VESSEL OF INIQUITY (GBR) – Void of infinite horror, 2019

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Desde el (considerado) nacimiento de la noise music con el Metal machine music de Lou Reed (no confundir con el empleo de ruido en la música, algo que existe desde tiempos inmemoriales), este género siempre se ha mantenido en una fina cuerda de equilibrista, entre los que piensan que es algo realmente legítimo o una tomadura de pelo destinada a embaucar a gente que quiere hacerse la lista (al igual que pasa con el arte moderno). La respuesta a esto suele depender de los gustos subjetivos de cada individuo.

Incluso quien escribe estas líneas es incapaz de decidirse por una respuesta fija y tiene que evaluar caso por caso. Cuando mi bajanza personal cae en la primera opción antes descrita, opino firmemente que la noise music cumple un propósito, ya sea crear algo horrendo, sobrepasar tus propios límites o cabrear a algo o alguien (como dicen que trató de hacer Lou Reed a su discográfica). Hasta las manifestaciones más violentas tienen un propósito, sean o no moralmente aprobables.

El noise, como cualquier otro género, ha ido mutando y mezclándose con otros, incluido el heavy metal. Desde ABRUPTUM a principios de los 90 hasta ejemplos más modernos como DRAGGED INTO SUNLIGHT o FULL OF HELL, que realizaron una colaboración con MERZBOW, uno de los maestros del japanoise. En todos los casos, el noise era la base y el espíritu de la canción o del disco, ya fuese a través de ruidos sin conexión alguna o puro ruido blanco.

VESSEL OF INIQUITY es un ejemplo recién salido del horno. Un pequeño proyecto unipersonal creado por S.P. White, uno de estos músicos oculto en la maraña de internet y que cuenta con bastantes proyectos paralelos. White ha decidido añadir a su noise una buena capa de black/death metal, pero a pesar de ello este disco debut sigue siendo una pieza muy hostil y abrasiva. Por algo se denomina Void of infinite horror.

Este corto álbum de apenas veinticuatro minutos es una colección de excesos conscientes. No es un opus denso, oscuro y complejo, sino hiriente y sencillo. Como mutilarte tus propios genitales. Sólo para empezar, el álbum abre con «Invocation of the heart girt with a serpent«, casi cuatro minutos donde una batería programada hace blastbeats sin parar cual martillo pilón.

Nada es habitual. Las voces son ecos lejanos y distorsionados de fondo; las guitarras, como en «Babalon«, mezclan riffs más blackers con otros ralentizados al extremo, como esos vídeos de youtube frenados hasta un 800%. Y aunque parezca mentira, se usa otro recurso bastante inteligente como son las notas mantenidas al final de ciertas canciones para darle cierto suspense, cual thriller. «Void of infinite sorrow» incluso coge prestado el ambiente del raw black metal, aunque luego sea autosaboteado por muros de guitarras.

Cada artista que usa el noise como base lo hace de una manera diferente. VESSEL OF INIQUITY lo realiza a través de la saturación. Capas y distorsiones para llegar a hacer algo ininteligible pero que sin embargo no se pierde en el vacío. Tiene una estructura. Por eso no es noise puro; entra el juego la parte del black y el death, e incluso el dark ambient en determinado momento. Concretamente en «One more into the abyss«, quizás el corte más «domesticado» de este circo de los horrores. Quizás el único fallo es el apagón de la canción cuando comenzaba la percusión (la única que se sale de la norma del blastbeat) y dejaba intuir una evolución del corte.

Entonces, ¿es este Void of infinite horror un disco por derecho propio o una estafa? Juega en otra liga diferente a cualquier banda de metal extremo con una propuesta difícil, situándose sin lugar a dudas en el noise, y ahí su propósito es horrorizar, indignar y espantar. Algo que ha logrado, al igual que embaucar a este redactor que se las quiere dar de listo.

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