiones, todo esto alimentado por esa portada, mezcla de gris monotonía y de febril, angustiosa y vertiginosa locura. Las piezas se mueven principalmente, como ya os decía, entre el death y el thrash, pero no hacen ascos a otros géneros o recursos propios de estos, como el black metal. Tienen un rollete muy similar a DEATH, SKELETONWITCH, REVOCATION, HAVOK o VEKTOR, sobre todo a estos dos últimos por lo que me recuerda la voz de Marika Hyldmar (ex ILLNATH) a la de David DiSanto y David Sánchez, como si de una mezcla de ambas se tratase, aunque el frontman de XENOBLIGHT le tira un poco más hacia el registro death o black que al thrasher, siempre con las peculiaridades que hacen a cada voz diferente.

Entre los riffs de locura, los variados ritmos de percusión y las letras expelidas por esa adictiva voz, no puedo encontrar ninguna pega a este disco y solo puedo añadir que animo a esta gente a que continue sacando discos; serán muy bien recibidos.

 

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