WARCRY (ESP) – Donde el silencio se rompió, 2017

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Voy a hablar claro desde el principio: este disco me ha dejado frío. La máxima “si no te gusta es que no eras el público objetivo” no se cumple en absoluto esta vez. Pero contextualicemos primero, antes de sacar las antorchas (por la banda y por mí).

Llevo escuchando WARCRY desde 2005. Año arriba, año abajo y sin llegar a ser uno de estos fans que se conocen hasta la marca de calzoncillos del roadie de la gira de presentación de su EP. Vaya, soy fan, me gustan, los disfruto y siempre van a formar parte de mi selección musical. Y una de las cosas que les caracteriza es que son bastante inmutables.

No se si es comodidad o identidad o qué, pero los asturianos siempre han seguido una línea clara en cuanto a heavy/power, y hablar de ellos para mí es salir de la zona de confort en cuanto a lo que hago habitualmente (que es centrarme en géneros extremos, y este tipo de cosas me las quedo para mí). Pero se puede ser crítico con algo muy “nuestro” y esta vez ha tocado.

Volviendo al concepto de inmutabilidad… AC/DC lo son, por poner un ejemplo. Podría hablar de bandas de otros géneros, para que veamos que siempre se dan situaciones similares: BAD RELIGION en el punk, CANNIBAL CORPSE en el death… Al final se demuestra que “no salirte de tu propia norma” no es malo, si sabes hacerlo bien.

Y claro, WARCRY saben hacerlo MUY bien. Son unos músicos más que capaces, con unas habilidades técnicas más que correctas y excepcionalmente explotadas. Sin embargo, siento que con este disco me he estampado contra un muro y que, por mucha identidad y calidad técnica que tenga, no encuentro la forma de conectar con lo que me quieren decir.

Nuevo mundo“, “Huelo el miedo“, “Que vengan ya“, “Quiero oírte“… Son canciones que me llenan, que me provocan una sensación de paz y una calidez que quizá otras bandas con las que tengo una afinidad mayor (por haberlos machacado más o porque tienen otro significado contextual) no consiguen. ¿Por qué entonces no hay forma de que Donde el silencio se rompió me haga sentir igual?

Mientras escribo estas líneas trato de identificar pasajes, partes, actos, motivos… pero no veo nada. Hay algo que no me cuadra y no soy capaz de identificar… Hay una buena estructura en cuanto a la forma de ordenar las canciones, instrumentalmente es muy agradable (tengo que destacar el teclado aquí, porque sobresale y se menciona muy poco, incluso siendo una seña de identidad tan grande para WARCRY), y Victor no ha perdido ni un poco de fuelle en tantísimos años de carrera. Pero no hay manera de que las canciones o el disco en sí me den lo que normalmente me dan.

No tansmiten nada, lo cual resulta decepcionante, porque si sigues un esquema preestablecido y una línea de trabajo que puede resulta monótona para muchísima gente, es muy difícil hacer algo vacío… o llega un punto en el que lo haces y no vuelves a levantar cabeza. Creo que el mejor símil que puedo hacer es estos cómicos de televisión que hacen acentos y ruiditos, que repiten rutinas y coletillas durante años. Verlos de nuevo está bien… y me estoy riendo… pero dejó de hacerme gracia hace mucho y ya no me estoy divirtiendo.

Y he disfrutado muchísimo con WARCRY, no me malinterpretéis. Voy a seguir escuchando temas antiguos, y sus fans incondicionales van a seguir apoyándoles diga lo que diga yo (50% devoción, 50% tozudez). Pero lo que es cierto es que aquí no veo lo que he visto siempre en ellos. De hecho algunas letras me han parecido tan… planas… tan poco creativas, en un mundo en el que hay (la hay, pero eso no es para debatir aquí) masificación y sobreexposición a bandas, que no entiendo cómo “Así soy” explota el tema del “metametal” otra vez. “Soy heavy, mira qué metalero soy, cuernos y libertad“. ¿No hemos explotado suficiente este tema? Seguimos viviendo marginalidad institucional… pero como género somos capaces de una repercusión global… basta de regodearse en que somos distintos e indomables.

Quería mencionar “Necesito escapar“… pero es que no soy capaz de decir nada de ella. Y así con más de una canción de la lista. Y tienen grandes letras, como la de “Luchar y avanzar” o “Rebelde“, que se te pegan muy bien, y dan ganas de ponerlas en bucle… pero ese es el problema. Que no quiero poner el disco entero en bucle, porque siento que voy a estar saltándome algunas canciones.

Me da mucha rabia, porque tenía ganas de este disco (llevaban sin editar desde 2013) y sé que como banda no me deben absolutamente nada. Faltaría más, que encima tuviesen que hacer sus discos solo para mí… pero con todo lo identificado que me he sentido siempre con muchas de sus letras, con la forma que tienen de trabajar, de seguir adelante a pesar de que haya dos o tres idiotas que quieran hundirte o provocarte… en fin, creo que no existe esa conexión conmigo en este disco.

Puede que al final sea cierto eso de que no soy el público objetivo. Yo he cambiado… o ellos siguen haciendo música para gente que no ha cambiado en absoluto. No lo sé. Pero si tengo que ser claro, me he sentido muy vacío con este lanzamiento. Me quedarán los directos, discos anteriores, y esperar que en el siguiente vuelva a sentir esa chispa, porque esto ha sido como una dieta de hospital, sin sal y sin sabor.

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