UR / GAUA – Urmahell, 2018

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El black metal siempre ha tenido un aura de misticismo, oscuridad y ocultismo detrás. Yendo más allá de lo que son los patrones estilísticos, lo que es cierto es que escuchar un disco de black metal arquetípico en plena noche y cerrando los ojos te transporta a bosques y tiempos ancestrales en donde, además de odio, sientes soledad. Si nos movemos hacia terrenos más solemnes y envolventes, lo primero se disuelve en favor de la majestuosidad. Por eso no es extraño que sin saberlo, viendo la sobriedad del libreto y lo que la propia música me evoca, este disco compartido entre UR y GAUA tenga como nexo de unión entre ambos proyectos la luna, la noche. El resultado es profundamente agrio y evocador a partes iguales. Un trabajo hecho a la par y al unísono entre dos bandas (por decirlo de alguna manera) cargadas de misterio y belleza.

De UR se puede saber algo. No tienen referencias por las redes, pero al menos sí se sabe que detrás de este “grupo” está Arghura, también en NAKKIGA y que desde Amurrio difunde sus gritos en la soledad dedicados a la mitología vasca y a la naturaleza. En UR todo es depresivo y tortuoso, desde las llamativas melodías, pasando por los ritmos pulsantes, los teclados evocadores… pero sobre todo la propia voz de Arghura, lacerante, un gemido en la noche y la soledad que me recuerda a los primeros compases de BURZUM en el mundo de los vivos. Los mejores tiempos de FORGOTTEN TOMB también me vienen a la mente, si bien aquí en una tesitura más pagana. A lo largo de los 17 minutos que dura su tema, “Aintziraren islada”, conducidos por unos riffs y ritmos cíclicos a los que se les añaden acústicas, teclados y melodías varias, la desesperada voz de Arghura nos envuelve de nocturnidad y luz al mismo tiempo. Sin duda puede ser la parte de este split que más rechazo genera inicialmente, pero también una de las más hipnóticas según pasan los minutos.

Por su parte de GAUA es imposible conocer más que su nombre. No sabemos quién toca, sólo que provienen de la península ibérica y poco más. Su aportación a este trabajo puede que sea la más arquetípica pero al mismo tiempo igual de envolvente y evocadora. Su black metal no es tan depresivo ni hiriente, los tempos son más acelerados en algunos momentos y la música más cruda y directa, pero los 18 minutos que dura su tema, “Luna”, dejando clara la dedicatoria de este split, también contienen muchos elementos hipnóticos, especialmente en forma de unas melodías que tejen círculos a nuestro alrededor, al servicio de la sepulcral voz y las transiciones a medio tiempo o instrumentales colocadas estratégicamente para potenciar las atmósferas más evocadoras. Si comparamos este tema con lo que se puede escuchar en la demo previa de GAUA nos seguimos moviendo en la crudeza, pero las partes de transición están mucho más conseguidas y mejor producidas, una especie de compendio de todas las caras que ha tenido BATHORY reunidas en una sola pieza.

Ambas caras caen en la noche acompañadas de la portada preparada a tal efecto por Igor Mugerza, que con la luna en posición privilegiada nos traduce la música de UR y GAUA en una criatura de la noche en medio de las tinieblas. Dos temas que son fiel reflejo de lo que puede conseguir el black metal en su concepción más amplia. Misticismo y oscuridad para bailar alrededor de la hoguera los sonidos de la noche.

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