VOËMMR (PRT) – O ovnh intot adr mordrb, 2019

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Cuando alguien dice que el black metal es un subgénero aparte, aunque pueda sonar a publicidad ególatra, la frase tiene algo de veracidad. Invito al lector a adquirir cualquier fanzine de black metal como Pantokrator ‘Zine u Old Coffin’Zine y se dará cuenta de que ahí tanto músicos como aficionados se rigen por otros códigos. Ni mejores ni peores, pero sí difíciles de entender desde fuera. Grupos de raw black que son alabados y otros despreciados, mientras que a muchos de los que se asomen a esta ventana todo les parezca la misma mierda mal grabada. Importa mucho más lo que se transmite que la técnica, así que podéis imaginaros que es un entorno bastante subjetivo. Son unas normas cien por cien diferentes. 

Aun como inexperto en el mundo del raw black y observador muy ocasional del entorno, he decidido acercarme al segundo lanzamiento de VOËMMR con la curiosidad de quien observa en el bosque a un animal extraño. Para ello hay que hacer cierto esfuerzo y dejar algunas normas atrás. ¿Qué quiero decir con esto? Que podría acabar la reseña ya soltando que «este es un trabajo que suena a mierda, no se entiende nada y tratan de ocultar su mediocridad yendo de trves«. He decidido ir más allá, pero tampoco sin soltar que esto representa el auténtico espíritu del black metal porque es minimalista. 

Donde sí soy más crítico es con los movimientos. VOËMMR pertenece a la «orden clandestina del Círculo de Aldebarán» (una estrella gigante, no el planeta de La guerra de las galaxias), a la que pertenecen unas cuantas bandas más de Portugal. Estos círculos son muy habituales en el raw black (había uno hasta en Málaga) y son una mezcla entre acto publicitario e intento de recrear los tiempos de Les Légions Noires. Círculos que para mi eclipsan a la música y matan cualquier espíritu de personalidad. 

Con respecto a la música en sí (al fin), VOËMMR juegan al filo de la navaja constantemente. Tocar raw black y recrear exactamente lo que buscas es extremadamente difícil. Cuando sale bien, los resultados son impresionantes y justifican los medios; cuando no, son una bola de ruido infumable. Los portugueses ya superan el mínimo, haciendo que su O ovnh adr mordrb sea mínimamente escuchable y podamos distinguir hasta los sintetizadores que tratan de generar ese ambiente cavernoso que ansían. Creo firmemente que VOËMMR lo logran en determinados momentos, como en «Coecr od Doemrz (part II)«, el corte que abre el álbum, sobre todo con la parte final, donde los riffs, gritos y blasbeats callan, dejando únicamente a los sintetizadores seguir la melodía principal. O el comienzo de «Vin ad Mordrb» con únicamente una línea de bajo a la que progresivamente se irán uniendo el resto de instrumentos para crear un medio tiempo de más de siete minutos. 

Han intentado incluso mear fuera del tiesto y ofrecer algo ligeramente distinto al festival de blastbeats y pasajes ambientales. «Profvndr«, con sus diez minutos, es el corte experimental del álbum, por llamarlo de algún modo, con una primera mitad donde el sintetizador es el protagonista principal del tema, sin quedar reducido a un breve pasaje como sucede en otros momentos. Incluso a mitad de canción se atreven a romper la estructura por completo, dejando todo el silencio para que la batería reinicie el tema de nuevo y no sepamos por dónde van a tirar a continuación ni cómo. Con diferencia la canción relativamente más imprevisible del álbum y que ayuda a no caer en la tan temida monotonía.

Pero como nombraba antes, les gusta jugar al límite, y es que se echa en falta que las guitarras estén más altas en la mezcla. Quizás las hayan mantenido demasiado bajas para que estas no se coman al resto de elementos, pero cuando tienes un tema largo por delante, no puedes tirar sólo del recurso de los pasajes ambientales, es también necesario un riff más prominente, por mucho que intentes dar una sensación de melancolía. Pero precisamente con unas partes más agresivas, las más calmadas se acentuarían y el álbum ganaría en intensidad. Y no, nada de lo que demando implica una producción de miles de euros. Cuando la canción es más corta, por ejemplo, no se produce esa falta de fuerza. 

Estos fallos no hacen que el álbum sea un desastre, pero indudablemente el resultado podría haber sido mucho mejor. La banda y sus seguidores pueden reclamar que el resultado es perfecto tal y como está para lo que buscaban transmitir. Algo que no niego, pero creo que incluso con sus normas, O ovnh intot adr mordrb podía haber tenido un plus que habría sido esencial.

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