VESPERASETH (BRA) – Nebro, 2022

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Si de las profundidades de las mentes de Lovecraft, Allan Poe, Stephen King o Mary Shelly salieron los grandes iconos de la literatura del terror, VESPERASETH los ha transportado al ámbito musical con el subgénero que más se acopla a los escalofríos y las tinieblas, el death sinfónico en su disco Nebro.

Éstos brasileños se formaron en el año 2013 en la región de Campinas, habiendo lanzado dos trabajos anteriormente: Réquiem de 2016, y Spectrophobia de 2019. En todos los discos podemos ver una influencia omnipresente a la literatura gótica y de terror del siglo XIX y XX, lo cual es fácil de deducir al ver títulos de temas como «Abdul Alhazred«, «Hastur«,  «Azathoth» o el famoso «Necronomicon«, que casi nos serviría como lista de las criaturitas del autor norteamericano como si se tratara de la lista de los Reyes Godos.

Al margen de lo cansado que pueda estar de las alusiones a Lovecraft y su mundo en la cultura popular, la elección de las atmósferas y los arreglos orquestales y melódicos en cada tema me han parecido acertadísimos y que coligan a la perfección con la personalidad de la criatura a la que dedican el corte. Así, en «Abdul Alhazred» el componente árabe es el predominante, si bien en «Dagon» se tiende más a buscar la oscuridad del fondo del mar. Vamos, que hay que pegarse una pequeña empollada de terror cósmico para pillar todos los matices a las composiciones.

Si bien VESPERASETH se auto-etiqueta como un grupo de doom/death sinfónico, yo me decantaría más por verlos como un grupo de death sinfónico, pues echo en falta el recogimiento y los riffs plomizos que se vierten sobre el pecho del doom. De hecho, los riffs de «Hastur» casi podrían estar dentro del setlist de cualquier vídeo del «No headbanging challenge«. El único tema que me ha dejado más regusto doomer ha sido «Asphodel«, si bien sólo en los primeros y últimos compases de sus diez minutos de duración.

Como buen grupo de death, hay mucho blast beats y guturales, pero es verdad que en muchas ocasiones a los largo del disco dan paso a partes melódicas en las que la guitarra solista toma las riendas y muestra toda su expresividad con una bajada considerable de revoluciones. Aunque parezca que el cambio es abrupto y puede hacer dudar de que quede mal empastado, éste llega justo cuando lo pide la canción, así como la vuelta al desenfreno.

Nebro es un buen disco de death sinfónico, sobre todo para los que les apasione también los relatos lovecraftianos.

 

 

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