VÉHÉMENCE (FRA) – Par le sang versé, 2019

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Sin lugar a dudas, Francia es el país por excelencia del black metal medieval. Del mismo modo que el pagan/viking metal, creo que este merece ser considerado prácticamente un subgénero más, pues en el relativamente reducido conjunto de bandas que lo practican se pueden encontrar una serie de rasgos comunes que lo distinguen de otras variantes del estilo. No pretendo con esto imponer un criterio enciclopedista que todo el mundo deba acatar, ya que soy un gran partidario de que cada uno llame a las cosas como quiera, al menos en el terreno artístico, pero sí que me parece interesante poder dar relevancia a esta subcorriente que cada vez tiene más eco en tierras galas. En efecto, VÉHÉMENCE se limita a recoger el testigo de un buen puñado de predecesores que han permitido configurar ese sonido tal como y como lo conocemos hoy en día. Un buen ejemplo de estos grupos serían los occitanos AORLHAC, que el año pasado cerraron su trilogía de álbumes con el magnífico L’esprit des vents; DARKENHÖLD, con una discografía más que consistente a sus espaldas; SÜHNOPFER, con su Offertoire de 2014 como obra cumbre (la cual me atrevería a considerar, sin duda, como la gran referencia del subgénero), y unas cuantas bandas más que omitiré por razones de espacio. Todo este bagaje nos permite situar de manera bastante acertada la música que VÉHÉMENCE practica, si bien no está exenta de algunas particularidades. Además, son precisamente estas particularidades las que han ayudado a que Par le sang versé se distinga de su predecesor de 2014, titulado Assiégé, disco que exhibía buen hacer pero que pecaba de ser excesivamente plano y genérico, sin aportar nada muy nuevo al estilo.

Es innegable que este Par le sang versé empieza de manera espectacular: un breve punteo melódico, una cadencia de batería con cierto aire marcial, las armonías que se crean con la entrada de una segunda guitarra… Todo rebosa de fuerza y carácter, y es un buen indicador del cariño y esmero que VÉHÉMENCE ha dedicado a su nuevo trabajo. Afortunadamente, esta sensación logra mantenerse a lo largo de los 58 minutazos que dura el disco, cantidad nada despreciable para una banda que sigue siendo algo novata. Y es justamente ahí donde quiero incidir: ¿a qué se debe esta impresión de amateurismo que a ratos puede llevarse el oyente? La respuesta probablemente se deba a lo que es, de manera simultánea, virtud y defecto de la banda: querer hacer demasiadas cosas a la vez. Más adelante volveré a incidir en este punto, pero la idea general es la siguiente: así como AORLHAC decidió en su último disco evitar prácticamente cualquier resquicio de guitarras acústicas y pasajes tranquilos, incluyendo como única excepción el sonido de una zanfoña en una de las canciones, VÉHÉMENCE ha apostado fuertemente por los interludios y las secciones de corte atmosférico, lo que se acaba convirtiendo en un lastre que puede arrastrar consigo el interés del oyente. La influencia de los otros proyectos de carácter medieval del cantante Hyvermor, y pienso especialmente en GRYLLE, ha dejado una clara huella en Par le sang versé, y es que además de esos interludios podemos encontrar dos temas completamente acústicos. En estos temas destaca, además, el uso de instrumentación antigua, como la flauta o el salterio.

Todo eso no quita, sin embargo, que nos encontremos ante un álbum de black puro y duro. La mayoría de canciones giran alrededor de melodías interpretadas mediante tremolo, con ocasionales riffs de guitarra que dejan vislumbrar una cierta esencia heavy-metalera cada vez más característica del black medieval que mencionaba al principio. Las transiciones entre uno y otro estilo están francamente logradas, y junto con DARKENHÖLDVÉHÉMENCE tiene mucho camino inexplorado por delante en lo que a estas combinaciones se refiere. Incluso pueden vislumbrarse unos toques de algo que podría llegar a considerarse como doom en «L’Étrange clairière – Partie II«, con un  sabor épico que recuerda a los estadounidenses PALLBEARER. Todo esto aporta una gran riqueza al disco, y es la parte en la que más brilla la variedad de la que hablaba antes. No obstante, al terminar de escuchar el tema completo se puede hacer otra observación: la canción ha transicionado por mil caminos distintos, desde estas partes más lentas que comento hasta secciones acústicas con voces en off, flautas, riffs de black más tradicionales… para acabar volviendo al motivo inicial, y cerrando la canción de una manera algo plana. Cuando se añaden tantos ingredientes a una receta hay que tener mucho cuidado con el resultado final, ya que fácilmente se puede acabar consiguiendo una composición demasiado heterogénea e inconexa. Podría decirse que este defecto está presente en la mayoría de las bandas de esta corriente musical; sin embargo, la capacidad de autolimitarse en cuanto a medios que exhiben otros artistas les salva de caer en una variedad excesiva. Esta conclusión se puede extraer de más de uno de los temas de este Par le sang versé, y desgraciadamente hace que muchas buenas ideas se queden a medio camino. Puede que en un futuro el grupo sepa conjugar mejor esta variedad con temas más sólidos desde un punto de vista compositivo, y sin duda eso podría llevarles a lo alto del panteón del black metal francés. Es innegable que su material de base es muy bueno, y su trasfondo de inspiraciones amplio: basta con escuchar la introducción de «La dernière chevauchée«, quinto corte del álbum, que recuerda inevitablemente a la mítica «Death in fire» de los vikingos AMON AMARTH.

A nivel interpretativo, la ejecución de la banda es correcta, pero no se puede decir mucho más allá de eso. Las guitarras se complementan de manera acertada, y la voz encaja, de nuevo, en los estándares de este subgénero, con esa combinación característica de gritos y cantos que se pueden encontrar en las obras de los artistas citados anteriormente. Como puntos negativos, debe decirse que el bajo resulta excesivamente invisible, y se habría agradecido una presencia mucho mayor en todo el disco en conjunto; por su parte, el batería cumple con su función pero se le nota carente de originalidad e inventiva, signos quizá de que le falta una mayor experiencia en las baquetas. Claro que la competencia con otros referentes del género, especialmente Ardraos (la mano detrás de todos los instrumentos en SÜHNOPFER y batería en AORLHAC), es extremadamente dura, y puede que requiera cierto tiempo ponerse al nivel de las otras formaciones. En cambio, un aspecto muy positivo es la calidad de la que goza la producción, en la que claramente VÉHÉMENCE ha dado un salto cualitativo respecto a su anterior trabajo. Excepto en el caso del bajo, gracias al buen nivel de la producción se logra que el conjunto de los instrumentos quede realzado, sin ninguno comiéndose al resto, lo que les ha permitido obtener un sonido mucho más homogéneo.

Podría decirse mucho más sobre un álbum que presenta tantos claroscuros como este que nos ocupa, y que además abre algunos interrogantes respecto al futuro que le espera a la banda a título individual y al subgénero como conjunto. ¿Tiene futuro esta subcorriente artística dentro del ya manido black metal? ¿Veremos mejores discos de la banda en un futuro? Algo está claro, y es que VÉHÉMENCE ha vertido toda su pasión y talento en Par le sang versé, y que con solo una pizca más de habilidad compositiva el álbum podría haberse convertido en una pieza clave para entender el fenómeno del black medieval originario de Francia. A pesar de ello, nos queda un disco más que memorable, épico, y muy disfrutable de principio a fin.

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