VESTAL CLARET (USA) – Vestal Claret, 2020

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Si en lo referente a lo musical, como auténtico devorador de discos que me considero, me arrepiento de una cosa, esa es no haberme puesto al día antes con el heavy metal y el doom clásicos. Pero nunca es tarde si la dicha es buena, y es que desde hace un par de años que son estilos en los que he indagado más que en toda mi vida. Aunque, a decir verdad, la mayoría de bandas que he descubierto a raíz de esas indagaciones son bandas actuales que defienden la manera clásica de interpretar los estilos de los que os hablaba. Muchas de ellas, por supuesto, aunque desprenden espíritu primigenio a raudales, tienen un puntito de frescura, ya sea por producción, por atreverse con combinar con recursos más modernos o incluso por la combinación de ambos factores, sea como fuere, puede que estemos teniendo la suerte de vivir una de esas épocas que marcan un antes y un después en la historia de la música.

En el caso de hoy estamos ante una de esas bandas, a pesar de que los miembros sean músicos experimentados. VESTAL CLARET nació en Connecticut hacia 2005, sufriendo un par de parones en su actividad que llevarían a este trío estadounidense a retomar la acción en el año 2010. Desde sus inicios, suman unas pocas demos, otros tantos split CD, tres epés y tres discos en larga duración, contando este homónimo sobre el que escribimos hoy, editado a través de Sarlacc productions, quienes hayan editado ya a bandas como SACRED STEEL, LUNAR SHADOW, GATEKEEPER, SMOULDER, ORODRUIN o STYGIAN CROWN; mucha canela.

VESTAL CLARET supone el enésimo proyecto en el que se ve involucrado el inquieto músico Phil Swanson, aunque actualmente esté “sólo” inmerso, entre los que podemos destacar, obviando lo evidente, a SUMERLANDS, BRITON RITES o SEAMOUNT, todos ellos enmarcados en un espectro de influencias bastante similar. Apenas he tenido tiempo de tantear a BRITON RITES y a SEAMOUNT, pero el debut de SUMERLANDS sí que lo disfruté en su día. El prolífico vocalista vuelve a la carga en otro álbum más para su colección personal y aunque, como comentaba hace poco, sigue una línea similar al del resto de obras en las que ha formado parte, VESTAL CLARET tiene un puntito diferente del cual son responsables algunas de las cosas que citaré a continuación.

Principalmente, la más destacable es que en VESTAL CLARET podemos percibir elementos del rock psicodélico de finales de los 60/principios de los 70, que van casi de la mano con otros arreglos más relacionados con el folk, todo esto siempre provocado por unas líneas de guitarra que ofrecen una enorme variedad ya no únicamente de riffs, pues también hay una generosa oferta de rítmicas y melodías. Me imagino con facilidad escuchando “Graey” en bucle inmerso en un neblinoso viaje de LSD y marihuana, con mis rodillas, en ese momento, dos esponjas impregnadas en zumo de papaya, flotando entre el heavy metal y el doom y sintiendo esos flashazos psicodélicos como distorsiones del color ambiental.

Equilibrio preciso el existente entre el heavy metal y el doom, sin llegar a ser demasiado de ninguno de ambos como para decantar la balanza definitivamente hacia alguno de los dos lados. Tampoco son épicos, aunque en algún verso o estribillo demuestren que podrían serlo si quisiesen. La inclusión de instrumentos acústicos (además de, por momentos, las propias guitarras) tales como el violín, el cello o el piano aumenta esa sensación folclórica, que se retroalimenta con el extra de psicodelia que aporta el órgano.

Vocalmente no se puede esperar otra cosa que el timbre característico de Phil, con mucho estilo y sin problemas para sonar macarra cuando es necesario, pero al mismo tiempo transmitir con la misma precisión cuando suena más sentimental o tranquilo. Siempre bien acompañado por las segundas voces de Simon Tuozzoli, también encargado de la guitarra y el bajo del cual, aprovecho para decir, me ha gustado mucho la producción, pues suena muy natural a pesar de la presencia que tiene: no restalla demasiado, suena pulido y suave, pero completa los huecos y refuerza perfectamente.

Buena labor también de Justin DeTore tras los platos, quizá el más discreto para mí en esta ecuación, aunque no porque su tarea sea mediocre. No se deja llevar por florituras demasiado pretenciosas, y eso es de agradecer, pero al limitarse casi a ejecutar el estilo como en un manual pasa más desapercibido.

Muy buen disco este Vestal Claret, que sigue llenando los calderos del heavy/doom “clásico-contemporáneo”, escribiendo una línea más en la historia de la música con humildad, convicción y saber hacer.

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