VƆID (FRA) – Jettatura, 2018

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En la obra de Gregorio de Laferrère llamada ¡Jettatore!, estrenada en 1904, se decía que «los jettatores son hombres como los demás en apariencia, pero hacen daño a la gente que anda cerca de ellos«. Esta palabra, a su vez, proviene del término italiano “jettatura”, que significa “mal de ojo”.

Este es también el concepto elegido por los franceses VƆID (pronunciado como “void”) para dar nombre  a su primer disco de larga duración. No se trata de una elección arbitraria, ya que el contexto en el que presentan su música se centra en el esoterismo y el ocultismo. Para sustentar esta idea, el quinteto de Nantes practica un black’n’roll en el que prima la primera parte de la ecuación. El rock aparece de manera testimonial, siendo más palpable en lo que a ritmos de percusión se refiere, que no abusa de pasajes vertiginosos en favor de cambios de cadencia constantes.

Según su propia definición, su sonido se definiría como un encuentro entre TAAKE y TURBONEGRO, aunque no llega a alcanzar ninguno de ambos extremos. Por un lado, esta forma de black más híbrido tiene algunos riffs y melodías que sí evocan el estilo de los primeros, fríos y pegadizos, pero en términos generales recuerda más al sonido de los últimos tiempos de WATAIN o SATYRICON. Por otro lado no llega a parecer tan rockero como TURBONEGRO, y sus ritmos también tienen algo de punk.

Curiosamente esta combinación, que da como resultado un subgénero relativamente reciente, en muchos aspectos no es más que una resurrección modernizada de la primera ola que protagonizaron VENOM, HELLHAMMER o CELTIC FROST, y VƆID sabe mezclar con mucha astucia el nuevo concepto envuelto en un halo vintage.

La producción juega un papel importante en la construcción de esta identidad, ya que logra un buen equilibrio con un sonido sucio y oscuro pero bien definido que deja disfrutar de los detalles sin formar una amalgama “garajera”.

Igual o más relevancia tienen las letras de este Jettatura. Crípticas, oscuras y repletas de simbolismo, referencia constantemente conceptos esotéricos, religiosos y ocultistas adornados con un lenguaje capaz de mencionar tópicos como la sangre, la brujería o el vacío sin renunciar a una faceta poética.

La fórmula de Jettatura posee la dosis justa de agresividad y melodía, resulta familiar y, aunque habría sido un campo excelente para un poco más de experimentación, no deja de sonar fresco y enérgico. Más allá de los clásicos que han ido mudando su sonido, el quinteto se mueve en un terreno aún en disputa, próximo a un auge que encumbrará a unos y sepultará a otros. Con una progresión continua y una evolución en positivo, VƆID serán candidatos a estar entre los mejores.

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