VANAGLORIA (ESP) – Decadencia, 2018

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Siempre es de agradecer que una banda sea inquieta y busque nuevos derroteros. El que no arriesga no gana y, aunque puedas dar un paso en falso, es siempre mejor que no estancarse. Puede que algo de esto le haya ocurrido a VANAGLORIA. El grupo que cumple ya catorce años de existencia con Diego Millán e Iván Roca (guitarrista y bajista respectivamente) como los únicos miembros más antiguos, y después de tres trabajos a sus espaldas, ha querido avanzar y ofrecer algo diferente. De una mezcla entre power y thrash metal bastante potente, con algún que otro toquecillo metalcore (en pretensión sonora, no tanto en estilo), han ido evolucionando hacia sonidos cada vez más modernos, hasta que llega Decadencia, su cuarto trabajo, en donde han pretendido dar el espaldarazo definitivo a esta búsqueda sonora. El problema es que creo que el paso que han intentado dar ha sido demasiado largo.

Ciertamente VANAGLORIA sigue con unas premisas similares, pero en Decadencia han aumentado la presencia de sintetizadores, samples y teclados, y han buscado darle una vuelta de tuerca a la producción. ¿En qué sentido? Dándole un tono más futurista. Siguen teniendo como base unos riffs contundentes, ritmos acelerados y solos de corte power, pero con esta presencia más protagonista de teclados y muchos efectos electrónicos en la producción, han aumentado el toque industrial, dándole otro aire muy diferente a su música. El problema es que creo que en el camino han perdido muchas de sus señas de identidad y en especial el más perjudicado es Luis Miguel Merino, su vocalista, hasta ahora la pieza más agresiva del grupo con su combinación de voces rasgadas, guturales y agresivas.

Con esta nueva producción y enriquecimiento de efectos, el sonido de VANAGLORIA se ha vuelto artificial. La batería suena potente, pero la pátina electrónica que le han añadido por encima le ha hecho sonar muy mecánica. Las guitarras y el bajo siguen sonando potentes, pero cuando los teclados y samples están por encima quedan bastante sepultadas. Incluso los solos no acaban de sonar todo lo brillantes que deberían. Y finalmente lo que comentaba: Luis tiene una voz distorsionada que le hace parecer un robot, apenas se le reconoce, especialmente cuando pone una voz menos rasgada, lo que hace que los estribillos y partes más actuales suenen opacas, curiosamente, cuando debería ser al revés.

Compositivamente el disco está francamente bien. Los temas son variados y tienen estructuras lógicas y continuistas, pero no se desinflan. Tienen tablas a la hora de meter estribillos pegadizos, en medio de partes agresivas y cambios complejos que a veces me recuerdan a NEVERMORE. Sería un ejemplo “Sigue lloviendo” o la que han elegido como primer vídeo del disco, “Mundo asesino“, con un inicio muy thrash y unos cambios de tempo interesantes (los sonidos industriales no suenan mal en este caso, aunque la voz me sigue pareciendo demasiado robótica). La parte solista es también variada y no excesiva ni autocomplaciente, como pasa en “Metamorferia“, que es un tema cuyas guitarras y variedad de tonos me gusta mucho. Y cuando quieren ir a piñón fijo, como en “Impetuosa“, también lo hacen muy bien.

En resumidas cuentas Decadencia es un disco bueno, echado a perder por la pretensión de ir más allá en cuanto a sus ropajes. Sinceramente creo que sin esta nueva producción, sólo añadiendo los teclados y samples con un tono más actual pero manteniendo el sonido más natural y “clásico” que tenían en otros trabajos, habrían ganado mucho más. La evolución se habría visto pero no habría quedado sepultada. VANAGLORIA ha hecho una apuesta, hay que agradecer que lo hayan hecho, pero quizás se deberían replantear la dirección vistos los resultados, o dar un par de pasos más pequeños antes.

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