WORMED (ESP) – Metaportal, 2019

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Desde que WORMED se reactivara a principios de esta década, su marcha ha estado marcada por una actividad constante y regular. Cuatro lanzamientos en diez años es más de lo que la mayoría de grupos de metal extremo en España pueden hacer, teniendo en cuenta lo difícil que es dedicarse a un proyecto musical a tiempo completo. Lo más llamativo en este caso es que WORMED está manteniendo esa regularidad a pesar de los contratiempos causados por los inevitables cambios de formación, el último de los cuales, como es sabido, debido a la triste pérdida del batería Guillermo Calero. Metaportal cumple su función, mantener el nombre de la banda entre los lanzamientos de actualidad, marcado por este suceso y poniendo de manifiesto la tenacidad de la banda. Lo aplaudo desde el principio.

Cuestiones personales aparte, Metaportal es, musicalmente, una pieza más en el entramado conceptual aparentemente en incesante construcción que constituye la obra de WORMED. Se trata de un lanzamiento corto pero intenso, con cuatro cortes de unos cuatro minutos cada uno, que siguen los patrones típicos de los temas de WORMED. No hay en Metaportal interludios ambientales ni temas más experimentales en cuanto a uso de recursos; presumiblemente porque la inclusión de este tipo de ideas habría estado fuera de lugar en un trabajo de estas características. Existe alguna alusión aislada; por ejemplo, al final de “Bionic relic”, mi tema favorito, pero en general no hay demasiadas distracciones. A este respecto lo único negativo que puede decirse de Metaportal es que pierde parcialmente esa sensación de coherencia holística que solo puede conseguirse con un trabajo de larga duración. Es posible que los temas de Metaportal fueran considerados por el grupo como inadecuados para un álbum completo, o que simplemente se haya decidido lanzarlos así porque, como puede comprobarse rápidamente, son cuatro temas que funcionan muy bien combinados entre sí.

Como decíamos, hay una gran homogeneidad entre los cuatro temas, lograda a partir del empleo de recursos similares (en cuanto a tempos, ritmos, alturas, etc) combinados de una manera muy errática. Mejor explicado: la música de WORMED se caracteriza por riffs muy pesados y muy densos basados en texturas y capas, alternancia frenética entre ritmos y total incoherencia estructural… al menos en apariencia. En Metaportal los cambios son tan repentinos que la banda juega constantemente con las expectativas del oyente, ofreciendo lo que se espera solo en escasas y muy bien escogidas ocasiones. Así, cuando aparece una parte que nos suena conocida podemos llegar a preguntarnos si efectivamente la hemos oído antes o si simplemente las dinámicas de la composición apuntaban hacia ella. Esas partes fáciles de escuchar, tan escasas como son, son tremendamente efectivas, porque consiguen darle a las más caóticas (que son las que forman el grueso de estos temas y de casi toda la obra del grupo) un efecto de extrañeza demoledor. Incluso un final de pista en fade out nos pilla por sorpresa… por no hablar del metajuego con la cuarta pared al final del cuarto tema, “E-Xystem://CE”. Esa aparente incoherencia que mencionaba, que a mí personalmente me parece el mayor cáncer del metal extremo moderno, se convierte en una virtud en WORMED porque, de hecho, tiene un propósito. La banda nos enfrenta a lo desconocido y sólo nos permite quedarnos en un lugar seguro y familiar el tiempo suficiente para que el impacto de lo extraño sea aún mayor.

Dentro de toda esa vorágine de caos, en la que imagino que debe ser dificilísimo memorizar un tema para grabarlo o tocarlo en directo, parecen cobrar especial protagonismo los riffs de Migueloud, entre los que se integra la siempre inquietante voz de Phlegeton. Sin embargo, en lo que a interpretaciones individuales concierne creo que Metaportal debería servir para dar la bienvenida al batería Gabriel Valcázar. Cuando por fin consiga entrevistar a WORMED tengo que recordar preguntar de dónde sacan a los baterías. Me resulta hasta difícil de creer que haya tantos en España capaces de tocar así. En fin, este señor hace una labor magnífica teniendo en cuenta el peso que lleva encima, puesto que la batería es a menudo lo que permite al oyente distinguir la estructura de los temas de WORMED.

Parece que WORMED se resiste a bajar el nivel. Espero que pronto podamos comprobar si Metaportal, que se hace inevitablemente corto, es un anticipo de lo que estén perparando para un nuevo LP o si se mantiene como episodio de entidad propia. En cualquier caso, yo sigo confiando con total tranquilidad en la capacidad de WORMED para crear música interesante. Hasta ahora no me han dado ni un solo motivo para dudar.

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