WE CAME AS ROMANS (USA) – Cold like war, 2017

Enlaces: Facebook Otro enlace

Juré que nunca en mi vida escucharía metalcore. Hasta que descubrí a WE CAME AS ROMANS, entonces… a ver, diría que mi vida dio un giro de 180º, pero tampoco ha sido para tanto. Lo que sí que es verdad es que aprendí a valorar y a respetar un género como el metalcore gracias a los tres primeros discos de los de Michigan.

To plant a seed, Understanding what we’ve grown to be y Tracing back roots son tres discos de un metalcore rico en matices: cargado de orquestaciones, algo más complejo que lo que practican la mayoría de grupos, melodías curradas y la dosis justa de azúcar. De hecho, hay muchas personas que los catalogan dentro del post-hardcore, un género con muchos menos clichés que el metalcore.

En cambio, su último disco homónimo me enganchó algo menos puesto que decidieron estandarizar su sonido adoptando influencias del nu metal, una tendencia muy en boga últimamente en este género. Este Cold like war debe, por tanto, engancharme de nuevo a una de las pocas bandas auténticas y originales del panorama core. Y os garantizo de antemano que lo han conseguido.

La inicial “Vultures with clipped wings” da mucho peso a las orquestaciones y de hecho es una especie de preludio o casi-intro de cuatro minutos, porque la tralla se concentra en apenas dos minutos y medio donde muestran las líneas maestras de su sonido: riffs entrecortados y rítmicos, mucho peso de atmósferas y melodías y las voces bella-bestia en versión masculina de Kyle Pavone y Dave Stephens.

Aunque el punto fuerte de esta banda son los singles, pegadizos y radiables a la máxima potencia. De hecho, por el momento ya han lanzado cuatro y el disco no lleva ni dos meses en la calle. La homónima “Cold like war“, que te incita a corear y cantar desde el primer instante, y “Lost in the moment” son dos temas donde muestran su vertiente más melódica, accesible y simplona. “Wasted age” y “Foreign fire“, en cambio, son mucho más duras.

El resto de temas nos muestran una banda que ha vuelto por sus antiguos fueros. En “Two hands” muestran una vertiente mucho más post-hardcore con un tema más pausado, melódico y con mucha presencia de atmósferas y orquestaciones. “Encoder” comienza con unos samples reminiscentes al techno y al dubstep y posteriormente se mezcla con las guitarras y el metalcore. Una experimentación arriesgada que ha cosechado bastantes críticas, pero con la que creo que han salido ganando, aunque la canción carezca de un estribillo claro.

If there’s nothing to see” tiene una línea de teclados reminiscente a SOILWORK y grupos por el estilo, aunque la estructura del tema nos devuelve a Understanding what we’ve grown to be por sus cambios de ritmo y bajones. “Promise me” es una de sus típicas baladas, aunque con un componente mucho más pop cercano a estos grupos de rock moderno accesible que tanto suenan en las radiofórmulas. Cierran con “Learning to survive“, otro tema de post-hardcore donde tienen mucha importancia las atmósferas y que recuerda por momentos a otros grupos de rock alternativo.

Sin alcanzar la majestuosidad de sus dos primeros discos, WE CAME AS ROMANS han sacado un disco con el que vuelven a tomar el rumbo correcto. Aunque hay algunos singles bastante simplones, han compuesto varias canciones bastante complejas y ricas en matices. Sus experimentaciones con otros géneros como la electrónica o el rock alternativo de masas muestran que son una banda sin complejos y que están varios pasos por delante de muchas bandas del estilo.

Comparte:

COMENTARIOS