VULVODYNIA (ZAF) – WORMHOLE (Int) – PLACENTA POWERFIST (DEU) – COCKOROCH (ESP) – Madrid – 30/04/2018

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Montar un concierto de sonidos tan concretos como es el brutal death en su faceta más slam en Madrid en pleno puente de mayo puede ser una apuesta arriesgada, incluso aunque el lugar elegido sea el pequeño Barracudas Rock Bar, que tiene bastante buen sonido y un aforo de unas sesenta personas pero que tiene una disposición bastante incómoda sobre todo para conciertos moviditos como el que se presentaba, gira montada por el sello checo Lacerated Enemy Records (cuyo responsable, Zdeněk Šimeček, estaba encargado del puesto de merchandising e incluso hizo gala de sus dotes vocales en GODLESS TRUTH y se subió a colaborar con VULVODYNIA en un tema).

Tres pesos pesados del brutal death más slam y machacón, cada uno de una parte del mundo, y como extra, añadidos por los organizadores de Madrid Decimation Productions, los murcianos COCKOROCH que pusieron la nota de humor. No obstante lo dicho, y como el propio Duncan de VULVODYNIA comentó, acabaron haciendo sold out, subiendo la temperatura de Barracudas y la incomodidad ante pogos y acrobacias, sobre todo con los sudafricanos.

Los primeros en subirse a escena pasadas un poco las ocho y media fueron COCKOROCH, con su ya habitual parafernalia de máscaras, pasamontañas y modelos atrevidos por parte de Achokarlos, que aquí se deja las guitarras en casa y se las cede a Lorena Frantic mientras él se dedica a sacar los chillidos más gorrinos de los que es capaz a través de su máscara de cerdo y un atuendo mitad bailarina, mitad patinadora. De momento sólo tienen un EP a sus espaldas grabado en directo y editado por Semen de Orco Muerto Producciones, pero ya andan preparando nuevos temas, alguno de los cuales tocaron en directo, para un futuro nuevo disco sobre el mundo vegetal en sus múltiples vertientes…

Tocaron su EP al completo, incluyendo “Goregreen” y, cómo no, la dupla en favor de los sentimientos de las plantas, “Vegetables have feelings” y “Mushrooms also have feelings”, todos ellos muy bailables y adictivos, visualmente coregrafiados por Achokarlos sin ningún tipo de complejo mientras sacaba de sus entrañas los sonidos más inhumanos, en ocasiones ayudado por sus manos a través de la boca de su impenetrable máscara. El vocalista no dejó de recordarnos que venían de la Murcia profunda poniendo un acento muy particular y tratando de animar el cotarro que aún andaba bastante parado a estas horas.

También se acordaron del cuarto miembro del grupo, la batería programada, que cumplía años según ellos, tras lo cual, además de presentar un nuevo tema, tocaron su tema estrella, en el que Achokarlos nos pidió que cantásemos, pues su letra era bastante fácil, “Cockoroch!” una y otra vez, dicho en distintos tonos y estilos vocales, incluso operísticos, con lo que lograron animar un poco más al respetable cerrando así casi media hora de entretenimiento y sentido del humor particular, junto a buena dosis de bailoteo goregrind.

No hacía mucho que vimos a Lukas Swiaczny con su banda STILLBIRTH en su faceta como vocalista en el Decimation Fest, y ahora le íbamos a ver como guitarrista desde un punto de vista más brutal con PLACENTA POWERFIST, abriendo la veda así para pogos y movimientos varios que ya no pararían hasta el final. Tardaron poco en colocarse, ya que la batería ya la tenían puesta al no usarla COCKOROCH, y empezaron poco antes de las nueve y media con los tres primeros temas de su hasta ahora único disco, Parasitic decay. El primero fue “Pesticial insemination”, saliendo a escena con bermudas de STILLBIRTH y en el caso particular de Lukas a pecho descubierto, aunque aquí el protagonismo frontal se lo lleva Martin Mantler, al que se le escapa en más de una ocasión algún que otro deje hardcoreta, muy acorde con las partes más slam del grupo alemán.

El sonido era muy bueno, aunque inicialmente tuvieron problemas con el micro, que generaba algún que otro acople con los monitores como el propio Lukas avisó a la mesa de mezclas. En “Forced testicle removal” aún no logró sonar bien, pero en “Abscess infestation”, con ese sonido brutal de bajo que saca Lukas Kaminski, sí alcanzaron buena ecualización. Después de agradecer la presencia en el tour a las otras bandas, tocaron “Cannibalistic holocaust”, con algún pasaje mucho más hardcore y un nuevo tema que mantenía la línea y que ya han adelantado a través de las redes sociales, “Cerebral phage”, uniéndose con la futura edición de este disco a la lista de bandas de Lacerated Enemy.

Para el final se dejaron el resto de su único trabajo, primero “Virgin dimemberment”, que dedicaron a las chicas, y finalmente “Anancastic rhypophagy”, en donde Martin se atrevió a hablar un poco en castellano, estando muy agradecidos por la buena respuesta del público y cerrando así una descarga muy entretenida y notable, de la misma forma que cierran Parasitic decay. Esperaremos con ganas ese anunciado nuevo disco que, si todo va bien, saldrá en otoño.

El cambio para WORMHOLE se hizo un poco más tedioso, porque aquí sí tenían que cambiar la configuración de la batería, no obstante no hicieron retrasar el programa de la noche, porque para mi sorpresa la internacional banda de técnico y virtuoso brutal death fue la que menos estuvo encima de las tablas, escasos veinticinco minutos. Entre esto y que su sonido tardó en conseguir una mezcla aceptable (al principio las guitarras y los ritmos de la batería estaban saturadísimos, lo que evitaba que se escuchasen bien los solos y detalles técnicos de los hermanos Kumar, auténticos dueños y señores del devenir musical de WORMHOLE), el grupo, que era al que más ganas tenía de ver porque Genesis me parece un discazo, me decepcionó un poco.

Encargándose del micro, y pese a que compartieran escena con VULVODYNIA, no estaba precisamente Duncan como ocurre en Genesis, sino Anshuman Goswami, aprovechando su presencia en la otra banda de Sanjay Kumar, PERIHELION, y haciendo que el carácter internacional de WORMHOLE lo fuese un poco menos, con mayor presencia de residentes en Estados Unidos en directo. El cuarteto comenzó con la muy pegadiza “Nurtured in a poisoned womb”, donde no fue tan importante el sonido poco definido y con algún que otro acople, igual que en su continuación “Symbiotic corpse possession”. Más preocupante fue “Battle logic disrupted”, donde los solos y detalles melódicos de los Kumar tardaron en apreciarse adecuadamente, aunque al final del tema ya sonaron de manera decente.

WORMHOLE también anda preparando nuevo disco y nos presentaron en exclusiva “new shit” como ellos dijeron, aún sin desvelarnos su título, y cuyas partes más técnicas ya gozaron de un sonido notable. Para el final se dejaron “Existence gap” y “Gravity manipulation unit”, con algún que otro problema en fijar su set Matt Tillett, que al final logró solventar, dejándonos sorprendidos porque acabaran tan pronto aún con un par de temas de Genesis sin descargar. Creo que este grupo puede hacerlo mejor en directo, porque lo que me demostraron en Barracudas fue que en disco son excelentes pero en escena no terminan de despegar.

Afortunadamente para los allí presentes, los que más tiempo debieron tener para probar sonido debieron ser los cabezas, los sudafricanos VULVODYNIA, porque su concierto sí fue perfecto, incluso pese a los decibelios que nos hicieron salir de allí con tinnitus para un tiempo. Se demoraron un poco en colocarse sobre las tablas, lo que fue aprovechado para que más de uno diéramos buena cuenta de su amplio mercadillo con camisetas de todos los tipos, gustos y colores y las recientes reediciones que su nuevo jefe, Zdeněk Šimeček, actuando de roadie en esta gira, ha editado de sus trabajos pretéritos en Lacerated Enemy.

Eran casi las once de la noche cuando comenzó a sonar una selvática intro para atacar “New world order” de su EP Finis Omnium ignorantiam, sonando a la perfección desde el principio y siendo protagonista en escena Duncan (que pronto se quitó la gorra por el calor) y su compañero en las cuerdas gruesas y voz de apoyo Chris van der Walt, última incorporación al grupo. Por su parte, Kris Xenopoulos marcaba la diferencia sobre el resto con su chaleco lleno de parches de bandas clásicas, en particular la espaldera de los DEAD KENNEDYS que me llamó mucho la atención.

Con “Unparalleled insubordination” ya se desató la locura entre los presentes, con pogos de todos los tipos y para todos los gustos, que no públicos, pues pronto hubo algún que otro rifi rafe motivado por la estrechez de la sala y casi la imposibilidad de mantenerte al margen del movimiento sin por ello dejar de ver el escenario. También hubo algún espontáneo que aceptó la invitación de Duncan para corear con él, pero que se la tomó muy a pecho y acabó intentando hacerse con el micro de van der Walt, siendo empujado por Duncan del escenario con toda la razón. De hecho el bajista tardó un par de temas en recuperar su micro, que se acabó mezclando entre el público.

El repaso a Psychosadistic design siguió con “King emesis”, tras lo cual presentaron un nuevo tema, “Mob justice”, con un final muy slam y donde entre el público, como dicen en mi pueblo, hubo hostias como panes. El más ausente de todos los miembros de VULVODYNIA era Luke Haarhoff, que no se inmutó en todo el concierto ni para hacer headbanging. Los demás no paraban ni un minuto, con especial mención para Duncan cuyas caras y poses hasta asustan. De nuevo con su EP previo siguieron con “Praenuntius descends”, que enlazaron con “Depraved paraphilia” y ya sin abandonar su último trabajo “Bestial insemination”, tras la cual, viendo que alguno del público se animó a lanzarse desde el escenario, el propio Duncan hizo un amago con “Wall of corpses”, que repetiría al final de la descarga, agarrándose a la barra que sujeta los focos al techo de la sala, lo que casi hizo que la arrancara.

Aún tuvieron otro nuevo tema para presentarnos, “Nyaope”, tras la que tocaron “Flesh tailor” haciendo amago de despedirse del público. En realidad no fue así, sólo se hicieron una foto de banda y siguieron con “Psychosadistic design”, precedida de su gore introducción enlatada y donde Zdeněk Šimeček dejó su puesto en el merch y se subió a cantar a escena. Ahora sí llegaba el momento del final, y Duncan nos anunció que les quedaban dos temas, “Forced fecal ingestion” y “Drowned in vomit”, donde se produjo la escena antes descrita con Duncan casi rompiendo el techo de la sala para susto de los encargados de la misma.

55 minutos sin descanso, con un sonido brutal y muy buena actitud, hicieron que VULVODYNIA se comiese el pequeño escenario de la sala Barracudas. Aunque el lugar del evento no fuera muy grande, verlo a tope incluso siendo un día de puente largo fue un motivo de satisfacción. Parece que con ciertas bandas sí se responde. El resultado lo merecía la verdad. Una noche para engorilarse y no parar.

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