UNTIL DEATH OVERTAKES ME (BEL) – Collapse of Light, 2022

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Tras un hiato de alrededor de dos años desde su anterior larga duración, la banda liderada por Stijn Van Cauter nos trae un nuevo álbum de su banda principal UNTIL DEATH OVERTAKES ME: Collapse of Light, el cual salió a finales de febrero de este año.

Para quienes no los conozcan, UNTIL DEATH OVERTAKES ME practican un funeral doom metal altamente depresivo, donde los temas raramente bajan de los diez minutos de duración y el cual contiene altas dosis de otros géneros, como por ejemplo el dark ambient o el drone doom.

La banda comenzó oficialmente en 1999, primero con un split en el 2000 y un año más tarde con la demo Symphony I: Deep Dark Red, por lo que ya cuenta con una larga andadura y hasta el día de hoy ha lanzado once álbumes y numerosos singles y recopilatorios; además de estar involucrados en una miríada de bandas y proyectos, como ARCANE VOIDSPLITTER, INFRAMONOLITHIUM o BEYOND THE BLACK VOID, todos ellos adscritos de una forma u otra al funeral doom.

El propio Stijn se encarga de componer y grabar todos los temas, así como de los instrumentos y voces. Como viene siendo habitual en otros “solo project” las actuaciones en directo son muy escasas o prácticamente inexistentes.

El presente álbum nos ofrece 5 extensos temas, siendo el último el más largo, de casi una hora de duración.

El primero de ellos, “Dread”, es un tema de más 16 minutos, con el sonido distintivo de la banda: riffs largos, graves y extremadamente lentos, con percusión mínima y retumbante; amplias secciones de teclados, de corte ambiental y muy melancólicos. La voz es característica del estilo, muy gutural, casi de ultratumba, la cual resulta prácticamente ininteligible a no ser que leas las letras por separado o tu dominio del inglés sea de muy alto nivel. En conjunto conforman una melodía monótona, hipnótica y lúgubre, que ya es seña de identidad en el sonido de la banda desde sus inicios.

El segundo tema, “Collapse of Light”, el que da nombre al disco, es similar al anterior en cuanto a estructura e incluso duración, en torno a los 17 minutos. Aquí hay una mayor predominancia de teclados, muy cósmicos y misteriosos. La nota predominante sigue siendo la lentitud, y las melodías sombrías, en general todo el álbum transmite esa sensación y no varía hasta el final del mismo.

El tercer tema, “Aeons Away from Home”, continúa en la misma línea que los anteriores. Comienza con una larga sección de teclados, seguido por la misma percusión cadenciosa para dar paso a riffs de guitarra largos y zumbantes. Este es con diferencia el más breve de todo el disco, poco más de 8 minutos. Las guitarras desaparecen en varias ocasiones para dar paso a bellos y melancólicos interludios de teclado, muy al estilo de bandas como SKEPTICISM o los primeros PANTHEÏST.

El cuarto tema, “Death-blooms Perpetuate”, vuelve a ser una canción larga de más de 18 minutos, siguiendo la línea de los dos primeros temas. La combinación de voz gutural y cavernosa, guitarras distorsionadas, teclado casi eclesiástico y batería aplastante conforman una amalgama decadente y desoladora, creando un ambiente de lo más tétrico. Esto es algo en lo que Stijn Van Cauter se ha mostrado experto en el transcurso de su carrera, y que en este disco desarrolla a mi parecer de manera absolutamente magistral.

El quinto tema y el que cierra el disco, “Dread Afterimage” es una monolítica pieza de más de 58 minutos; prácticamente podría ser un disco en sí mismo: una extensa canción de dark ambient con algunos toques drone/funeral doom, por el protagonismo absoluto de los teclados y la ausencia casi total de percusión; si bien las guitarras aparecen en varios pasajes de la canción, lo hacen a un volumen mucho más bajo que en los temas previos; incluso la voz suena más lejana y ligeramente menos gutural. Este es sin duda el tema más diferenciador de todo el álbum, pero no por ello queda desubicado ni rompe la cohesión con el resto del disco, sino que sirve como colofón final a un excelente trabajo, firmado por uno de sus mayores exponentes dentro de un género a menudo tan denostado como es el funeral doom.

Si bien la estructura y el clima del disco es muy similar a su anterior álbum de hace dos años, And Be No More, me ha parecido apreciar un sonido más crudo en las guitarras, dotando al disco de una impronta más cercana a la de sus primeros trabajos; incluso el arte parece sugerir algo parecido a una demo o a un disco de hace varias décadas.

Las letras son muy crípticas, como suele ser habitual en el género y creo que dan lugar a la libre interpretación personal. Aunque la nota común parecer ser una vez más la desolación, la omnipresente e inevitable muerte, la idealización de la vida en el más allá, la inmensidad del cosmos, la futilidad del ser humano, lo absurdo de su existencia y el firme deseo de la propia extinción; y de arrastrarnos a un vacío insondable en el que nada ni nadie nos recuerde jamás.

Si bien no me parece superior a su anterior álbum, opino que es un trabajo muy notable, que disfrutarán los fan del funeral doom y en particular los de UNTIL DEATH OVERTAKES ME, ya que es una banda que rara vez decepciona.

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