VISITANTES – Esplendor, Demencia y Olvido, 2015

Enlaces: Facebook BandCamp

visitantes01Esplendor, Demencia y Olvido es el quinto álbum de los rockeros turolenses VISITANTES, un trabajo que esconde, tras su aparente simplicidad, una madurez y complejidad que permiten que el disco vaya mejorando a cada escucha. Estos chicos reaparecen, pues, con cuarenta minutos de un rock and roll directo y potente que, es cierto, no supone nada nuevo bajo el sol, pero sí nos recuerda lo divertido y agradable de disfrutar de un rock and roll sincero, fluido y elegantemente agresivo.

Esplendor, Demencia y Olvido es una mezcla alquímica que destila los riffs cañeros a cargo de Alberto que se entrelazan con las líneas frenéticas de bajo nacidas de los sangrantes dedos de Rubén y una buena colección de estribillos pegadizos y potentes pensados para desgañitar al respetable en esa catarsis pagada con sudor que es un concierto de rock.

De hecho, y a este propósito, pese a la más que notable producción a cargo del sello Maldito Digital, el formato disco parece quedársele pequeño a los chicos de Teruel; de un modo análogo a los caballeros de Detroit o las leyendas de Australia, bandas pensadas y consagradas en y para el directo. Eso es, entonces, lo que destila el disco; músicos con actitud y ganas de comerse el escenario que suenan, en el disco, como si estuvieran tocando en vivo.

Esplendor, demencia y olvido es un recorrido, algo irregular, a lo largo de diez cortes de puro rock español con reconocible parentesco metal y cierto regusto sano a bandas como AC/DC, KISS o HÉROES DEL SILENCIO. De entre ellos brillan con luz propia “Bad boy”, “Alrededor del kaos” y “Bandera negra II”.

Bad boy” es una canción muy interesante, potente y dinámica, pero, desde el punto de vista del que os habla, con una desafortunada pretensión poética en ella. Y aquí entramos en un punto ambivalente del disco: si bien es cierto que es un alivio el poder disfrutar de letras alejadas de la perpétua autoreferencialidad típica del rock and roll, siendo estas más maduras y con una pretensión poética elevada; también lo es que ésta, a veces, no se ve satisfecha del todo.

Con “Alrededor del kaos” llegamos a otro punto interesante del disco; con un buen riff inicial marca de la casa y una instrumentación con cierto tufo metálico muy dinámico e interesante. Sin embargo la voz no acaba de encajar del todo con el trasfondo musical. No es un tema técnico ni de capacidades, es más bien una cuestión de adecuación vocal al a priori musical. Sea como sea, esta es tan solo una opinión subjetiva; un espacio en blanco que tu, lector, debes rellenar con tus impresiones y opiniones, puesto que Esplendor, Demencia y Olvido es un disco que merece, cuanto menos, una escucha atenta.

Con “Bandera negra II” llegamos a la joya de la corona. Un riff de alta costura nos abre las puertas a esta travesía a bordo de un barco pirata fantasmal pilotado por guitarras afiladas y encabalgamientos sobre la martilleante batería de Gustavo y tripulado por unas letras con cierto regusto romántico que, me disculpareis, hipsters, progres e iconoclastas; molan mucho.

Cuando después del espectacular solo de guitarra de “Cegados para siempre” el disco se despide y llega el silencio tengo sentimientos encontrados. Si bien, por un lado, es cierto que es un disco algo irregular, también lo es que no está exento de verdaderos destellos. Cierto es, pues, que dispara balas de fogueo, pero también lo es que otras aciertan a desgarrar la piel.

Sin embargo, Esplendor, Demencia y Olvido es poseedor de una atmósfera concreta y delimitada, es un disco que campa a sus anchas por un paisaje que huele a polvo, asfalto y llamas. Además posee un alma propia y eso es tremendamente meritorio porque dota al disco de vida; otro tema es si conseguimos entender o, todavía más, amar, ese alma. Y eso te corresponde a ti, lector, averiguarlo.
¡Larga vida al rock and roll!

firmamarc

Comparte:

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

COMENTARIOS