Winterfest V – Barcelona – 08/02/19

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El año nuevo ha entrado con fuerza y su primer trimestre está dando muestra de ello. La agenda está repleta de tantos conciertos y festivales que, empeorado por los malditos resfriados, muchas veces es imposible asistir a todos. El pasado viernes 8 de febrero la cita era en la Sala Bóveda de Barcelona. El invierno mostraba su cara más amable con la celebración de la quinta edición del festival folk, viking y epic Winterfest bajo la producción de On Fire Rock Promo

En esta ocasión apostaron por ampliar la oferta con más bandas de fuera de Barcelona. El cartel estaba formado por SALDUIE, de Zaragoza, cerrando la gira de su disco Belos;  IMMORGON, naturales de Barcelona; INCURSED desde Bilbao con la gira de su disco Amalur, y OCELON desde Madrid.

Con un aforo bastante correcto y un público entregado a la fiesta pagana comenzaban OCELON. El número de camisetas de AMON AMARTH, kilts (de color negro, que conste) y cuernos (bueno, de estos no había supongo que por seguridad, aunque sortearon uno, eso sí) me puso en aviso de lo que iba a experimentar esa noche; suerte que me había tomado la infusión de ging-seng de las cinco de la tarde.

To Ocelon/The Moonhunter”de su primer larga duración Of the lost heritage, publicado en febrero del 2016, fueron los temas encargados de abrir su concierto. El repertorio de esa noche se centró en la gran mayoría de canciones que forman su último trabajo. Con “Amber blood” el ambiente de la sala se iba caldeando pero el sonido no les estaba acompañando. “Homeland” resultó ser un tema demasiado complejo de hacer sonar y, en ese momento, me dí cuenta que el violín no estaba del todo afinado. Entiendo que es complicado conservar la afinación de estos instrumentos de cuerda, sobre todo con cambios de temperatura, pero un parón para darle un toque a las clavijas hubiera sido de agradecer.

Toda la banda estaba entregada a dar lo mejor de ellos y animar a la gente que allí se había reunido. El ambiente festivo estaba servido y sus guitarristas no dudaron en bajar entre el público para liarla con el tema “Communion” dando buena cuenta de los pogos que se iban formando allí abajo. No faltó la animación en ningún momento por parte de ellos e incluso uno de esos guitarristas saltarines tenía unos «eh, eh, eh» pegados a la parte posterior de su guitarra para ayudar a «corear» sus temas. Supongo que todo ello ayudó a que al público no le importara que OCELON estuviera teniendo mala suerte con el sonido esa noche.

Como ya he dicho antes el set-list estuvo formado por todos los temas de su único larga durada y fueron dando buena cuenta de ellos. Con “Forest of mist” demostraron que tienen todos los requisitos necesarios para que el público seguidor del folk metal disfrute y esté bailando todo el tiempo, pero me decepcionó mucho de nuevo no poder escuchar con nitidez todos los instrumentos que estaban allí sonando.

Llegaba el turno de la banda local y parecía que no habían tenido tiempo para hacer pruebas de sonido antes de empezar el festival ya que estuvieron un buen rato probando, sobre todo batería. Con una sala a medio gas (al menos tuve la sensación de que la gente había salido fuera) empezaron su concierto IMMORGON demostrando sus ganas de dar caña y no dejar a nadie quieto. Si no recuerdo mal ya los había visto alguna vez más en directo y la última creo que fue en la Sala Upload de Barcelona en septiembre del 2016. En esa ocasión, me parece recordar, comentaron que no estaban en su mejor momento puesto que llevaban una temporada en baja forma. Tal vez por ello me resultó un poco floja la actuación de entonces, pero esta vez parecía que tenían ganas de demostrar todo lo que habían trabajado.

Las otras veces en las que los he visto su estética estaba marcada por cotas de malla, pero esta vez habían cambiado de vestuario y, sin perder el aire medieval/folk, lucían unos nuevos trajes de batalla más ligeros, con sus respectivas capuchas. Unido al anuncio de la presentación de temas nuevos daba la sensación de tener delante a unos IMMORGON con ganas de continuar en la brecha y no desfallecer ante las dificultades.

The everchosen”, que forma parte de su primer EP homónimo, fue el tema elegido para abrir, y con “Eternal viking”, que también cierra su larga duración And thus we raid, cerraron su actuaciónPoco a poco fueron ofreciendo una demostración de los temas que tienen hasta el momento e incluso hicieron un adelanto del nuevo trabajo que tienen entre manos. “God of blood” resultó ser un tema lleno de energía, provocando que el público enloqueciera montando circle-pits y pogos. Se notaba que habían trabajado para este concierto y demostraban más seguridad, pero esta vez el sonido de la guitarra solista me desconcentraba. Estaba sonando desafinada, como el violín anterior. ¿Sería problema mío de audición? Cotejando la sensación con los allí presentes comprobé que mi hipótesis era cierta.

Sin dejar tiempo a presentaciones “Tempest” resultó ser el detonante de un nuevo frenesí metalero en los allí presentes y volvieron los bailes desenfrenados. Eso sí, con el savoir faire de los hermanos del metal, ya que en el momento en que alguno iba a parar al suelo no se dudaba en levantarlo rápidamente. En este tema me acordé de la sensación que tuve la última vez que los vi. Me resultaba más atrayente la segunda voz (deformación profesional de gustos doomies tal vez) aunque la principal le daba el toque trallero que pide la música que hacen IMMORGON.

De los dos temas nuevos que nos adelantaron me llamó más la atención «Pale beams of light» con un principio bastante cañero y que empieza muy a saco pero al que le falta un poco de rodaje. Por otro lado, «The fall«, tema de adelanto también, me resultó más flojo, por lo que espero que su nuevo trabajo vaya más en la línea del primero.

Todavía no llegaba el momento de despojarse de los cuernos vikingos, puesto que el cambio de banda y escenografía dio paso a pies de micro decorados con ramas, músicos ataviados para la ocasión y toda suerte de motivos paganos. Llegaba el momento de INCURSED y no dejaban duda de que habían venido preparados a dar una buena demostración del folk/pagan metal que practican. La banda de Bilbao había venido a presentar su nuevo trabajo Amalur. En estos momentos están inmersos en una gira por todo el territorio español bajo el nombre de A journey to Amalur. El concierto de esa noche, formando parte del cartel del Winterfest, era el primero de este año de todos los que tienen programados.

Dejándome llevar de nuevo por mis preferencias, tener delante a una banda con keyboard-hero hizo que me pareciera el grupo más interesante de todo lo que iba a ver esa noche. No soy muy amante de los key-guitar, por no decir absolutamente detractora de ellos, pero en esa ocasión era necesario despojarse de los soportes de teclado para poder dar rienda suelta a la energía que iban a descargar INCURSED esa noche. No fue ese el único motivo por el que me pareció interesante su actuación. Sus temas sonaron más definidos y el sonido mejoró con respecto a las anteriores bandas. Por problemas de horario se vieron obligados a recortar parte de su repertorio dejando tres de los diez temas que llevaban en su set-list, pero demostraron salir con ganas de comerse el escenario.

Con el mismo tema que abre Amalur, fórmula que parecían estar utilizando todas las bandas, comenzaron su concierto. «Lurramets» realmente tenía los ingredientes perfectos para ser el tema de inicio y hacer las veces de una buena intro. Con «Cryhavoc!» dejaron ver que su música está marcada por grupos como CHILDREN OF BODOOM y consiguieron mi atención (sí, yo de joven también llevé el pelo largo).

El siguiente tema, «Heart of Yggdrasil» de su anterior larga durada Elderslied, hizo que la adrenalina de los allí presentes se disparara y no dieron tregua ni momento de descanso. Se trata de un tema muy pegadizo con coros exaltadores del alma, riffs épicos y escalas cargadas de hiperactividad, perpetradas por su keyboard-hero (lo digo con todo mi respeto, que ya es hora de que los teclistas también lo sean). Realmente no dejaban tiempo para respirar, y con «Beer bloodbath» el ritmo de la noche seguía su curso. De nuevo la fórmula utilizada en «Beer bloodbath» era perfecta para la ocasión, con coros fáciles de seguir y que invitaban a la fiesta en la taberna. Aprovecharon el momento álgido para presentar a su nuevo bajista y demostrar la manera de ser de la gente del norte, sencillos y directos al dirigirse al público.

Los siguientes temas tuvieron la colaboración al violín de Javi Rubio, violinista de DRAKUM, que dio buena cuenta de su nivel como instrumentista. Estos fueron los que más me gustaron a falta de la sorpresa final, tanto por su composición como por el idioma que utilizan para sus letras. El euskera me parece un idioma muy bonito y adecuado para este estilo por la musicalidad que le encuentro. «Amalur» tiene un comienzo pausado y equilibrado que va evolucionando hacía un desenlace movido y enérgico que dejó buen sabor de boca a los allí presentes.

«Suarren lurraldea«, otro tema rescatado de trabajos anteriores, fue el penúltimo de su actuación. Me llamó mucho la atención el sampler que utilizaron al principio ya que se me antojaba una canción antigua y llena de lírica. Melodía y acordes que sirvieron para ser versionados a lo largo del tema. Investigando he descubierto que se trata de una canción tradicional sueca llamada «Ack värmeland, du Sköna» que tiene la consideración de segundo himno nacional. Posiblemente los fans de este estilo ya la conozcan pero esta señora tiene otro tipo de cultura y cuando hace descubrimientos así es cuando agradece hacer estas crónicas.

Estoy segura que lo sabían, y cuando empezaba a desfallecer por tanto acorde vikingo me regalaron una versión que ellos dedicaron a su mánager pero que yo acepté como personal, una versión de «Take on me» del grupo ochentero A-HA. Perdí todos mis papeles junto con mi criterio de música seria y melancólica para lanzarme al pogo final.

Era el momento de los cabezas de cartel y SALDUIE se empezaron a preparar. Estos tardaron un poco en comenzar y me resultó extraño que los anteriores tuvieran que reducir repertorio viendo que no había tanta prisa al dedicar ese tiempo a hacer pruebas de sonido. Había tenido la oportunidad de verlos en la semifinal este del W:O:A Metal Battle Spain 2018 y recordaba que el número de personas subidas al escenario era el suficiente para que se quedara pequeño el escenario de la Sala Bóveda. Sin embargo consiguieron que las ocho personas que forman la banda estuvieran bien situadas y comenzara su actuación.

Con tres cantantes por banda, uno de ellos también encargado de una parte del viento y funciones de animación que no me han acabado de convencer, empezaron a presentar el repertorio que tenían preparado. Daba la impresión de que el público allí presente tenía muchas ganas de verlos. «Pax sempronia» fue la introducción perfecta para dar comienzo. Tiene todos los ingredientes necesarios para levantar los ánimos de los amantes del folk metal; solos de vientos, coros con melodías épicas, y progresión de acordes que aportaron el ambiente de batalla perfecta para esa noche.

Confieso que no es la banda que más me llegó de toda la noche y que hubiera cambiado el orden de actuación. Tal vez a los seguidores de este estilo les parezca una afirmación errónea pero INCURSED me pareció mucho más interesante. Sin dejar que el pecho se desinflara «Carus de Sekaiza» nos explica la historia del pueblo celtíbero Sekaiza que se levantó contra Roma para cambiar el calendario romano. Realmente tenían pensado el orden de las canciones puesto que acabarían con el tema que recordaba haber escuchado la anterior vez que los vi, «Numancia«, dejándonos claro que es una banda que conoce y defiende la historia de su región.

Esta vez pude constatar que SALDUIE no tenían los nervios de la vez anterior que los vi y estaban más relajados. Se dejaron llevar por la música que hacen y disfrutaron de la entrega del público allí presente. Es una banda que tiene, al menos eso creo, bastantes puntos en común con otras bandas nacionales tales como MAGO DE OZ o TIERRA SANTA.

Con «Tvrma Sallvitana» pude observar qué les diferenciaba de lo grupos anteriormente mencionados. La combinación de tres registros vocales en los que la voz gutural de uno de ellos le da un punto un poco más duro que me recordaba a aquel estribillo de «El día de la bestia» (que estoy segura todos hemos coreado). Con un estribillo lleno de palabras como «valor, dolor y rendición» nos quedaba claro que estos maños tienen alma de guerreros.

Tal vez lo que menos me gustaba era el estilo, con todos mis respetos, de animar al público, ya que me recordaba a mis tiempos en orquestas de baile (sí, también llevé el pelo largo haciendo pasodobles).  En «Los fuegos de Belenus» conseguí darme cuenta de lo que más me estaba gustando de ellos. La habilidad que demostraba uno de sus gaiteros/flautista y que estaba sonando mejor que los primeros. También pude comprobar que la gente tiene muchas ganas de liarla y más si les piden que hagan un wall of death. Realmente fue una noche de duras batallas coreográficas entre el público allí presente.

Si no me equivoco, a finales de este mes lanzan su nuevo larga duración de nombre Viros veramos y no tengo constancia que tocaran ningún tema de él como adelanto. Seguramente esperan a hacer gira de presentación. A lo largo de todo su concierto nos dieron buena cuenta de los temas que forman sus otros trabajos.

Como ya he comentado anteriormente «Numancia» cerró la noche de folk, pagan, viking y metal que se había celebrado allí. Realmente para seguidores de este estilo es una cita a tener en cuenta cada vez que se celebre. Soy consciente de que el público disfrutó y se lo pasó muy bien en el Winterfest pero yo necesitaba mi punto triste y depresivo y cogí el metro en dirección a otro concierto para saciar mi sed de venganza (perdón, de doom).

No querría acabar esta crónica hecha por una humilde señora que va a conciertos destacando dos cosas que me han llamado la atención. La primera, y que más rabia me da, es que sólo hubo una fémina en el escenario entre las cuatro bandas, constatando que nos queda mucho trabajo por hacer todavía; y la segunda, la amabilidad de las bandas que no tardaron nada en ofrecerme la información que les pedí para poder escribir sobre ellos. Alzaré mi cuerno lleno de cerveza artesana para brindar por un mundo sin diferencias de género y por la calidad humana que tienen algunos músicos.

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