WAYFARER (USA) – A romance with violence, 2020

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wayfarer_cover_aromancewithviolenceCuando vemos alguna de esas películas de género western es inevitable pensar en si aquellas aventuras y desventuras sobre tíos duros montados a caballo, guiando vacas y escupiendo tabaco ocurrieron en la realidad o es tan solo un universo paralelo donde la literatura y el cine encontraron un motivo para entretener a las masas. El término “western crepuscular” no es otra cosa que mostrar la parte más cruda y dramática de unos entornos y unos personajes abocados a una triste realidad. Es, por decirlo de alguna forma y extrapolándolo al arte, la era romántica del western. Paisajes desolados, pueblos fantasmales y decadentes, personajes dantescos intimidados ante la grandiosidad de la naturaleza y resignados a una muerte prematura y violenta.

No deja de ser recomendable revisar filmes como Grupo salvaje, del provocador Sam Peckimpah, La leyenda de la ciudad sin nombre del intrigante Joshua Logan, la mítica Hasta que llegó su hora del más sucio entre los sucios, por supuesto hablo de Sergio Leone, o la masterpiece Sin perdón del patriota Clint Eastwoood.

Tras aprovecharme vilmente de este espacio que la buena gente de Subterráneo Webzine tiene a bien cederme para acabar recomendando algunas de mis películas preferidas, paso a hablar un poco de WAYFARER y sobre este A romance with violence, primer disco que he tenido el gusto de catar de esta original banda oriunda de Colorado. La portada no deja lugar a dudas de cuál es la temática que manejan estos chicos. Antes de nada, destacar que el adalid de este proyecto es el percusionista Isaak Faulk, más conocido por ser el batería de BLOOD INCANTATION, una de las sensaciones actuales dentro del panorama death metal y en las antípodas de lo que WAYFARER nos ofrecen en sus discos.

Este A Romance with violence es ya el cuarto disco de la banda. Aunque similares en concepto, difieren algo en el sonido; los dos primeros eran más impactantes, aunque no tan arriesgados, y ya en el tercero optaron por “apagar” la producción y darle un toque algo más “funeral”. Este que hoy tratamos trae nuevamente los instrumentos al primer plano y compositivamente es más variado.

Tampoco es cuestión de que la idea que perdure para el que quiera adentrarse en este disco sea la de que estamos ante la típica banda que mezcla el folk americano con black metal. De hecho, no es así y ni se acerca a ello. Ese halo crepuscular que perdura a lo largo de todo el disco es más un ente latente que está pero que no asoma la cabeza más allá de lo estrictamente necesario, volcándose la banda en lo mejor que sabe hacer: black metal en su vertiente más moderna. La introducción “The curtain pulls back” nos sumerge en el salvaje oeste con ese piano de salón tan característico. Pronto arranca con mucha potencia y con una gran paleta cromática a cargo de las guitarras “The Crimson Rider: Gallows frontier, act I”, que ya nos indica que es la primera parte de dicho tema. Voces cavernosas, muy guturales, pero siempre manteniéndose en ese pozo agónico del black metal. El trabajo de guitarras es tan melódico como oscuro y en líneas generales las dos partes de este gran corte que ocupan un buen trecho del disco nos describen las andanzas atribuladas del héroe en horas bajas. Toda una temática que hará las delicias de aquellos que hemos tenido las ganas de profundizar en la literatura de Cormac McCarthy (autor de la premiada La carretera), y sobre todo en su trilogía de la frontera. Algunos elementos atmosféricos, que son al fin y al cabo los que engrandecen este tipo de trabajos, se van colando progresivamente aumentando la sensación de estar atravesando lejanas tierras amparados únicamente por una brumosa soledad. “Fire & Gold” es el corte más reposado, donde las guitarras acústicas, una voz espectral y limpia junto con una atmósfera trabajada y deprimente son las verdaderas protagonistas. Demuestran aquí que WAYFARER puede bajarse en cualquier momento del barco blacker y hacer rock malrollero sin despeinarse. Los ánimos vuelven a caldearse con las largas y de desarrollo cambiante “Maquerade of the gunslingers” y “Vaudeville”, algo más de veinte minutos en total rotos por la instrumental “Intermission”, un corte sencillo y bastante insípido.

Un buen trabajo de WAYFARER, que intenta ofrecer algo original, aunque creo que ese aura western la podrían potenciar mucho más en el futuro si bien reconozco que prefieran centrarse en la base black metal con guiños concretos a la música tradicional americana más que acercarse a una banda de folk metal al uso. Con todo, hay que reconocer que los momentos en los que bajan al mundo terrenal, a un rollo más acústico y espectral, son los que acaban subiendo la nota a este trabajo.

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