UNLEASH THE ARCHERS (CAN) – Apex, 2017

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Las cifras avalan que existe un apoyo económico y a nivel de producción por encima de lo que consideramos humilde para esta formación canadiense que cumple su décimo aniversario y de la que me juego al menos uno de los dedos del pie a que la mitad no tenía ni idea de su existencia.

Cuatro discos (dos independientes, dos con Napalm Records), superados los cuarenta y seis mil seguidores en facebook, y apenas veinticinco mil subscripciones en youtube. No alcanzan los cuatro mil seguidores en twitter. En 2015 incluso se estaban permitiendo tocar en Hong Kong (como parte de un tour de seis conciertos por Asia), y han pasado por giras que entre Norteamérica y parte de Europa suman treinta fechas. Si un año tiene cincuenta y dos semanas, estamos hablando de una cantidad de tiempo INMENSA, con un coste bastante generoso.

Las cuentas no me cuadran. ¿Se ha abandonado publicitarlos adecuadamente para poder costear tocar en directo hasta reventar? Puedo entender que para un grupo novel, sin un nombre (pongamos cuatro chavales anónimos que conocen LITERALMENTE en su casa, y poco más, con un nombre genérico traducible en siglas, y una estética y sonido mainstream), que necesita hacerse un hueco mientras juntan pelas para grabar su primer trabajo, porque les pegaron el palo con el EP, que terminó costando un pico y sonaba a mierda, se vea en la situación de recortar en presencia en redes (por uno u otro lado), o pasen tres mierdas de hacer un videoclip, para poder costearse el alquiler de una furgoneta y dar bolos en su comunidad autónoma, antes de lanzarse a auténticas burradas…

¿Pero cuando ya llevas diez años en el negocio, tienes detrás a gente como Napalm Records, y todo lo que haces es temazo tras temazo? Quiero pensar que están demasiado ocupados en disfrutar con los conciertos para darse cuenta de que alguien está haciendo una gestión pésima de los recursos disponibles. Porque UNLEASH THE ARCHERS son una formación potente, intensa, creativa y pegadiza. Hacen power (con toques death según algunos, aunque esa gente igual debería revisar sus conocimientos en géneros antes de abrir la boca) correcto. Épico, con la grandilocuencia justa y sin ser un despropósito prepotente. No son un chiste, son lo que el 75% de los grupos actuales (y alguno que otro de los consagrados) del palo deberían hacer, en vez de tanta tontería.

En este Apex ofrecen un abanico de color, matices, tempos y voces, comparando un disco con otro, y una canción con otra, dentro de cada obra individual. De hecho, es un álbum conceptual que gira en torno al viaje del héroe conocido como Inmortal, y una tirana matriarca. Sin necesidad de ser monotemático. Prara profundizar más en el concepto, se recomienda seguir los vídeos en los que la vocalista Brittney Slayes explica el concepto en el canal de Youtube de Napalm Records.

Y es que este es uno de los trabajos más completos y complejos que han hecho, permitiéndose a la vez ser muy tradicional. Se agradece que la voz tenga una presencia realista, que las estructuras y esquemas no sean un intento de querer hacer un “rock opera” solo porque todo gire en torno a un mismo concepto, y que los matices y arreglos sean solo eso, detalles que mejoran un producto, y no lo que define tu composición. No hace falta que todo sean breakdowns para hacer core, ni hace falta que todo el power sean técnicas de guitarra sobrehumanamente virtuosa… Si pides un café con leche, quieres café… con leche. No leche manchada con un poco de café (por poner un ejemplo terriblemente simplista y reduccionista).

Guitarras sin una sobredistorsión, el bajo con fuerza, y un doble bombo que sabe meterse sin ser cansino ni abrumador… todo siguiendo las pautas de una voz que narra las letras. Una epopeya con acompañamiento instrumental, que se permite lujos y protagonismos ocasionales, y lleva a cabo un trabajo efectivo y agradable. Sobre todo agradable. No olvidemos que el power (vamos a tomar de ejemplo a HELLOWEEN) tiene que ser así… músicos sobresalientes que saben contar historias, y trabajan juntos para que el resultado sea algo disfrutable y en cierto sentido “para toda la familia”. Así nacen himnos como “The Matriarch” que es para mí, junto a “The general of the dark army” o “Tonight we ride” de sus anteriores trabajos, un grandísimo himno coreable y sin irse por las ramas, que debería formar parte de su repertorio en directo. Las canciones que los fans esperan como agua de mayo, y dan mucho juego.

Si que creo sin embargo que debo destacar la labor de su vocalista, que se sale de las escalas y esquemas. Tanto “The Matriarch” como “Cleanse the bloodlines” son un ejemplo de ello. El disco en general lo es, pero creo que estos dos temas… se sale. Simplemente sobrenatural, de esos “temazos heavys de garito” que te ponen los pelos de punta. Y cuanto más lo escucho, más me maravilla y obsesiona. Tengo claro que este disco está muy por encima de la media en muchos sentidos, y hay mucha gente que sigue el género y se está perdiendo algo titánico.

No puedo decir mucho más. Hay sencillez, hay variedad con pasajes más acelerados, temas (en el sentido conceptual y melódico) que se repiten, y velocidad (no olvidemos de qué género hablamos) cuando tiene que haberla, por la carga emotiva, hay talento… pero hay muy poca promoción. O mal llevada. Y me fastidia, me duele en el alma, y me apena. En un género que de verdad pienso que se muere, porque seguimos repitiendo lo mismo una y otra vez, dejamos de lado a grupos que se atreven a hacer las cosas bien… ¿Quizá para que los cuatro de siempre sigan teniendo su lugar?

DRAGONFORCE, GLORYHAMMER, ALESTORM, SABATON… Cuatro estilos de un mismo género, pero todos son el mismo cuento. Viralidad, que hace gracia la primera vez que cuentas el chiste, pero tras diez años se hace aburrido, tedioso y repetitivo. Es ese heavy entrado en canas del fondo del garito, que cada vez que vas, te cuenta el chiste del perro “mistetas”. Y sin embargo UNLEASH THE ARCHERS tienen una identidad, un sonido, y una producción que no tiene que envidiarles nada. Y no tienen ese impulso. Podrían estar llevando a cualquiera de estos grupos de telonero y llenar el doble o el triple, sin necesidad de vender tanques, guitarras tan aceleradas como eternas, o los escapados de un expomanga de cualquiera.

Quiero insistir en que respeto muchísimo a los arriba citados grupos. Los disfruto abiertamente, y según qué canciones las coreo hasta dejarme la voz. La calidad está presente… pero la originalidad ha ido decayendo hasta que ya no me ofrecen absolutamente nada. Y mira que nos han dado años de lanzamientos magistrales y han sido un relevo generacional del copón, tras los gigantes de los ochenta, o la explotación lírica sacada de “dragones y mazmorras” de los noventa… pero estamos acercándonos más rápido de lo que podemos aceptar a la siguiente década, y nos estamos acomodando y estancando peligrosamente.

Las grandísimas promotoras dejan olvidados a grupos que pueden servir para dar un soplo de aire fresco y evitar que esto huela a cerrado. Poder tener una recámara de grupos en vez de una élite mínima, y no ir llorando por los rincones con que “ya no hay grupos y el metal se muere”. Pero supongo que a veces (y esto no es culpa de los grupos) nos interesa más sacar todo el jugo a la gallina de los huevos de oro, explotarla hasta que estire la pata y tras haber hecho caldo, nadie se acuerde de ella… que mostrar respeto por quien se deja el culo en la carretera para ofrecer algo distinto y muy disfrutable.

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