XANTHOCHROID (USA) – Of Erthe and Axen I & II, 2017

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El subcontinente norteamericano, desde hace ya unos cuantos años, ofrece un amplio abanico de posibilidades para los devoradores de black metal más abiertos de miras (y de oído, por supuesto): desde el black más clásico de VON, KRIEG o JUDAS ISCARIOT, la oleada emergida de entre las montañas que forman la majestuosa Cordillera de las Cascadas, pasando por el black de corte más experimental, genuino y con personalidad de NACHTMYSTIUM o WOLVES IN THE THRONE ROOM hasta llegar a la epicidad y folclore de bandas como CALADAN BROOD, GALLOWBRAID o FALLS OF RAUROS. Quien se queja de la escena black metalera estadounidense es por vicio, y si juntamos a Canadá podríamos estar aquí hasta mañana. Pero como el disco que nos ocupa está creado por una banda de California, os sitúo en Estados Unidos, ya que de entre toda esta inmensa variedad, desde Lake City, XANTHOCHROID se ha manifestado, de manera injustamente discreta pero constante y fiel a sus ideas, desde 2005, preparando lo que sería el surgir del que para mí (y sobre todo después de haber analizado esta nueva obra) es uno de los mejores actos de black metal jamás concebidos por el ser humano. Y me quedo corto.

Fue en 2012 cuando di por primera vez con XANTHOCHROID al descubrir una versión suya (finísima por cierto) de «Land of snow and sorrow» de los fineses WINTERSUN. ¿Cómo no había escuchado a esta peña antes? A raíz de ahí ya investigué todo lo que pude de ellos por la red y al poquito escuché Blessed he with boils, su primer larga duración. Tras este disco y la versión blackerizada de «Harvest» de OPETH les perdí la pista, sumergido en otro estilos y siguiendo la estela de otras tantas decenas de bandas.

Pero bueno, lo más importante es el señor discazo que se han cascado estos californianos. Desde un tiempo a esta parte la propia banda ha calificado su música como «black metal cinemático», y la verdad es que es de las mejores definiciones que le podrían haber dado. Of Erthe and Axen es una jodida ‘audiopelícula’ en toda regla. Han trabajado todo con tantísimo mimo y buen gusto que han elevado todas las alusiones musicales a las que hacen referencia a un nivel que no pensé que podría llegar a escuchar nunca en una banda. Ya había escuchado muy buenas obras de metal extremo que evocaban muy bien sentimientos teatrales o de película: The Varangian way de TURISAS, Time I de WINTERSUN, el Maestro de WINTERHORDE o el Beware the sword you cannot see de A FOREST OF STARS. Podría aumentar el número de palabras en este texto de manera totalmente gratuita nombrando discos que han dibujado en mi mente de manera vívida las imágenes que describen con música, lírica e interpretación, pero no lo voy a hacer, porque ninguno ha conseguido lo que esta obra maestra.

Este año no debería ser el año ni de NE OBLIVISCARIS ni de WINTERSUN, por más que me gusten ambas bandas. Este año debería ser el año de XANTHOCHROID y este debería de ser el trabajo que les haga girar por el globo entero y nos dé la oportunidad de disfrutar de ellos en directo a los que vivimos al otro lado del charco. En este mundo que han ideado para la construcción de este doble LP no falta de nada, mapa del mismo incluido en el kit digital de prensa, cosa que hace mucho más fácil que nos pongamos en situación (por si con la música no bastase) y de igual manera que no falta, tampoco sobra. El trabajo sinfónico es espectacular, dejando en mangas de calzoncillo a DIMMU BORGIR, CARACH ANGREN e incluso a sus compatriotas que tanto me gustan ABIGAIL WILLIAMS. Vamos, que no tienen nada que envidiar a ninguna de las bandas top dentro del metal extremo de vena sinfónica. Estos elementos se ven totalmente ensalzados por el apabullante trabajo vocal; los cuatro miembros participan de manera excelente, aportando diferentes matices a la interpretación y dando la sensación de que cada voz, cada armonía de las mismas pertenece a un personaje o sensación experimentada por alguno de esos personajes y te la transmiten con una precisión brutal. Tanto las voces limpias femeninas, las masculinas, los distintos registros de guturales… cada segundo de una de esas líneas es imprescindible en esta historia, nada cansa o se hace repetitivo.

Se nota en algunos pasajes orquestales la innegable influencia que ha ejercido el proyecto de Jari Mäenpää en Sam Meador y compañía, recordando al disco homónimo de WINTERSUN por momentos. Los alumnos, una vez más, parecen haber superado a los maestros. Pero no todo el mérito del disco se lo llevan las líneas de orquestación o las voces. La parte extrema también tiene una calidad brutal, siendo progresiva, melódica, agresiva; en definitiva, adecuada de una manera deliberada para cada momento de este musical de metal extremo casi sin precedentes. Guitarras que juegan con el black, el death, o el (como ya he sugerido de manera obvia) progresivo, el folk… ¿habrá algo que no sepa hacer bien esta muchachada? Es que no se puede poner una sola pega a esta sobrada, porque eso es lo que es, una auténtica y descarada sobrada. La pegada en la batería es brutal, sin perder nada de potencia cuando arrea un blast beat, percibiéndose cada bombo, cada timbal y cada platillo de manera nítida e impoluta. Esto es gracias también, por supuesto, a la impecable producción que actúa de perfecto recipiente, como una jarra de buen cristal otorga ese sabor tan cristalino al agua o al vino.

Poco más que añadir de un disco que ha sobrepasado todas mis expectativas y que sin duda estará entre los cinco discos de este 2017 que más me ha gustado.

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