VOLTURYON (SWE) – Xenogenesis, 2020

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Primera vez que prestaba atención a VOLTURYON y ya con tan sólo cómo empieza su cuarto LP consiguió el combo sueco llamar mi atención. Uniendo fuerzas con el también sueco sello  ViciSolum Productions (PERSÉFONE, SCARAB, WINTERHORDE, PAARA, CARNAL FORGE, SOULDRAINER…) lanzan, directo a nuestra yugular, este afilado ejercicio de death metal de la vieja escuela, pero con un enfoque un poco más actual. Los de Dalarna han puesto en Xenogenesis todos los ingredientes para que cualquier consumidor de death metal no pueda evitar devorar los casi treinta y nueve minutos de muerte de una sentada.

Es como si lo mejor de todos los enfoques que le ha dado la escuela sueca al metal de la muerte hubieran sido reunidos con precisión en los once cortes que componen Xenogenesis. VOLTURYON tiene muy claro cómo quiere sonar y lo que tiene que hacer para conseguirlo, sin ser únicamente cuestión de que lleven tiempo vagando por los angostos corredores del underground. La lógica base de influencias que debe tener esta gente es palpable, pero no se limitan a imprimir el sello de identidad sueco en sus composiciones, pues se perciben maneras norteamericanas también. De hecho, si lo pienso bien, tanto en composiciones como en el propio sonido de las guitarras es una equilibrada combinación de esa amalgama de interpretaciones del death metal sueco con influencias norteamericanas. Hay fragmentos machacones, casi lentorros, con mucha pesadez en los riffs, pero también hay partes más bailongas, incluso macarras. Esto, combinado con recursos más groovies y con tralla zapatillera, resulta variado y divertido de escuchar. Ya hay mucho death metal que se limita a seguir ciertos patrones sin salirse ni un poquito y se agradece que haya bandas que cogen un poco de muchos patrones y los mezcla con criterio.

Por supuesto, el surtido de riffs y ritmos que ofrecen las guitarras es un motivo importantísimo por el que Xenogenesis suena así de fresco, pero gracias a ellas también podemos disfrutar de una gran variedad de recursos en las líneas de percusión. La retroalimentación resultante de la unión de las líneas de cuerda con las de batería consigue que, a pesar de esa variedad, todo suene homogéneo y no tengas la sensación de haber cambiado de disco o de estar escuchando un recopilatorio. Todo suena ordenado, preciso y con fuerza, como un buen disco de death metal debe sonar. El bajo, potente y crunchy, lejos de emborronar ligeramente la mezcla general, actúa de perfecto epoxi para que la retroalimentación entre guitarras y batería empaste adecuadamente y lacere tus oídos como oxidadas esquirlas de metal viejo. Ritmos zapatilleros, diferentes maneras de mostrar blast beat, dobles bombos rápidos, tupa-tupas, clásicos ritmos “poperos” acelerados intercalando el ride con caja y bombo (sí, de esos con los que es inevitable asentir como si estuvieras mostrándole tu aprobación a un alligator para que te mordiera la ingle), violentos redobles y un buen juego de platillos te ponen a tono, como cuando vas a una comunión en la que no conoces a nadie y adulteras el ponche con heroína.

Por último, la labor vocal quizá sea lo que menos destaque, porque a pesar de que el gutural está perfectamente ejecutado, es lo que menos variedad ofrece, manteniendo el registro grave a lo largo de todo el disco, aunque empleando algunas modulaciones para abrir un poquito el gutural cuando así lo requiere el énfasis de la lírica.

Abraza esta auténtica abominación provocadora de defunciones auditivas, que incluso recordando a grandes (y en parte dispares) del género como CANNIBAL CORPSE, VOMITORY, GOD DETHRONED, BLOODBATH, MISERY INDEX o MALEVOLENT CREATION muestran identidad propia y combinan con frescura sus influencias para ofertar un disco más que digno.

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