VINEGAR HILL (AUT) – Ghost flowers, 2017

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Mi primer contacto con VINEGAR HILL fue al escuchar un tema que se puso en la web para ver quién hacía la crítica de este disco. Al escucharlos pensé «suena bien esto, pero suena jodidamente americano«. Mi sorpresa fue cuando al investigar más sobre el grupo descubrí que eran austriacos.

Ghost flowers es el tercer disco de la banda, que al fichar por Art gates records ha dado un paso de gigante en su carrera. Basta escuchar un poco sus dos anteriores trabajos para percatarse del salto cualitativo en el sonido del grupo. Una producción mucho más cuidada y sobre todo profesional, en todos los sentidos. Quizás la parte más destacable sea en el tratamiento de las voces, mucho más claras y coreables en las partes melódicas y limpias, así como un tratamiento más contundente, con las voces más agresivas, ya que no puedo decir que lleguen a ser auténticos guturales en ningún momento del disco.

Otro elemento que destaca sobre los anteriores discos es la producción de la batería, muy presente en todo el plástico, y puede que un poco sobreproducida y triggeada en exceso. Pero eso va a gusto del consumidor. Las guitarras suenan agresivas y poderosas en los riffs más cañeros y por supuesto brillantes y melódicas en los solos y partes más tranquilas.

La incursión de teclados y samplers también está muy bien implementada y en ningún momento desentonan con el resto de instrumentos, dándole al conjunto ese toquecillo más moderno y que logra crear ciertas atmósferas que de otra manera no serían posibles.

Una vez soltado todo este rollo del apartado técnico, toca hablar un poco de lo que realmente nos vamos a encontrar en este tercer disco de los austriacos.

VINNEGAR HILL es un grupo de metal melódico, muy melódico añadiría yo, con ciertos toques o regustos al death melódico de la escuela sueca, sobre todo en su vertiente más moderna como puede ser SOILWORK o los últimos IN FLAMES. Aunque también se pueden apreciar ciertos toques a INSOMNIUM y también algún que otro riff e inspiración de DARK TRANQUILLITY, como en el principio de “The shift of reasons”.

Lo que más predomina es la vertiente más moderna y similar a SOILWORK, pero ahondando aún más en las melodías, voces limpias y estribillos muy coreables. Además, le añaden ese sonido americano que he comentado al principio, con ciertas voces y riffs típicos del punk rock/hardcore melódico, sumándole algún break y tempos más cercanos al core.

El conjunto de todo esto da un disco, en mi opinión, muy comercial y fácil de digerir. Esto no tiene por qué ser algo malo realmente, pero hay momentos del plástico donde se echa de menos un poco más de mala leche. Cuando parece que la canción va a despegar y darte una buena dosis de tralla, se desinfla o simplemente pasa al omnipresente estribillo con voz limpia, como en “Void”, “Sinner to be saint” o “Here with you”, que es un buen tema, muy IN FLAMES de la última época, con una parte central muy melódica y con esa mezcla harcoreta que queda realmente bien pero que sin la parte de las voces limpias para mi gusto hubiese quedado un tema algo menos típico.

En las partes más cañeras, tampoco encontramos nada que no hayamos escuchado miles de veces. Tupas tupas de la escuela sueca de los 90, pero bastante contenidos y sin abusar de ellos, mezclados con la voz más agresiva y rasgada del cantante y riffs rápidos y efectivos.

En definitiva y sin que se me entienda mal, no estamos ante un mal disco, pero hay que dejar bien claro que los que busquen caña o death metal melódico de la vieja escuela poco de eso van a encontrar aquí. Si por el contrario buscáis metal muy melódico con ciertos toques death y mezcla entre varios géneros este puede ser un buen disco para vosotros.

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