TRILOGY – Empieza el Juego, 2012

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Nada menos que cinco años han tenido que pasar para tener en nuestras manos el segundo disco de los cordobeses TRILOGY. Autoeditado en España (por Agora Records en Latinoamérica), los también conocidos como TRILOGY 666 vuelven con fuerza con un álbum de puro heavy metal con producción actual. En este caso, y en cierto modo, recuerdan a los albaceteños CENTINELA, siendo el resultado de esta fusión entre clasicismo y renovación bastante más óptima que la del grupo de José Cano. En este sentido “Empieza el Juego” no pierde la frescura que sí extraviaron discos como “Pánico” o “Claustrofobia”. Buen punto de inicio, y a favor del grupo, y del trabajo de J.C. Pastrana y José Rubio en la grabación, mezcla y masterización del redondo.

En efecto, el grupo no se desmarca del todo de su “hombre estrella” del pasado, José Rubio (WARCRY, MEGARA, JOSE RUBIO’S NOVA ERA, DUNEDAIN), quien formara parte de la banda y grabara aquella ópera prima “Semilla del Tiempo” (2007). En este caso, el trabajo a las guitarras corre a cargo de Pastrana y Medina, interesante en todo el recorrido del disco.

Ejemplo del clasicismo de la banda lo podemos encontrar en el inicial Empieza el Juego, tema que da título al disco, el cual nos enseña de primeras la excelente versatilidad vocal de Loki (quien normalmente se mueve en voces limpias y agudas), cuyos agudos se funden con las notas altas de las guitarras. Igualmente, ese sabor clásico es destilado por cortes como Demasiado Viejo (a lo SOBREDOSIS) o uno de los destellos de este trabajo, Hechizo, que puede recordar a promesas como SOMBRAS DEL DESTINO o dioses como JUDAS PRIEST o DIO.

En contraposición a esto, ejemplo de ese sonido actual antes referido, lo puedes hallar en 666 y Días de Vino y Rosas (que me recuerdan a la línea musical del “A cara o cruz” de ANGELES DEL INFIERNO), Brindaré por los Ganadores (a lo LEITHIAN) o la versión del Flight to Icarus de IRON MAIDEN, paradigma del sonido de guitarras densas y pesadas, llevada fenomenalmente al terreno que pisan los cordobeses.

Asimismo hay tiempo para cortes algo más sosegados como Déjame Perder, Me Quiero Liberar o Dios (la cual va in crescendo), incluso para la típica balada contenida en este tipo de trabajos: El Cielo Puede Esperar.

Si, además, el disco incluye un tema como En Un Sueño, no se puede catalogar éste como mediocre, sino justamente todo lo contrario. Creo que el secreto de “Empieza el Juego” es saber encontrar el término medio entre aquellas ideas añejas del grupo y esas guitarras pesadas que normalmente descolocan a más de uno en este tipo de discos. Y, en este, todo está perfectamente en orden, notablemente colocado con la sabiduría que dan los años. No es un disco redondo (le falta brillantez en algunas canciones) pero apunta hacia la curvatura.

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