VOLTRON (GER) – Kaventsmann, 2012

Enlaces: Web Oficial Facebook Twitter

Dicen que el Doom Metal por definición debe ser aplastante, capaz de dejarnos pegados al asiento de una sola bofetada al primer riff. Mucho ha llovido desde aquel lejano Born Too Late de SAINT VITUS allá por el 86, cuando según los expertos dicen que el Doom nació tal y como lo conocemos.  Pues tras el primer tema del disco, 13 Liter Bohrmaschine, queda bastante claro que impactan desde los primeros instantes, con ese riff que suena tan añejo, que huele por los cuatro costados a Doom de la vieja escuela, ese que practicaban a contracorriente los TROUBLE, CANDLEMASS, PENTAGRAM…  cuando lo que primaba era ir más rápido que el vecino. 

No quiere decir esto ese Kaventsmann sea simplemente un festival retro Doom. Han sido lo suficientemente listos y han añadido en su propuesta la abrasión del Sludge en su vertiente más pura u originaria, más parecido a ACID BATH, EYEHATEGOD, CROWBAR e incluso NEUROSIS en algunos instantes puntuales. No obstante creo que los europeos son algo más accesibles y no llegan al nivel de «inmundicia» sonora de estos. La voz, más típica del Hardcore, y muy pocas veces limpia a lo largo de todo el trabajo, ayuda a dar esta sensación. Posiblemente esta indecisión entre géneros sea su mejor virtud y que haga que ante los posibles quebraderos de cabeza a la hora de etiquetarlos, usemos para abreviar los sinónimos de lento y sucio. Que al fin y al cabo es lo que mejor define a los alemanes, que curiosamente tienen una conexión con nuestro país, ya que su cantante Carlos, es natural de Tenerife. Aún así, música que no esperaríamos jamas de la isla, ni de nuestro país.

Indispensable ese aura de tristeza y desesperanza que debe incluir todo álbum de este estilo que se precie. Tras ese enigmático sample extraído de la película Network nos da la pista de que lo que se avecina no será amable ni complaciente, sino una máquina de lenta tortura que avanza implacablemente destrozando todo con esos riffs de paso de elefante que todo lo dominan aquí. Aunque no todo tiene por qué estar basado en la distorsión, los momentos limpios con los que cuentan los temas no tienen otra función más que la de intranquilizarnos más, esperando como será el siguiente golpe. Véase el inicio de Black To Back, tranquilo, con voz limpia, que irá «in crescendo» hasta que entre la batería y estalle todo nuevamente.

No es raro encontrar que, salvo Pitti Platsch Anoraknaroek y Medic Help, con cerca de cinco minutos cada uno, el resto de cortes no baje fácilmente de los siete minutos. Pues la banda se toma su tiempo para desarrollar cada uno de los temas, hasta el punto que da la sensación de entrar en un bucle, como Faster Than Nothing Still Can Be Slow (título muy adecuado), con poco más de siete minutos de hieratismo rítmico que parece que nunca va a acabar. Dicha sensación nos la transmiten todas y cada una de las canciones, lo cual puede llegar a ser malo para el oyente casual, que acabe agotado por la monotonía del disco y decida pasar a otra cosa. Hay que tener en cuenta que géneros como el Sludge nunca serán carne para las masas, y aunque como antes he mencionado, es una obra relativamente accesible, sigue siendo un hueso duro de roer.

Disco denso donde los haya y que no se muestra mucho más amable tras sucesivas escuchas, no es nada fácil adentrarse en este muro de guitarras con ritmos desesperantes, ideados para poner de los nervios a medida que pasen los minutos. No creo que gane ningún premio a la innovación, pero seguro que esta pieza resultará del agrado de los más acérrimos seguidores del Metal lento y agónico.

Comparte:

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

COMENTARIOS