WAR DOGS (ESP) – Die by my sword, 2020

Enlaces:

Alicante. Esa provincia que es más conocida por el Leyendas del Rock que por las auténticas leyendas del rock y el metal que han ido poblando su escena underground desde la década de los 80 o incluso puede que algo antes. Podríamos, para que el lector se ponga en situación, establecer a los pre-ACERO, cuando se llamaban MOSTO, como pioneros, partiendo en el año 78, aunque probablemente comenzarían a tener más repercusión a partir del cambio de nombre, tres años después, cuando finalmente abrazaron ACERO como su nombre definitivo. Tras ellos, quizá los rockeros EIDER de Benidorm, a mediados de los 80, LEVIATAN desde la capital en el 86, METRALLA desde Elche en el 87 o, algunos años más tarde, ALCOHÓLICA en el 91 o DRUEIDA desde Alcoy en 1998. Seguramente hubiera algunas más, pero nos tiraríamos aquí demasiado tiempo para introducir esta crítica, además de que podéis seguir leyendo sobre el tema en la entrevista que complementa a este escrito y que les hago a los muchachos que son hoy protagonistas: WAR DOGS.

La verdad es que, con semejante legado que recoger, no había banda mejor que lo blandiera que esta jovencísima formación de Elche, quienes ya lanzaran, tres años después de su nacimiento, su primer EP, War dogs, que ya reclamó bastante la atención del público heavy nacional. Pues bien, hoy editan a través de Fighter Records (MURO, VHÄLDEMAR, IRON HUNTER, NIGHTFEAR…) su primer larga duración, titulado Die by my sword, ¡y menudo bombazo! Estos ilicitanos saben lo que se hacen, haciendo un compendio de sus influencias con una calidad y personalidad abismales, demostrando no sólo habilidad para componer, sino también una madurez inusitada para una formación de tan poco recorrido.

Guitarras que plasman, tanto rítmicamente como en riffeo o en solos, la esencia clásica, pero que no se limitan a anclarse en el pasado, siendo capaces de representar lo más auténtico de la vieja escuela, pero al mismo tiempo sonar actuales y frescos. Además de esto, han sabido unificar sus influencias con maestría, evitando abusar de estereotipos como el mítico ‘shredding’ del speed o el thrash, ese guitarreo canalla rápido, sucio y rabioso que tanto se ha empleado dentro del género. No digo que esto sea malo; digo que WAR DOGS son mucho más versátiles, ofreciendo partes más propias del heavy clásico, otras más rápidas asociadas al speed, pero también llegan a sonar bastante épicos por momentos.

Buena prueba de esto último es su corte “The shark”, en el que, además de sonar más épicos que un oso pardo escupiendo metralletas por la boca y que éstas a su vez disparen comadrejas explosivas, cuentan con la colaboración de lujo de Bryan “Hellroadie” Patrick de MANILLA ROAD, a quienes nos pueden llegar a recordar no sólo en “The shark”, sino en varios temas a lo largo del disco.

Otro corte que me ha flipado (probablemente el que más) es “The lights are on (but nobody’s home)”, en el que bajan un poquito las revoluciones y nos llegan a la mente destellos de un heavy/doom épico, muy en la vena de CANDLEMASS, CRYPT SERMON o SMOULDER, aunque por supuesto sin abrazar del todo el doom; como decía, son destellos que se aprecian, pero al fin y al cabo destellos.

Explotan su lado más macarra en temas como “Wings of fire” o “Ready to strike”, como ejemplo perfecto de cómo suena WAR DOGS cuando sube las revoluciones. Da igual cómo enfoquen cada corte, porque suenen a lo que suenen el resultado es fantástico, sin temas de relleno y sin fallos.

Encima, la voz escapa de los habituales agudos, aportando muchísima personalidad a la banda, moviéndose cómodamente en tonos graves (tal es su timbre) y medias, pero haciendo un trabajo espectacular igualmente con segundas líneas de voz, en las que armoniza a la perfección con tonos más agudos. 

Con todo y con esto, no sólo destacan los tan bien expelidos solos de Edu o la recién mentada voz de Alberto, pues cada cual aporta su roca para que WAR DOGS suene como un auténtico golem de piedra dispuesto a reventar la puerta de tu casa y sacarte de ella a hostias porque no haces más que escuchar WARCRY y SARATOGA como un puto matao. Sí, esta última va para todo el que se quiera dar por aludido. Cualquier problema, podéis buscarme, pero os adelanto que no me encontraréis jamás. 

Comparte:

COMENTARIOS