WORMED – Exodromos, 2013

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Allá por 2003 se empezó a hablar en los círculos extremos underground de todo el mundo de una nueva y prometedora banda madrileña de brutal death que llamó la atención de muchos por su originalidad. Aquel año apareció su disco debut, “Planisphaerium”, y en él WORMED practicaba un death metal pesado, oscuro, técnico y basado en patrones rupturistas apoyándose en una estética futurista con letras sobre conceptos científicos extraños. El grupo se presentaba como una de las esperanzas más sólidas de aquellos que acusaban en el death metal una repetición de esquemas cada vez más basada en imitaciones de SUFFOCATION o CRYPTOPSY. Por sus particularidades, “Planisphaerium” se acabó convirtiendo para mí, y para muchos otros a juzgar por la reputación conseguida, en un auténtico clásico del death metal mundial de la época. Sin embargo, sin darnos cuenta dejamos de tener noticias de WORMED durante mucho tiempo. Parecía que habían desaparecido, y que sin duda estábamos ante otro caso de gran talento que no sale adelante debido a la falta de oportunidades.

Y, por fin, en 2010 apareció el EP “Quasineutrality”, la señal que esperábamos todos los que recordábamos aquel debut. El grupo estaba preparando un album, y yo he estado esperándolo desde entonces, por lo que el lector podrá imaginarse el honor que supone para mí escribir sobre él. Hoy, nada menos que diez años después de “Planisphaerium”, por fin tenemos en nuestras manos “Exodromos”. Que la ciencia nos asista: WORMED han vuelto.

Quienes escucharan su primer disco podrán suponer lo que van a encontrar en “Exodromos”, pero quienes no tuvieran ocasión difícilmente podrán imaginárselo a partir de nada que yo escriba… Una escucha superficial puede hacer pensar que se trata de otro disco de brutal death técnico similar a CRYPTOPSY, pero una aproximación más exhaustiva revela concomitancias con propuestas mucho más especiales como GORGUTS o, sobre todo, DEMILICH, si bien en este segundo esfuerzo sí vemos sonoridades más identificables con el death metal “normal” de, por ejemplo, DYING FETUS. El gusto por la vertiginosa verticalidad, la disonancia y la variación continua de patrones rítmicos se intercala con abundantes y pesadísimos breakdowns que se alejan de lo típico en el metal moderno para cumplir una función de disociación radical produciendo un efecto muy desorientador, como si se tratara de unos MESHUGGAH tocando brutal death. Aparecen pasajes cercanos al jazz e incluso partes deudoras del thrash que no pueden remitir sino a VOIVOD. El album es muy compacto, y todos estos ingredientes se mezclan en una sintonía caótica. Buena muestra son Tautochrone, Multivectorial reionization o la casi instrumental Xenoverse discharger, que cierra el album con una aproximación más melódica y atmosférica.

Los riffs de guitarra presentan, como dije más arriba, una verticalidad de gran riqueza, y estas extrañas armonías, que apuestan en general por el cromatismo y la construcción de texturas disonantes, producen un efecto hipnótico y mareante. La batería, para cuyo puesto se ha incorporado Riky de AVULSED en sustitución de Andy C. (ahora en SARATOGA), llena la impredecible alternancia entre blast beats de impecable precisión con los ritmos jazz y los breakdowns. En cuanto a la voz de Phlegeton, sigue siendo seña de identidad: inhumanamente gutural y de pronunciación casi incomprensible, ha ganado en matices y fuerza respecto a “Planisphaerium”. Las letras nos hablan en esta ocasión de la pesadilla científica del último ser humano del cosmos, en lo que la banda cataloga como una precuela conceptual a “Planisphaerium”. En “Exodromos” los errores en el uso del inglés son algo menos comunes, aunque aún no se trata de un inglés perfecto. El concepto lírico sigue siendo muy abstracto y complicado.

La música de WORMED es extraordinariamente pesada y brutal, incluso para estándares de brutal death metal. Ni siquiera es especialmente agresivo… puesto que esto no tiene cabida en la fría lógica de “Exodromos”, cuya producción, si bien menos oscura y claustrofóbica que en el debut, acentúa esta sensación de cruel y estéril frialdad. Escuchar “Exodromos” es una experiencia tan desconcertante, inquietante y amenazadora como un encuentro con una entidad extraterrestre.

¿Podría llegar a ser el mejor disco del 2013? A falta de muchos lanzamientos interesantes previstos para este año, sí, indudablemente. Podría ser uno de los lanzamientos de death metal más importantes de los últimos tiempos. “Exodromos” es una obra maestra, porque confirma que WORMED ha conseguido lo que muy pocos han conseguido: tomar un género que lleva autofagocitándose desde 1991 y llevarlo a terrenos inexplorados. Es un album radicalmente innovador y, como tal, seguramente no será del gusto de todos. En mi opinión, la banda debería colocarse con este lanzamiento en la vanguardia del death técnico actual. “Exodromos” no es de este mundo. WORMED ha llevado el death metal a la última frontera.

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