WHITE WARD (UKR) – Futility report, 2017

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La infame etiqueta de post black metal ha provocado la misma historia de siempre: odios exacerbados y adoraciones irracionales, copias por doquier para subirse al carro del triunfo, grupos buenos a los que les cae una ración de mierda no merecida por estar en el lugar y momento equivocados… Qué papel juega cada actor queda al criterio propio del lector. Los ucranianos WHITE WARD podrían estar englobados en esta etiqueta, pero por el simple motivo de que es lo que les queda más cercano. No porque se dediquen a fusilar el sonido de otros, aunque también sería absurdo negar las similitudes que tienen sobre todo con ALTAR OF PLAGUES (los declarados culpables de iniciar todo este “movimiento”) debido al sonido de los riffs y los interludios limpios ambientales. Pero ahí acaban las similitudes. Aquí no hay apenas influencia del delicado shoegaze (o blackgaze, como se denomina ahora) de LANTLOS DEAFHEAVEN.

Si algo caracteriza a la ópera prima de WHITE WARD es el aura jazzística que desprende. Y recalco aura para que nadie piense que presentan tempos de locura como los SHINING noruegos. WHITE WARD son mucho más convencionales en ese sentido. Lo que sí tienen en común es el uso del saxo como parte fundamental de su sonido, que interviene en los seis cortes de Futility report. Pero el hábito no hace al monje y el uso del saxofón, poco a poco casa vez más extendido, no justifica del todo mis palabras. Sí lo hace la cuarta canción, “Rain as a cure“, una elegante pieza de smooth jazz más apropiada para una fiesta en un ático de ricos en Nueva York que, a pesar de su tono radicalmente distinto al resto del disco, no desentona gracias a su función de descanso entre tanta tralla. Es, en cierta medida, una versión desnuda de lo que hacen WHITE WARD.

Las canciones de Futility report no suponen, ni pretenden ser, una gran revolución. Su manera de actuar es un tanto previsible, lo que no les quita calidad: las partes limpias dejan paso a las distorsionadas de medio tiempo (y viceversa), que cuando sea necesario subirán de velocidad a base de blast beats como sucede en “Deviant shapes“, que además pasará de golpe de la rapidez iracunda a la suavidad del saxo… para después volver a arrancar con los gritos y la furia. No son lo más innovador del mundo, pero esta manera de proceder y jugar con los contrastes demuestra que los ucranianos saben perfectamente lo que hacen. Esta variedad de ambientes hace que el álbum entre realmente fácil y enganche.

Pocas veces suelo destacar una canción en concreto de una obra, pero este es uno de los casos que lo merece, porque supone el colofón a un disco que ya de por sí es de calidad. Hablo del tema homómimo de cierre, que empieza tranquilo, sin hacer mucho ruido, pero progresivamente va subiendo de velocidad e intensidad. Los riffs se vuelven mas épicos y dan pistas de que algo gordo está por venir…. Y así es: en torno al minuto cinco todo estalla y nos dan un cierre un tanto inusual para un grupo de black metal (y es un corte que seguro dará mucho juego en directo). Pero la canción muere dos veces. La primera es de golpe y la siguiente se produce tras unos instantes de silencio, donde arranca una outro que se sale del terreno metálico para meterse en el breakcore electrónico. ¿Encaja? No, pero es una sinvergonzonería a la que tengo que caer rendido. Nos lo han metido por capricho puro, y lo mejor es que el fragmento de por sí es bueno, no destaca simplemente por ser diferente.

Si hubiese que definir Futility report con dos palabras, serian buen gusto. Estos chicos han trabajado hasta pulir un disco que resulta sutilmente diferente a las hordas y hordas de lanzamientos de post black que llegan casa año. A ellos sí que se les nota que han puesto su propia perspectiva, su modo de hacer las cosas, no se queda en una frase vacía de nota de prensa. Quizás porque no sean un clon merecen una oportunidad más allá de prejuicios. La única pega es ¿cómo van a superar esto?

 

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