WASTE OF SPACE ORCHESTRA (FIN) – Syntheosis, 2019

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ORANSI PAZUZU. DARK BUDDHA RISING. Probablemente, dos de las bandas más transgresoras y talentosas dentro del metal extremo experimental. Oscuros, psicodélicos, disonantes y asfixiantes, han sabido liderar de manera discreta pero determinante la escena extrema experimental, ya no solo finesa, sino mundial.

Pues imaginad qué saldría de la unión de estas dos bandas. No hace falta que imaginéis mucho, no os pongáis creativos. WASTE OF SPACE ORCHESTRA es el resultado de la simbiosis entre dos de los entes más complejos del universo lisérgico que se han inventado las mentes detrás de todos estos proyectos. Como si de una jam session envuelta en una espesa bruma estupefaciente se tratase, el muro sónico que expele WASTE OF SPACE ORCHESTRA viene cargado de un sinfín de matices, detalles e influencias que convierten esta experiencia en un viaje a través de tenebrosos túmulos cósmicos atrapando al oyente con cada pasaje, con cada corte.

Para empezar, el enfermizo cántico que elevan las voces es digno del ritual que se presenta en esta obra: desquiciados guturales en los que predominan los registros medios y agudos, llevados a cabo por Vesa Ajomo (DARK BUDDHA RISING) y Juho Vanhanen (ORANSSI PAZUZU), bien complementados con las voces de apoyo de Marko Neuman (DARK BUDDHA RISING), logrando entre los tres una buena descarga de infames salmos que te ponen en situación rápidamente.

Las guitarras escriben línea tras línea de manera casi agónica y febril, capítulos de auténtica psicodelia tintada de doom metal en simbiosis con un black metal ruidoso y disonante. De la reactiva mezcla de todos estos elementos, surge un tremendo híbrido psicodélico sludge con fuerte carga black/doom metalera que te hace entrar en trance con bastante facilidad.

Además, tanto la cantidad de efectos aplicados a las guitarras como los que emanan de la profundidad y a través de diferentes sampler, teclados y elementos electrónicos de diferente índole absorben magistralmente cualquier tipo de distracción que pueda manchar la atención que le prestamos a este Syntheosis. Tampoco podemos obviar la base rítmica que aporta la batería, manteniendo siempre la tensión justa en cada momento, cuando parece que no va a cambiar de ritmo y de repente te rompe el cerebro y los esquemas.

Casi una hora y cinco minutos de puro caos sonoro, digno de irrumpir de manera brutal en los tops de mejores discos de este año sin ningún tipo de duda.

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