VOKONIS (SWE) – Grasping time, 2019

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Los dichosos cambios musicales que toma un grupo pueden ser aplaudidos tanto como repudiados. En algunos casos te los puedes oler y en otros simplemente te pillan desprevenido causando repudio o elogio. Todo dependerá de muchos factores pero al final el oyente es el que juzga implacablemente. En mi caso os puedo decir que me gusta que las bandas innoven reinventándose siempre y cuando sigan sonando a ellas mismas por regla general. El caso de VOKONIS entra dentro de lo que digo. Su evolución se muestra bastante paralela a la que MASTODON desarrolló en su día haciendo que sean la banda mainstream que es hoy.

Nuestros protagonistas suecos acaban de dar un giro en esa misma dirección refrescando de buenas maneras y manteniendo a momentos ese stoner y doom metal tan competente que hacían hasta ahora. Es decir, se pierde en sonido desértico y nos adentramos en sonidos progresivos con tintes psicodélicos. Las comparaciones son odiosas, pero bandas como BARONESSlos extintos KYLESA y, cómo no, lo mentados MASTODON, los de Crack the skye para ser exactos, son abrumadoras. Esto se puede ver en las voces, que además de ser parecidas a las de los de Atlanta consiguen una armonía muy característica, por lo que no existe necesidad alguna de competir por protagonismo. En el apartado instrumental Simon Ohlsson utiliza sus dedos de manera magistral para dar notas etéreas que ayudan a crear composiciones sedantes que te dejan en el estado de latencia adecuado para ver ver colores que el ojo del ser humano no puede detectar; auténtica psicodelia. Lo malo es que se ha perdido un poco el efecto jam session de anteriores discos, aunque se sigue notando de manera no tan evidente en ciertos momentos y en “Exiled” y “Ashes”, únicas instrumentales del trabajo.

Todas las composiciones rayan el sobresaliente debido a los múltiples detalles en los que perderse y recrearse hasta sacar todo el jugo posible. Un buen ejemplo seria «Sunless hymnal«, melancolía con arranques ideales para recordar tiempos pasados que por desgracia no volverán. Algo más directos son los singles “I hear the siren”, con pose ocultista y sabathtiana, o la que da el nombre al disco, la suave y recreadora “Grasping time”. Son buenos ejemplos de que con poco se puede hacer mucho. La antítesis se encontraría en “AntlerQueen”, “Embers” y “Fading lights”, los cortes más progresivos que definen muy bien lo que ha sido y es VOKONIS actualmente, por lo que podremos ver su faceta más pesada y por lo tanto doom metalera con gran éxito.

El ciervo de la portada es VOKONIS y ha salido del bosque encantado en el que se había adentrado con una fórmula mágica bajo el brazo con la que ha explorado nuevas y brillante posibilidades. Su primer paso con ella ha funcionado igual de bien que el mejor cuento de hadas. No te lo pierdas.

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