WINTERHORN (ESP) – Rise of the frozen melodies, 2018

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No descarto en el futuro aprender a aporrear algo (tambores de detergente o de verdad) y montar una banda aunque sea una de estas one person band (traducido: Juan Palomo band), pero si lo hubiese hecho en mis, ejem, años de vida, seguramente el momento de tener algo físico entre mis manos sería el orgasmo más grande y placentero que nunca hubiese alcanzado. Por eso me puedo imaginar la satisfacción que los miembros de WINTERHORN, como tantas otras bandas que empiezan, pueden llegar a tener al ver que un sello siempre al quite y con ganas de ayudar a salir del subsuelo, como es Semen de Orco Muerto, les edita su debut después de un par de demos y un par de años de existencia. ¡Y hasta camisetas! Ya lo tienen todo para triunfar… ¿Y la música? Pues también. Digamos que este EP de debut, Rise of the frozen melodies, por cierto un título muy muy adecuado, es un compendio de lo que han construido en el poco tiempo de vida que llevan y al mismo tiempo una mirada al futuro, lo que les coloca con un sonido aún en proceso de definición pero muy buenas ideas en las que insistir.

El invierno y la montaña son los motivos centrales de existencia de WINTERHORN. Y pertrechados de todo el material necesario han emprendido la marcha para escalar a su cumbre. Para ello, la formación compuesta por el insultantemente joven Christian como voceras y guitarrista, Álvaro también como guitarra, Javier aquí como bajista y dejando la cámara con la que se le puede ver en los conciertos en casa e Isaac tras los parches, han escogido como vehículo de expresión un death metal melódico de sonido sueco, aunque con bastantes detalles técnicos y de otros géneros que les hacen mirar hacia el futuro. En este sentido el EP consta de cinco temas, dos de los cuales muestran una clara influencia y el resto se nota que miran hacia otros derroteros. Ya andan componiendo nuevos temas y creo que también están metiendo toques black, con lo que la maquinaria creativa del grupo debe de estar en pleno rendimiento.

Los dos temas en donde más se les ve el plumero son “Spitting fire” y sobre todo “Wrath of the wolves“. En ambos la influencia de AMON AMARTH es cristalina hasta en los títulos, especialmente en el segundo, cuyo riff y ritmo pesado inicial es casi un homenaje. Aun así WINTERHORN mete otros detalles propios según avanzan ambos cortes, además de que las letras escapan de martillos y vikingos y se dirigen hacia la crítica al egoísmo del ser humano como especie dominante en el caso de “Wrath of the wolves” y el desahogo emocional de la rutina diaria en el caso de “Spitting fire“. Luego tenemos la homónima “Winterhorn“, que utilizan como himno postrero en los conciertos y que mantiene ese tinte épico, pero en una tonalidad más fría y con más variedad rítmica y que es el típico tema autocomplaciente con la propia música, que te hacen tararear sin querer en directo. Y finalmente los dos temas que se salen de este vericueto y muestran mucha mayor riqueza técnica, sin perder melodía ni agresividad al mismo tiempo. Por un lado “Die violator“, cuyo título lo dice todo sobre su letra y que es un tema complejo y duro al mismo tiempo, con algún que otro riff cercano al black y donde Javier tiene un papel protagonista con su bajo. Por otro lado, “The putrefaction of humankind“, que insiste en la misantropía y el odio hacia la raza humana concebida como plaga para el mundo y que es la culminación del tecnicismo en WINTERHORN, con detalles más thrash y muchas influencias a DEATH, siendo mi tema favorito del plástico.

Como extra del EP se han incluido tres cortes más, todos ellos de las dos demos previas del grupo, lo que nos permite ver aún mejor cómo WINTERHORN están en pleno proceso de autodefinición sonora. Y hablando de sonido, la autoproducción de Rise of the frozen melodies (con la colaboración de Danthor Wildcrow, que se multiplica y está en todas partes) es bastante notable. Le falta una pátina colorista final para transmitir más fuerza, pero está grabado de una forma muy compensada y con buen sonido tanto la batería como las aspiradas y profundas voces de Christian. Y finalmente el diseño es muy acorde con toda la temática de las letras y el propio significado del título del disco y del nombre del grupo. Muy detallista y completo, con guiños a los temas tratados en los veinticinco minutos (sin extras) que dura el trabajo.

La primera piedra ya la tienen puesta y pueden sentirse orgullosos. Si siguen definiendo su propio sonido y personalidad, y van adquiriendo rodaje, pronto hablaremos de una banda a la que veremos a menudo en escena y que levantará bastante revuelo. Por cierto, que ya tienen alguna que otra fecha prevista cerca de aquí a otoño. Yo no me los perdería. WINTERHORN se alza como una montaña fría y solitaria, en cuya cumbre podremos admirar los mejores paisajes. Poco a poco la escalaremos.

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