VALFREYA (CAN) – Promise land, 2017

Enlaces: Facebook BandCamp

Canadá. Uno de esos países cuya escena tengo más descontrolada y cada vez que descubro una banda de allí me gusta. Esto es una pista obvia de que debería indagar más en ella, donde irrumpieron los montrealeses VALFREYA allá por el 2007. Tres años después editaban su primer trabajo en forma de EP y hoy, tras un LP y otro EP editados en 2012 y 2013 respectivamente, sometemos a análisis su cuarto trabajo, más concretamente su segundo larga duración, titulado Promise land.

Como obsesos devorador de sonidos paganos que me considero, no pude evitar agenciarme este trabajo con tan sólo escuchar un tema del mismo. Comandados por la poderosa vocalista Crook, tanto sus voces como su porte hacen intuir una frontwoman carismática, con un registro potente, cuyos agudos recuerdan en ocasiones a los de Masha ‘scream’ Arkhipova, de los rusos ARKONA.
Muy buenas y variadas líneas vocales las de este disco, tanto los screamings de Crook como sus voces limpias o incluso los coros del resto de componentes (o al menos de algunos de ellos).

Musicalmente no tengo ninguna queja; una buena mezcla de black melódico, sinfónico y viking/folk metal. En sus trozos más ‘folkies’ aderezados por esas características flautas, hacen pensar a los rusos FÄNGÖRN con ese aire también al primer álbum de ENSIFERUM que se podía apreciar asímismo en el primer trabajo de los rusos, aunque en el caso de VALFREYA las reminiscencias al Ensiferum son menos marcadas. Esto es en parte debido a que son mucho más cañeros que los anteriormente mencionados y por supuesto, porque el black metal impregna la música de los canadienses.

Me han hecho pensar en una buena época del viking black metal, allá a mediados de los 2000, cuando KROMLEK y LEMURIA editaron sendos discazos con un rollete muy parecido al que practica VALFREYA. Los elementos sinfónicos hacen pensar también, en unión con el resto de elementos, a bandas de la escuela finesa como BRYMIR, FROSTTIDE, WHISPERED o incluso a los también canadienses AETERNAM, banda donde también milita Karhu bajo su nombre de pila, Maxime Legault, como guitarrista en ambas formaciones.

Me flipa cuando una banda actual consigue este tipo de cosas (queriendo o sin querer) ya que la música tiene el poder de evocar imágenes de épocas pasadas con tan sólo dejarte llevar por las notas. Con un sonido ligeramente menos producido que el de sus compatriotas AETERNAM, estos chicos de VALFREYA tienen todo a sus favor para abrirse un hueco dentro del rollo que practican: definición natural de los instrumentos, buenas melodías, buenos riffs, ritmos pegadizos y «bailables» y como comentaba un poco más arriba, buenas labores vocales. Un buen disco que se suma a mi lista personal de buenos descubrimientos de este 2017.

Comparte:

COMENTARIOS