VOR (ESP) – Depravador, 2018

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No sabría decir qué es un depravador, pero un depravado musical sí, y VOR creo que no anda lejos. Cambiando el logo a algo mucho más afilado y espeluznante, el dúo madrileño te mete directamente en una claustrofóbica atmósfera de sangre, miedo y dolor. Ya la portada es reflejo del contenido: un grito de delirio y sufrimiento, rodeado de fantasmas y cacofonías. Terrorífica imagen para que la putrefacta música de VOR se meta por nuestras venas y nos haga sufrir espasmos y tener visiones psicotrópicas. Todo ello sólo con tres elementos: ritmo, distorsión y odio sonoro. Tres ingredientes que se cocinan a fuego lento unas veces, más hiriente otras veces, pero cuyo resultado siempre es el mismo: que nuestros tímpanos se despellejen y sangren a borbotones mientras vamos descendiendo a los infiernos.

Esta hiperbólica introducción me sirve como resumen de sensaciones creadas por Depravador. Herederos directos de nuestros queridos MOHO y de clásicos de la acidez y rabia sonora como EYEHATEGOD o MELVINS, con el añadido de la locura y la esquizofrenia enfermiza de unos TODAY IS THE DAY o la depravación de unos PORN, VOR, con la ayuda de un bajo ultradistorsionado por parte de Iván añadiendo múltiples ruidos y efectos electrónicos que contribuyen al sangrado auditivo y de los patrones rítmicos obsesivos compulsivos de Edu (que no en vano fue el batería de MOHO), construyen una macarrada llena de rabia y sanguinolencia. Ecos punk y crust también hay, sobre todo en su espíritu, pero el resultado siempre es el mismo: la crudeza y los instintos más sádicos.

Podemos dividir el disco entre aquellos temas de duración magnificada y sonido corrosivo, y otros de espíritu más abrasivo y directo. De partida nos plantamos con casi diez minutos de claustrofobia disonante y ritmos mecánicos con la propia “Depravador“, mientras que el aire más carnal y punkarra de “Black goat” nos presenta “ese otro tipo de temas” que conforman este disco. Para mi gusto VOR se mueven a la perfección en ambas facetas, tanto cuando se convierten en armas de alto calibre y pesado movimiento como cuando deciden afilar sus cuchillos y atacarte directo a la cara. Hasta la locura improvisada y minimalista, con samplers incluidos de “Wny” tiene su sentido en el conjunto. En estos temas, supongo que por el gruesísimo y fofo sonido del bajo de Iván y el propio sentimiento avanzado, me recuerdan a los proyectos más ruidosos de John Zorn, como MOONCHILD o sobre todo PAINKILLER. Salvajada sin descanso.

Por el otro lado, las extensas opus de “Daga” y “Dark fraga“, esta segunda con el apoyo vocal de Anxela, se dejan ir por el fragor de los riffs y la psicodelia piscotrópica en los efectos, extendiendo los límites sonoros y técnicos hasta que las cuerdas vencen su nivel máximo de elasticidad y nuestros oídos piden clemencia. En especial la segunda de las citadas con un riff inicial que parece herencia de BLACK SABBATH y cuya parte central es de una maestría acojonante con influencias jazzy en los ritmos y el uso de la distorsión al servicio del riff. Todo ello bien encajado gracias a un sonido acorde con las intenciones de VOR y que no opaca ninguno de sus elementos, al mismo tiempo que contribuye a su primitivismo.

VOR hace música de antro húmedo y oxidado, de hedor pestilente y ruido insoportable. Todo ello con mimo y cuidado, que lo uno no quita lo otro: hablamos de sensaciones. Y VOR consigue esto con creces, transmitir inquietud y atraer al mismo tiempo con una música desnuda de aderezos más que los propios de las entrañas de dos músicos que se tienen bien aprendida la lección y lo transmiten con maestría. Seremos depravados o no, pero Depravador es un discazo.

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