VICTORIUS (DEU) – Space ninjas from Hell, 2020

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Con Dinosaur Warfare – The legend of the Power Saurus, los alemanes VICTORIUS se daban a conocer ante un servidor, que abrazó con gusto aquel EP petado de dinosaurios, robots, rayos láser y demás parafernalia de ciencia ficción que otorgaba un trasfondo bestial para todo amante de los Power Rangers y del power metal que se preciase.

De power iba la cosa y de power continúa yendo, pues dos años después vuelven los germanos con un pedazo LP de power metal cañero y que, de una manera u otra, hará que muchas miradas se posen en ellos de manera más atenta. Editando a través de Napalm Records, los de Wolfen titulan a su nueva obra Space ninjas from Hell, título que da pistas de que a esta gente le molan los videojuegos, los juegos de rol y el “cachivacheo” fantástico en general, además de tener un aparente buen sentido del humor.

Space ninjas from Hell descarga tres cuartos de hora de puro power metal germano subido de revoluciones, rápido, virtuoso y muy melódico, siguiendo la estela de su anterior EP pero enmarcado en un contexto más oriental, como demuestran ya no sólo con el título del disco sino también con el de muchas de las canciones que lo componen. “Ninjas unite”, “Super sonic samurai”, “Evil wizard WuShu master”, “Nippon knights”, “Shuriken showdown”, “Wasabi warmachine” o “Space ninjas from Hell” son algunos de los estrafalarios y divertidos títulos de las canciones que evocan a lo japonés, que seguramente conseguirán llamar la atención de los nipones más fanáticos del “género de los dragones”.

Se agradece tras su anterior EP, que se me antojó algo corto, que este trabajo venga en forma de larga duración, pues tenemos tiempo de sobra, ahora sí, para disfrutar de todas las virtudes de VICTORIUS en todo su esplendor. Saben perfectamente la fórmula para enganchar, con versos moviditos que preceden a pegadizos estribillos que corean (por regla general) los títulos de las canciones con poderosa energía, contagiándote con ella instantáneamente.

Tampoco faltan, por supuesto, letales solos de guitarra, sin los cuales un disco de power sería casi una blasfemia, evidenciando no sólo que saben tocar rápido, sino que se tiene en cuenta el contexto melódico en el que se enclavan los temas, partiendo perfectos desde la tonalidad que los precede y haciendo lo propio a la hora de acabar para retomar el verso, un puente o un estribillo. Muy buen criterio y confeccionamiento de los solos, sí señor.

Luego está el tema de las revoluciones. VICTORIUS han aumentado la velocidad de sus temas, pero sin perder ni un ápice de calidad en la ejecución, lo que demuestra que han currado duro durante estos años entre Dinosaur Warfare y Space ninjas from Hell. Incluso hay sensaciones de que, sobre todo en el riffing, hacen alusión al metal extremo, habiendo endurecido ciertos fragmentos en las guitarras, resultando más agresivas y letales. Puede que en esto tenga algo que ver uno de sus guitarras, Flo, quien militase en los paganos THRUDVANGAR y que actualmente milita también en VARG, sendas formaciones practicando metal extremo orientado hacia lo pagano/vikingo. Baterías a la altura de las circunstancias, así como las líneas de voz, que aunque no estén protagonizadas por una de las voces que más me gustan del género cumplen con creces su cometido. 

Discazo rematado por una producción impecable que favorece, cómo no, el disfrute de todos los instrumentos, así como de las ambientaciones, pasajes narrados y demás elementos que aportan un toque cinematográfico al LP. De hecho, si las historias que nos cuentan VICTORIUS en sus discos dieran el salto a la gran pantalla, con la música de los propios germanos como banda sonora, yo sin duda sería de los primeros en tragármelas. Así que, VICTORIUS: la pelota está en vuestro tejado. Acordaros de mí cuando ganéis millones por las películas. Acordaros también de Russell Crowe para algún papel importante. Es buen actor y se le está olvidando.

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