VEILBURNER (USA) – A sire to the ghouls of lunacy, 2018

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VEILBURNER toma su nombre de la canción de ENSLAVED, aunque bajo esta denominación yace un concepto mucho más complejo y tortuoso. A sire to the ghouls of lunacy es el tercer disco de este dúo estadounidense, que viene a culminar una trilogía iniciada en el año 2014 con The three lightbearers y continuará con Noumenon en 2016. En esta obra se aborda el transhumanismo en la figura de un excéntrico dúo de personajes, mediante una narración que describe los extraños experimentos que llevan a cabo en pos de alcanzar la inmortalidad.

Tamaña tarea no podría sino cimentarse sobre una base musical de gran complejidad, un blackened death experimental, enrevesado y tornadizo. Son muchas las influencias, los recursos y vericuetos utilizados para conseguir sumergirnos en su relato, siempre optando por la opción laberíntica, evitando los atajos y la obviedad. La impresionante capacidad de sus dos componentes para crear una música volátil pero consistente les permite aglomerar una cantidad ingente de ritmos, melodías y pasajes que en muchas ocasiones chocan en continuo contraste sin parecer nunca artificial o forzado.

La base sonora está cargada con ecos de BEHEMOTH envueltos en un halo caótico y progresivo a lo AKERCOCKE, que intentan ordenarse por momentos adoptando melodías y cadencias black metaleras. Como tónica general nos vamos a encontrar largos fragmentos en los que se muestran brutales, con una producción vocal cavernosa que intensifica una atmósfera que en todo momento se siente pesada y terrorífica. Ambos componentes se complementan a la perfección en todos los aspectos, sobre todo en el apartado vocal, en el que alternan sus roles y ofrecen una gran variedad de rangos y estilos. Lejos de conformarse con desplegar un arsenal de carácter, cada canción está llena de aristas que nos desplazan con fuerza hacia otros territorios. Podremos encontrar fragmentos muy progresivos de puro death técnico o machacante black metal. Por otro lado guitarras psicodélicas, voces claras muy bien introducidas, algún que otro delicioso eco a DEFTONES e incluso un vals decadente, ejercen un contrapunto que nos alejará constantemente de esa zona de confort que delimita las etiquetas genéricas.

Esta es la conquista de VEILBURNER. Su creatividad es un laboratorio desquiciado en el que toda idea tiene cabida, siendo procesada de innombrables formas hasta formar una sola mutación de conceptos. A sire to the ghost of lunacy no es un álbum experimental, es el resultado tangible de un proceso que ya ha superado el estadio de prueba. La criatura se ha erguido, está viva y tiene un pulso oscuro y violento.

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