VAMPIRE SQUID (USA) – Reinventing the eel, 2020

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El calamar vampiro es un cefalópodo que adquiere su nombre debido a su aspecto, lo que me supone una absoluta decepción. Yo esperaba descubrir un animal curioso que tuviera una cualidad más interesante y relacionada con los vampiros que el simple físico. Mi ferviente imaginación y suposición a la basura. Ya tendré más suerte la próxima vez. Menos mal que esta banda se ha nombrado igual que ese encantador animal. Ahora puedo verlo con otros ojos y asociarlo con una gran banda de temática oceánica, una temática por la que siento una devoción e interés especial por motivos que no puedo comprender. Esa devoción es un misterio, al igual que la cantidad de seres vivos que debe de haber a esas profundidades que todavía no hemos descubierto o hemos extinguido sin saberlo debido a acciones humanas.

Con el nombre y su procedencia podréis suponer rápidamente que pertenecen a ese movimiento de death metal técnico estadounidense. No te voy a engañar; estás en lo cierto. La pregunta del millón entonces es: ¿aportan algo nuevo dentro de ese movimiento? Yo diría que no, pero hacen su música de tal manera que da la falsa sensación de que sí; muy curioso. El saber diferenciarse no es algo que se haya producido de la noche a la mañana. Han necesitado años para madurar como músicos y como oyentes, ya que antes eran muy burdos y algo genéricos, por lo que recurrían a elementos demasiado vistos. Esa maduración se nota durante todo el disco, ya que se han valido de lo mejor de todo lo que les gusta para amasarlo y darle forma ciclópea. Tal como indica el parodiado título, aquí se busca reinventarse.

Realmente es inmensa la capacidad de esta banda a la hora de mostrar su gran abanico de recursos. No se dejan nada en el tintero: breakdowns brutales, ricos registros vocales, groove, parafernalia acuática que podríamos calificar de sinfónica o sintetizada… Además, han adquirido un nivel instrumental brutal, compacto e imaginativo capaz de destacar sin problemas, ya que no alardea de forma onanista como una inmensa cantidad de bandas del estilo. Esto último es importante y se comprueba de manera sorprendente debido a algo bastante inusual dentro del género, la ausencia de solos. ¡Ver para creer!

Por lo tanto, Reinventing the eel es de esos álbumes que te obligan a prestarles atención y que te arrastran cual corriente marina por las zonas más peligrosas del vasto océano. Es decir, te van a zarandear y desollar por los acantilados las con rocas más afiladas que haya en el lecho marino. El viaje está bien ambientado, y si llegas a sobrevivir puede que veas la hecatombe que destrozó Atlantis. En ese aspecto me recuerdan a RINGS OF SATURN, aunque a diferencia de estos VAMPIRE SQUID pasan de sobrecargar su música con los mismos efectos y consiguen un toque de experimentación más serio y cuidado. Eso les da un halo de misterio y divertimiento gratuito, como se puede ver en “Silence of the clams”. Hasta para eso han conseguido un equilibrio muy locuaz y acorde a su evolución. Han sido también muy inteligentes al conservar y no eliminar del todo lo que les hacía burdos, sus influencias core y slam. Eso les diferencia y pega muy bien con todas la ideas del concepto oceánico expuesto. Esto por el contrario echará para atrás a los más conservadores a los que les flipen bandas como OBSCURA o NECROPHAGIST.

El disco es un gran cebo por su enorme cantidad de ingredientes. Según lo escucho, más veces me engancho y más difícil se me hace plasmar todo lo que contiene, algo que me mosquea y frustra porque no tiene una duración lo suficientemente extensa para ello. Esto es otra virtud, por lo que haceos el favor. ¡Escuchadlo ya! Tendréis otra banda genial a la que sacarle jugo si lo hacéis. Por cierto, para los que se guíen por el nombre de músicos, puede que si os digo que el guitarrista y vocalista líder Andrew Virrueta es músico de directo en THE FACELESS os convenza de una vez.

La ley del más fuerte prevalece y VAMPIRE SQUID ha conseguido ser el depredador supremo, devorando infinidad de presas y asumiendo sus cualidades. Si sigue así se convertirá en un hermoso leviatán, capaz de crear maremotos y sumir en las profundidades del océano a la raza humana, convirtiéndonos de esa manera en comida para peces.

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