UNREQVITED (CAN) – Stars wept to the sea, 2018

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Una de las tareas previas a la hora de hacer una reseña es echar un vistazo en la Enclyclopaedia Metallum para documentarse mínimamente sobre lo que se va a escribir. Pero en este caso dicha tarea tuvo un final diferente. En teoría UNREQVITED es una banda de black metal atmosférico/depresivo, etiquetas suficientes para darle una oportunidad. Sin embargo, para mi sorpresa no pude encontrar al grupo en dicha página web. El motivo debía ser que no eran lo suficientemente metal para la plataforma. Algo que tras escuchar este Stars wept to the sea entiendo y celebro, pues la variedad de registros de este álbum me ha dejado maravillado.

El black metal ambiental, depresivo o como queramos llamarlo es sólo una parte del conjunto, y ni tan siquiera es mayoría. Aparece en determinados momentos, estando más presente únicamente en “Anhedonia” y “Stardust” y quizás en menor medida en “Kurai“, recordando las dos primeras a sus vecinos de WOLVES IN THE THRONE ROOM y la tercera a HARAKIRI FOR THE SKY. Más allá de eso, las influencias que podemos encontrar son muy amplias. No es para menos teniendo en cuenta que es casi una hora de música y algunos de los cortes superan los siete minutos. 

Para empezar por el inicio de álbum, “Sora” brevemente recuerda al trabajo del Akira Yamaoka más melancólico, para acto seguido cambiar a influencias orquestrales con unos prominentes coros femeninos y violines. Aquí los teclados, bastante dulces, rayan el dream pop. Y lo más meritorio de todo es la mezcla del disco: hay un riff constante durante el corte, pero se suele dejar en un segundo o tercer plano a favor de los ya mencionados teclados. Sospecho que no pocos instrumentos son empleados en este disco y han sido capaces de hacer un balance perfecto, sabiendo cuando dar prioridad a cada uno para lograr el efecto deseado. 

Hay blackgaze, aunque más shoegaze que black metal en la mayoría de ocasiones, hay vueltas al estilo de Yamaoka, influencias puras de música clásica, como en “Empyrean“, incluso “Namida” bebe del medievo. En definitiva, los géneros van y vuelven durante todo este Stars wept to the sea, como un tren que durante su recorrido sube y deja pasajeros. Incluso se atreve con sintetizadores en “Soulscape“.

Es un álbum bastante abierto de mente y posibilidades, cogiendo lo que cree necesario cuando piensa que es así. Cada canción va mutando a medida que va pasando el minutaje. Podríamos incluso hacer una guía de en qué se convierte cada canción en cada momento pues cada una tiene su propia naturaleza, pero arruinaríamos un efecto sorpresa que ya es relativamente alto.

Así que la definición inicial se queda corta y por mucho. Hablamos de un trabajo relajante y onírico, que logra el objetivo de los buenos álbumes ambientales: llevarnos a un viaje del que no querremos salir hasta el final. Lo único negativo son los fundidos al final de cada tema, que rompen la continuidad que curiosamente en otros sí se logra. 

¿Una de las sorpresas del año? Sin duda alguna. Distinto, variado, con una belleza y una atracción que lo hacen diferente. 

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