TRISTE TERRE (FRA) – Grand Œuvre, 2019

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Grand Œuvre, Opus Magnum o Gran Obra es un concepto alquímico con el que se nombra el proceso de creación de la piedra filosofal. Elixir de vida y símbolo de la perfección, se creía que podía transmutar los metales bases en oro o plata y contenía el secreto de la inmortalidad. Era el centro de la tradición hermética y la utopía de todo alquimista.

Durante tres largos años Naâl, alma mater de TRISTE TERRE, ha estado elaborando su Grand Œuvre. Tras varias destilaciones, sublimaciones, disoluciones y filtraciones en forma de tres EP, la Gran Obra veía al fin la luz a principios de este año. Este tratado de alquimia musical gira alrededor de dos ejes. Por un lado las tres grandes fases del proceso alquímico: la melanosis (transmutación a través de la putrefacción), leucosis (en la que la materia se halla derretida en estado líquido) y la iosis (antesala de la transmutación en oro). Por otra parte encontramos una referencia constante al Gran Arquitecto, una alegoría de dios presente en la alquimia y la masonería.

Rodeando el enigmático esoterismo se eleva una construcción de black metal que no teme referenciarse tanto en la tradición más clásica como en las formas más modernas. Con un medio tiempo constante, es capaz de elevar las revoluciones en fragmentos de pura potencia y velocidad como el impresionante inicio de “Corps glorieux”, pero también de ofrecer pasajes atmosféricos muy pausados. Esta cadencia doom hace acto de presencia a menudo, y suele hacer uso de una orquestación muy bien distribuida a lo largo del disco, incluyendo el contrabajo de un segundo componente incorporado para este debut, A. Varenne.

Al igual que su homónimo alquímico, Grand Œuvre surge de distintos de elementos cuyo secreto reside en las dosis y sus combinaciones. En este sentido no se conforma con mostrarnos un proceso de ensamblaje entre capas musicales, sino que presenta un reto constante al oyente destinado a regocijar los oídos con nuevas sensaciones. Los cambios de ritmos siempre están dispuestos a romper las inercias; teclados en forma de órganos eclesiásticos aparecen ocasionalmente con gran solemnidad y la instrumentación presenta una rica variedad de matices. Las guitarras adquieren formas distintas que abarcan desde los riffs más clásicos del género hasta melodías etéreas y fragmentos con cierta influencia de la nueva ola de post metal. El apartado vocal sigue la misma línea de versatilidad y, aunque predominan los shrieks más ortodoxos, también se hace uso de guturales cercanos al death, voces raspadas que recuerdan a las utilizadas en muchos grupos de avantgarde black metal e incluso voces claras.

TRISTE TERRE sabe construir atmósferas densas sin renunciar a la potencia, manteniendo el interés a través de una variedad de recursos que, sin ser especialmente exóticos, están utilizados con mucha inteligencia. El resultado es este espeso elixir de aspecto turbio, aroma oscuro y sabor amargo.

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