VANHA (SWE) – Melancholia, 2018

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En 2016 VANHA irrumpía con fuerza dentro del mundo del doom/death, un grupo salido casi de la nada que con su primer trabajo dio bastante que hablar y que a mí personalmente me encandiló con su sencilla, pero brutalmente efectiva, concepción del doom.

Dos años han tardado en sacar su segundo opus, esta vez sin la colaboración a las baquetas de Jesse Oinas, por lo que Jan «Janne» Johansson se ha encargado de todos los instrumentos, letras y temas, dejando el dúo en un one man band.

¿Puede esto haber afectado a la creatividad del disco? Francamente lo dudo, ya que creo que el peso compositivo del grupo siempre lo llevó Janne. En lo que puede haber afectado es en que, al haber solo una cabeza pensante, solo hay una manera de ver las cosas y se limitan los movimientos y los recursos a usar. Todo esto viene a que en ciertos momentos del disco se repiten riffs y punteos e incluso alguna melodía, como en el final de “The road” y el principio de “Storm of grief”, y no parece que sea de forma intencionada o para darle una uniformidad al disco (igual me equivoco, espero que sí).

Esto y que el disco se asemeja mucho al anterior, para mí a primeras escuchas supuso una pequeña decepción. Esperaba algo más y no una segunda parte mejorada del anterior Within the mist of sorrow. Sí que es cierto que las orquestaciones están mejor implementadas y suenan mejor. Las secciones donde entra la voz limpia me gustan más que en el anterior disco y, sobre todo, están mucho mejor ejecutadas. Pero no podía quitarme de encima esa sensación de deja-vu al escuchar este nuevo trabajo, tanto por las repeticiones como por las similitudes con el anterior.

Pero hete aquí que uno de los días que estaba escuchándolo no pasaba yo por un buen momento, mi estado de ánimos no era el más risueño que digamos, y este MELANCHOLIA hizo lo que todo buen álbum de doom debe hacer. Me acurrucó entre sus profundos y lánguidos riffs, me mesó los cabellos con sus preciosistas orquestaciones y, con sus guturales cantos de sirena, me susurro al oído: “no te preocupes, estas solo en este mundo y no hay nada que pueda solucionarlo. No intentes salir de esta tristeza, no fuerces algo que sabes que no vas a conseguir. Sumérgete en ella, regodéate en tus pensamientos, deja que esta melancolía te invada por un momento. Ya llegaran tiempos mejores, o no…  pero, por ahora… desvanécete y disfruta”.

Y esto, amigos, es lo que nos trae el nuevo trabajo de VANHA, una actualización de lo que ya nos ofrecieron hace un par de años que puede que no sea lo más original dentro del género y peque un poco de repetir esquemas anteriores, pero que desde luego cumple de sobras con lo que todo buen amante del doom-death le puede pedir a una banda del estilo.

Si sois amantes del género no dudéis en darle una oportunidad y, si ya os gustó su anterior trabajo y no sois tan quisquillosos como el menda, desde luego este es vuestro disco.

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