WITCHFYRE (ESP) – Grimorium verum, 2018

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La historia del debut de WITCHFYRE se escribe con paciencia y perseverancia. El grupo gallego tiene una procedencia de miembros peculiar. Porque salvo su cantante, más vinculado al heavy metal de libro, el resto de miembros provienen de la escena extrema gallega, en concreto de DANTALION y BALMOG, por citar las dos fuentes principales. Aunque aquí firmen con otros nombres muy propios, la curiosidad que de partida me generaba el conocer esta procedencia me hizo adentrarme en Grimorium verum con avidez. Sin embargo el parto de este disco ha costado. La raíz estaba en Pablo (que fue bajista de DANTALION), aquí firmando como P.G. War, Villa (batería de DANTALION), que aquí firma como J.Thundervil, Andrés (también en DANTALION), que firma como G.G. Andrews y, finalmente, Balc (de BALMOG, OVAKNER, BANISHED FROM INFERNO…), que aquí firma como L. O’Witchfield. El último en entrar fue Emi, el cantante, que ya tiene un pasado importante en la escena gallega de heavy metal en bandas como IRON HUNTER o MIDNIGHT RITES y que fue el nexo de unión entre las ideas musicales y la voz que se demandaba para este trabajo. Después de un single y un EP, WITCHFYRE entró a grabar Grimorium verum y en principio iba a ser editado en 2016 pero, vericuetos de la edición musical, hicieron que el disco se mantuviese en el aire casi dos años hasta ahora que lo rescata Fighter Records.

El que la sigue la consigue y, usando otro refrán, más vale tarde que nunca, así que ya por fin sale Grimorium verum de las catacumbas en las que estaba metido, y nunca mejor dicho, porque parece que con eso ha envejecido como el buen vino. Musicalmente estamos ante un disco que saca a la luz el ABC del buen heavy ochentero y que con una muy buena producción consigue sonar fresco y atrayente. A ello añadimos la voz de Emi que aquí está a medio camino entre la NWOBHM de los primeros IRON MAIDEN y las inflexiones y cambios de tonalidad y falsetes de KING DIAMOND. Así tenemos un disco forjado en los riffs y los cambios de ritmo de MERCYFUL FATE, KING DIAMOND, los MAIDEN del Killers, los JUDAS PRIEST más ochenteros… a lo que podemos añadir un aura de épica oscuridad que me recuerda a MANILLA ROAD. Todo esto no es nada nuevo, pero WITCHFYRE lo ejecuta con convicción y energía contagiosa, especialmente la parte rítmica tanto de riffs como del trabajazo de Villa detrás de los parches. Por otro lado los giros vocales están bien pensados y también bien producidos, con lo que todo encaja a la perfección.

Todos los temas son francamente pegadizos y tienen mucho dinamismo, no se acomodan en un ritmo constante, ni en un riff. Además los solos, que son muy NWOBHM también, están muy bien compuestos y enclavados también. Un par de ejemplos: después de una apertura más directa como “Devil’s child” viene uno de los temas más llamativos y de los más largos también, “Lord of the underworld“, que junto a más adelante “Queen of the night” son los cortes que sobrepasan los seis minutos y más se entretienen en contar una historia musical y letrística. El primero de ellos tiene de todo: partes a medio tiempo, momento up-tempo, solos inventivos, pegadizos riffs y la voz de Emi contenida en los momentos más épicos y derrochada en los más veloces. El segundo de los citados tiene una pátina muy hard rockera en algunas melodías, y rítmicamente es de los más pegadizos del plástico, dejando con ambos elementos espacio a la voz de Emi para que muestre todas sus facetas, con partes puramente KING DIAMOND incluidas. Ambos ejemplos ponen sobre la mesa las buenas tablas que tiene WITCHFYRE componiendo y haciendo del dinamismo la bandera de este disco.

También hay espacio para temas que, como el de partida, son más directos y aprehensibles, en especial dos cuyos riffs de entrada son muy similares y que son puro New Wave a lo SAXONTANK, HOLOCAUST o JAGUAR en sus inicios, como es el caso de “No rest for the witched“, que al ser más largo también permite mostrar una estructura variada y dinámica, y sobre todo “Night hunter“, este sí, un tema de escenario con influencia de JUDAS PRIEST por todos sus costados. Son todas ellas facetas conocidas para cualquier grupo o aficionado al heavy metal clásico, pero en las manos de los miembros de WITCHFYRE consigue sonar fresco y actualizado, sin tirar de modernidad innecesaria, simplemente ofreciendo honestidad musical y creyéndose lo que hacen.

Me sorprende que a pesar de los problemas que tuvieron en editar en su momento Grimorium verum nadie supiese ver en este disco un gran trabajo hasta casi dos años después. Esto me hace preguntarme si WITCHFYRE habrá compuesto algo nuevo en este tiempo y si la continuidad de este disco será más próxima de lo que pensamos. Hasta entonces, un gran disco para los amantes del heavy en su sentido más clásico pero hecho con convicción y mucho bagaje detrás.

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