VOID TRIPPER (BRA) – Dopefiend, 2021

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El sueño de muchos amantes del rock/metal es formar una banda con amigos y pelear el camino al estrellato, o, por qué no, tan solo divertirse en el proceso natural de las giras y la escena emergente. Así es el caso de VOID TRIPPER, que nació a mediados de 2016 con cuatro amigos que se conocían de la escuela y que tenían una pasión en común: BLACK SABBATH, pero que además se atrevieron a tomar recursos estilísticos de bandas como ACID BATH, CHURCH OF MISERY, MELVINS, ELECTRIC WIZARD y SLEEP para dar pie a este gran proyecto.

La banda de Fortaleza, Brasil, toma prestado el sonido y la agresividad del stoner metal y el peso y gordura del sonido del doom metal, y lo mezcla para generar ambientes bien psicodélicos y riffs sucios que logran un sonido bien compacto y sólido, aunque el hecho de tener dos voces distintas le da una de las grandes fortalezas al disco, y creo que también a la banda en general. Esta ambivalencia hace que la banda juegue “a dos puntas” si se quiere: por un lado, cuando es el turno de Anastácio Júnior, que se encarga de las voces melódicas en dos canciones, VOID TRIPPER hace una fuerte apuesta a lo etéreo y lo psicodélico en sus respectivas canciones, que se orientan más al acid rock y al stoner pero que realmente condensan una atmósfera bastante amigable. Destaco enormemente el trabajo de Jonatas Monte en el bajo, que logra soportar todo la armada instrumental, sobre todo en «Satan and drugs«. Por otra parte, Mário Fonteles toma parte en las voces guturales, que suenan casi hastiadas y que por momentos son susurrantes, y en este momento la agrupación se orienta hacia la obscuridad y la densidad del doom metal y el sludge, con letras bien lúgubres y algunos pasajes vocales relatados y distorsionados. Tal es el caso de “Hollow”, con el relato imperceptible en el inicio, y también en “Comatose”, con un pasaje intermedio de alguien que comenta el desdén con el que se observa a las personas en un manicomio: “Un centro psiquiátrico funciona como un depósito; los residentes son los improductivos, los inadaptados, los indeseados, los desagradables (…). A través del manicomio, la sociedad excluye a los que no se adaptaron a un sistema basado en la competencia». Letras crudas realmente que son llevadas de forma paralela con el ambiente sembrado, tras otro excelente trabajo de acompañamiento del bajo.

La banda logra adaptarse plenamente a esta dualidad vocal, explotando al máximo la capacidad y el virtuosismo de cada una de sus partes, siempre con el corazón y la penumbra de BLACK SABBATH a flor de piel en cada nota, en cada letra. También me gustaría destacar el trabajo de las guitarras en los solos, ya que son un viaje astral en cada una de sus canciones y calzan de forma perfecta en el matiz que cada uno trata de transmitir; desconozco quiénes fueron los que esgrimieron cada uno de ellos, pero sea cual fuera el caso, ¡mis respetos!

De no mediar mayores inconvenientes sanitarios, con la reapertura de bares la banda se encuentra muy deseosa de volver a tocar para mostrar todo este arsenal en vivo. Si les gustó, síganlos en todas sus redes para no perdérselo cuando esto suceda.

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