WITH ALL MY HATE (ESP) – Dehumanized depths, 2018

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¡Joder, qué ganazas tenía de meterle mano al nuevo trabajo de WITH ALL MY HATE! Han pasado ya cuatro años desde que viera la luz Deed of voracity, segundo y, hasta la fecha, último trabajo de la one man band del inquieto multiinstrumentista almeriense Óscar Company. Ese anterior trabajo ya me dejó buenas sensaciones, si bien estaba quizá demasiado encasillado dentro del brutal death de corte técnico más prototípico: voces ultragraves, baterías a velocidades imposibles y guitarras con «pirubirus» por doquier… Para hacernos una idea, algo así como la fusión de unos ORIGIN con la voz de nuestros CARRIONED.

La verdad es que la espera ha merecido la pena con creces y Dehumanized depths, la nueva criatura de Óscar, supone un salto exponencial a todos los niveles con respecto al anterior material de la banda. ¿Qué es lo que vamos a poder encontrarnos detrás del tremendo y masivo arte del álbum, obra de Adi Dechristianize? Pues, a nivel formal, un disco con una producción realmente cuidada al detalle, tanto en lo relativo a sonido como a arreglos, que se ha currado el propio Óscar a todos los niveles: grabación, mezcla y máster. Es obligado referirse a la mezcla que, sin renunciar a ser todo lo aplastante que el trabajo requiere, es jodidamente nítida y permite seguir perfectamente la línea de cada uno de los instrumentos. Cosa nada fácil, puesto que tanto las guitarras como el bajo no paran de revolotear ni un momento, y hay una gran variedad de voces que se cruzan y complementan constantemente. La producción de batería, que pese a ser programada está realmente lograda en cuanto a sonido, cumple a la perfección con su papel dentro del género: una jodida ametralladora de bombos, blastbeats y gravity blasts, además de haber ganado enteros en cuanto a realismo a nivel de breaks y patrones rítmicos.

Compositivamente, es donde nos encontramos con las mayores sorpresas de este trabajo puesto que, sin olvidarnos de que estamos ante un trabajo de brutal death, hay que destacar la gran carga melódica que desprende la obra de Óscar. Y, ojo, que no se me malinterprete, puesto que no hablamos en ningún caso de death melódico ni nada que se le parezca. La aportación en ese sentido de WITH ALL MY HATE viene dada en una doble vertiente. Por un lado la base rítmica conformada por ambas guitarras y bajo, que están permanentemente armonizándose entre sí y creando figuras a tres bandas a base de tappings, hammer-ons y pull-offs en una suerte de composiciones en las que se dejan entrever armonías menores con cierto regusto de música clásica (véase, por ejemplo, las secciones finales de «Disturbed obsession«, con aire a la trepidante «Tormenta de verano» de Vivaldi, o las estrofas de «Euthymia«, con una armonía que recuerda a una acelerada  «Claro de luna» de Beethoven a base de shreedding). Por otro lado, lado el uso de guitarras solistas con melodías tremendamente melancólicas y evocadoras a base de trémolos, más propias del doom metal. Véase el inquietante inicio del corte «Covenant of hate» o la sección principal de la pieza que «abre el melón», «Into the void» (esta última aún con algún retazo de aquellos «pirubirus» a lo ORIGIN que nos encontrábamos más frecuentemente en el anterior material de la banda).

El citado aspecto melódico está a menudo salpicado de retazos que recuerdan a bandas de black metal, como el tema «The whisper of a traitor«, que en ocasiones me trae a la cabeza las armonías del grandioso debut de OLD MAN´S CHILDBorn of the flickering. Por cierto, cojonudo el solo melódico que se casca Óscar en este tema, al igual que en la ya citada «Disturbed obsession«. Evidentemente, también hay temas en los que predomina la vertiente más cafre de la banda, mermando las concesiones a la melodía, como en el caso de la desquiciante «Holometabolus«.

A nivel técnico el álbum es un derroche de técnica a las cuerdas, con ejecuciones precisas de unas líneas realmente complejas y que requieren altas velocidades tanto de púa como de digitación en los trastes. Destaca en ese sentido el gran trabajo realizado por Óscar al bajo, dada la dificultad de trasladar al mismo determinadas figuras y técnicas que realizan las guitarras y que, asimismo, todo suene limpio y bien definido. Se nota que hay un buen trabajo detrás.

En cuanto al aspecto vocal del disco, quizá sea el que más suspicacias pueda levantar entre el público menos dado a este tipo de sonoridades. Aquí Óscar actúa en comandita con el vocalista invitado Javy Seyerot, voceras de los combos vascos HARSH y CARNIVOROUS VORACITY. Entre ambos crean un pandemonio de guturales hipercavernosos, voces pitcheadas y «predators» varios que puede llegar a saturar a más de uno, si bien es el punto de cohesión que precisaba el trabajo para acercar esa nueva dimensión compositiva al brutal death más «canónico». El resultado es una auténtica salvajada a base de contantes voces gorgoteantes que no dejan un momento de descanso y que, combinadas con la ampulosidad de la música, da como resultado una creación tan grotesca como extrañamente hermosa… una aberrante oda al horror vacui.

El repertorio de Dehumanized depths se extiende durante algo más de media hora repartida en once temas a los que sigue una posterior outro atmosférica que cierra el trabajo. La tónica en general es la ya reseñada de zapatilla y tira millas, con temas cortos de metraje (varios de ellos no llegan a los tres minutos), retorcidos y a velocidades endiabladas, con la excepción del corte «Depravity» en el que la banda levanta el pie del acelerador para caer de lleno en un tema angustioso y de tempo arrastrado de esos que deprimen hasta a un enterrador por vocación.

A modo de resumen, y por no seguir divagando, resalta nuevamente que estamos ante un grandísimo trabajo llamado a ser de los mejores del año dentro del brutal death internacional y en el que WITH ALL MY HATE han dado un paso de gigante que espero que les coloque en un lugar destacado dentro de la complicada escena extrema. Por lo pronto, y ya viniendo de un sello con bagaje en el estilo como es el alemán Morbid generation records, este nuevo álbum lo editan los japoneses Amputated vein records, que gozan de una mayor proyección a nivel internacional. Los ingredientes de calidad están ahí, ahora sólo falta que cuaje la receta… Para mí, desde luego, es un disco de sobresaliente.

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