WASTËLAND RIDERS (ESP) – Death arrives, 2018

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En una época en la que parecen reinar las composiciones y las producciones modernas, todavía quedan bandas en lo más profundo y árido del underground que siguen fieles a lo primigenio, a lo ‘old school‘, a lo visceral, y así lo demuestran los madrileños WASTËLAND RIDERS.

Este jovencísimo combo (formado en 2015) puede presumir de autenticidad y buenas formas, a pesar de no ser unos innovadores dentro del género. Por suerte o por desgracia, en este tipo de géneros tan primitivos (en el mejor de los sentidos de la palabra) el experimentar demasiado haría que perdiesen puntos de autenticidad de manera inevitable. Pero bueno, al lío; estos muchachos no se andan con gilipolleces: poco más de media hora para desplegar su arsenal en forma de post apocalíptico black/speed metal, más macarra que Paco Martínez Soria con imperdibles en las orejas y litrona en mano. Pasote.

No son técnicos, aunque lo que tocan lo tocan bien, así que, ¿a quién cojones le importa la técnica? Los riffs macarras y sucios como el bigote de Juan y Medio se acontecen en una arrolladora estampida de vehículos con espolones, parachoques con cadenas y pinchos en los que no para de sonar black metal con regusto thrashero, donde la prioridad es que el oyente mueva la cabeza, alce los brazos rematados por sendas manos formando los cuernos del metal y la emprenda a rodillazos con el primer cartero que se cruce por la calle.

Además de los riffs más blackies y otros tantos más thrash/speedosos, ofrecen destellos rock and rolleros, cosa que otorga un punto extra de macarreo, si cabe, que nunca está de más. La voz, con un puntito de eco, suena totalmente acorde al rollo, maligna, motivadora y agresiva, como mandan los cánones, bien ejecutada e interpretada. La percusión también en la línea del género, como es obvio: dobles bombos que lideran la marcha general del álbum, ya sea dibujando las clásicas figuras, alternando con los golpes de caja y platos, ametrallando nuestros tímpanos, tupa-tupas de rigor y algún que otro blast beat.

Producción correcta, a la antigua, con un punto de suciedad que aumenta la sensación macarrista y de desierto llevándola a límites insospechados. Regustazo a bandas como MIDNIGHT, MÖTORHEAD, BULLDOZER, OMEGA o incluso a CRAFT, DESTROYER 666 o DESASTER hacen de WASTËLAND RIDERS una banda a tener muy en cuenta y este Death arrives un auténtico trallazo, avalado por las bandas a las que recuerda y por las buenas maneras de expresar su música.

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