VELOCIDAD ABSURDA – Inexorably doomed to cataclysm, 2012

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velocidadabsurda03Si los zaragozanos VELOCIDAD ABSURDA han sobrevivido desde el 97 hasta hoy día, incluyendo un parón de seis años (de 2004 a 2010), no es por diversos azares del destino. Han trabajado contra viento y marea para llegar a este punto. Así, después de tanto tiempo dando vueltas por el país, es más que comprensible que se convirtiesen en la típica banda conocida por el boca a boca, a pesar de tener poco o nada grabado. No podemos catalogarlos como banda de culto, pero sí es cierto que su primera obra, tras el ya mencionado parón, Reborn for the extermination, era esperada como agua de mayo en el underground de la península. Un «ya era hora» o un «por fin sacan algo», estarían en la boca de más de uno. 

Una año más tarde, aparece el disco del que hablamos ahora mismo, cuyo subtítulo podría ser: «Más bruto, más rápido, más sucio y más cerdo». Y es que VELOCIDAD ABSURDA se dedican al oficio del brutal death metal. Eso sí, a la vieja usanza, un sonido asqueroso, caótico y gorrino. Al estilo de los yankis DISGORGE, DEVOURMENT, TORSOFUCK… De aquellos tiempos en los que el slam aún no era una plaga y no todas las bandas venían de Rusia. 

Los 40 minutos de música no guardan secreto alguno (ni tampoco es que hayan buscado la sorpresa). Así, aquí solo hay dos velocidades posibles: O velocidad machacona, dirigida por una batería rápida y sucia, que no busca una técnica limpia y quirúrgica, como en muchas bandas de death metal técnico, o el medio tiempo denso y contundente, sin abusar del slamming en ningún momento. Aquí, a pesar de lo intrincada que pueda parecer la línea de guitarra o de batería, el conjunto se desarrolla de manera sencilla. 

Y con sencillo entiéndase directo al grano, sin demasiadas complicaciones, etc. Es más, si en Reborn for extermination se podía distinguir mínimamente cierta línea vocal, aquí directamente la voz se basa en profundos rugidos y pig squeals tan chirriantes que casi duelen. La voz es casi un instrumento más, que no cuenta siquiera con letra (de hecho en el libreto podemos disfrutar de la visión de dos mujeres abiertas en canal y cosidas, pero no de las letras de cada corte). No considero esto como algo malo, no veo a nadie coreando las letras del She lay gutted y aquí no pasa nada.

No puedo destacar un tema en concreto sobre el resto porque este Ineexorably doomed to cataclysm está hecho para que sus 40 minutos sean escuchados de una sola sentada, a pesar de que hay monotonía entre los temas, y a veces sea difícil distinguir uno de otro (por más escuchas que uno lleve), pero la gracia es que caiga el «chaparrón» del tirón, la bola de ruido que vaya y te aplaste, para después desaparecer. Eso sí, aunque no deja de ser un buen álbum de brutal death, le falta una pizca de personalidad, un «algo» que diga «coño, estos son los VELOCIDAD ABSURDA«. Pero entiendo que es harto difícil en una modalidad de un subgénero tan extremadamente encorsetado. 

Sirva este álbum de testigo que aquí también podemos hacer música cerda sin nada que envidiar a otros países, y de paso para reclamar un nuevo disco ya y ver si son capaces de superarse en términos de suciedad y brutalidad. 

firmapablobalbontín

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