Tributando

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tributos01Tradicionalmente uno de los mejores métodos para conocer las agendas de conciertos de tu ciudad y aledañas, han sido las paredes urbanas empapeladas de carteles de dichos eventos, llegando incluso a provocar más de un chasco al ver el nombre de una de tus bandas favoritas para después acercarte a dicho cartel y comprobar con impotencia cómo el show no se realizaba en tu localidad, sino en una a tres horas en coche…

Traumas infantiles aparte, hace poco, hojeando una de estas «agendas culturales» a pie de calle, observé el anuncio de un tributo a KORN y a TOOL, algo normal y que habremos visto todos en nuestras respectivas poblaciones. Y precisamente ese es el problema y de lo que versa este artículo. No exagero si digo que no hay mes en el cual no vea anunciado un tributo a METALLICA, SYSTEM OF A DOWN, DEFTONES, MEGADETH… Todos ellos con un denominador común, de media los precios no bajan de los diez euros, un precio relativamente alto si lo comparamos con cualquier concierto de grupos locales con temas propios. No voy a soltaros el discurso de «los tributos son un timo, no deberían existir». No, porque para empezar, no estoy en contra de la existencia de estos, de lo que sí estoy en contra es de sus precios. Pero sobre todo, de que están floreciendo demasiados, amenazando incluso con ser una plaga, si es que no se han convertido en eso ya.

Los tributos no son Satanás, ni mucho menos y tienen su aquel. Para empezar porque pueden servir como aprendizaje de aquellos músicos relativamente novatos y que están tratando de ganar confianza sobre las tablas, y es más cómodo hacerlo con una composición ya conocida que lanzarse a la piscina con temas propios. También porque ayuda a músicos veteranos a ganarse el pan, cosa que no pueden hacer con su banda de temas propios, sea por los motivos que sean, pero eso ya es otra historia. Y claro está, la posibilidad de escuchar en directo temas de grupos que probablemente no pasen por tu núcleo urbano en la vida, bien poder disfrutar de esos temas de bandas ya extintas (y los hay realmente buenos, como PINK TONES que incluso tienen status internacional) o si eres fan acérrimo de un grupo, la posibilidad encontrar un tributo que se lo curre y toque esos cortes más raros que la banda original suele marginar, pero como hemos dicho, ese último factor recae más en la voluntad y trabajo del grupo. En el Resurrection Fest siempre suelen actuar algunos en las fiestas post conciertos, para seguir caldeando el ambiente, además de que en sus conciertos pueden incluir a agrupaciones con canciones propias, y estos pueden beneficiarse del reclamo que supone el tributo. Un buen chute de publicidad.

Ahora bien y siendo mal pensados, se está convirtiendo poco menos que en el camino fácil para ganar notoriedad y girar como músicos y de ahí que los grupos tributo surjan como setas, aunque en este país haya quince bandas que homenajean a KISS. Un trampolín al relativo éxito en salas varias con un repertorio que no es el tuyo, la sensación de «están haciendo trampa», es inevitable. Entonces entra en juego el factor de la doble moral del público y eso es algo que los que nos situamos a pie de pista, debemos cambiar ya. Si los tributos son unos aprovechados por sacar diez euros mínimo por persona (algo loable, porque a quién no le gusta ganar algo más de pasta por realizar algo que disfruta), cosa que para un grupo local o al menos peninsular, ni se plantea, a riesgo de ser llamados peseteros, hijos de puta y demás apodos cariñosos, es porque les dejamos. Nadie cuestiona que los METALMANIA te sablen diez euros o quince por entrada y llenen la sala (los encargados de estas, por norma general, se frotan las manos con este tipo de eventos), mientras que un festivalillo con diferentes bandas de distintas comunidades que valga más de tres euros, genera un «es que es muy caro«, «se han pasado cuatro pueblos«, «así no hay quien vaya a un concierto»… ¿Para qué tener en cuenta lo que cuestan los desplazamientos en la furgoneta, alquilar la sala, etc? Nada, gilipolleces, es que el que ha organizado el concierto es un rácano. Habrá de todo y promotores que se pasen cuatro pueblos con los precios, claro está (virtud del buen promotor es saber equilibrar la balanza de precios), pero tu banda tributo favorita tiene que cobrar eso porque hay que tener en cuenta los gastos, pero al que viene de la comunidad de al lado, no se le tiene en cuenta eso.

Nadie te impide disfrutar de ambas cosas, por supuesto, quién escribe lo ha hecho, pero lo criticable es la actitud antes descrita, llorar por el precio en las bandas locales y de fuera con temas propios y poner el culo con el tributo en cuestión. O por no hablar de los que sólo aparecen en un tributo a SEPULTURA para no volver a pisar una sala jamás de los jamases. Y a tenor de la afluencia de público según lo que toque, parece que son muchos así. Cuando bandas buenas en este país, las hay a patadas, y creedme, que tributos a WORMED no hay, sólo hay unos. Por eso hace bastante más bien que vayas a verlos a ellos, que un tributo a IRON MAIDEN, que si te los pierdes, ya volverán en 3 meses, con el éxito que tienen entre el «jebi» común (y por eso Rock Fm triunfa poniendo las cuatro canciones de QUEEN de siempre).

Cada uno es libre de hacer lo que quiera y pensar al leer este artículo «menudo gilipollas, que me dice en qué tengo que gastarme el dinero y se cree superior por ir a conciertos locales en lugar de tributos». Pero el caso es que tanto tributo puede pasarnos factura a largo plazo. Cual eucalipto que crece rápido y fácil pero cuyas raíces drenan la tierra, convirtiéndola en árida. La sobreexplotación de este tipo de bandas, quitará cada vez más espacio al grupo nuevo que quiera surgir o al menos les hará más difícil el poder crecer, porque con conciertos a tres euros muy lejos no se llega. No pido, repito, el exterminio de los tributos, y quién sabe si servidor dentro de un mes o un año vaya a disfrutar de uno. Lo que sí pido es algo de cabeza, que si tú, querido lector, dudas entre banda con temas propios y tributo, aunque vayas al que vayas tu ayuda será agradecida por ambos bandos, con la primera opción plantas una semilla para algo nuevo, un voto de confianza para decir a ese grupo «he pagado por veros interpretar esos temas en los que tanto habéis trabajado». Que a todos nos gusta oír «Symphony of destruction» en directo, pero siempre, cansa ¿no?

Sé perfectamente que hay grandes tributos, como los antes citados PINK TONES GOD SAVE THE QUEEN, y que muchos músicos de este tipo de bandas no son mancos, precisamente, e incluso, aunque no pueda parecerlo por mis palabras, hay espacio para todos. Lo preocupante es la creciente actitud conservadora del público, más hiriente aún que la de quedarse en casa con los cascos cuando hay una actuación que te puede interesar pero pasas olímpicamente de ir, pues sólo ir a tributos o al menos la mayoría de veces denota un «no quiero gastarme la pasta en algo nuevo», y más llamativo que lo haga gente joven, pues que un/a señor/a de sesenta años tan sólo vaya a grupos de su época, me parece bastante lógico. Pero, al fin y al cabo, cada uno es dueño y señor de su tiempo y dinero. Y yo de mis palabras.

firmapablobalbontín

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5 thoughts on “Tributando

  1. Pues muy de acuerdo con todo, pero creo que para llegar a conclusiones satisfactorias habría que segmentalizar el concepto de Banda Tributo, dando por hecho que no todas son iguales y «agrupandolas en categorías».

    En primer lugar, y bajo mi punto de vista, habría casos de bandas tributo «más que necesarias». Por ejemplo, en la zona de Levante gusta mucho el progresivo, y las posibilidades de que Rush o Queensryche vayan a tocar por allí son «limitaditas», así que tributos a, por ejemplo, alguna de esas bandas (o similares) estaría no sólo más que justificados, si no que personalmente lo consideraría algo de adradecer. Simplificando, bandas tributo a grupos en activo a los que se da un seguimiento en una zona determinada y que, sin embargo, hay muy pocas probabilidades de verles en directo.

    Por otro lado tenemos las bandas tributo «inaceptables» (en mi opinión). Un grupo tributo a Rulo y la Contrabanda, Angelus Apatrida o Kaotiko está fuera de lugar se mire como se mire, porque los originales son gente en activo a los que se puede ver cada poco sin problemas, y, con todos los respetos, están más cerca de una grupillo local que de una gigabanda como AC/DC, U2 o los Stones. De tal modo, «rindiéndoles tributo» estás siendo un jeta y quitándoles el trabajo, al mismo tiempo que te ahorras el tener que meter horas componiendo.

    En tercer lugar pondría a las bandas tributo «respetables», las cuales serían las formadas por músicos con buen o muy buen nivel, que llevan años dando el callo en las escenas locales con bandas con temas originales, y que por responsabilidades personales (Hijos, trabajo, etc…) tienen que bajar el pistón en todo lo que rodea a estar en una banda, es decir, ensayos, logística, etc… Mucha gente en este tipo de situaciones suele montar bandas tributo a grupos grandes (Metallica, Pearl Jam, Black Sabbath, Ramones, Iron Maiden…) para matar el gusanillo, sabiendo que no vas a tener que estar yendo a todo correr al local despues de un día atroz en el curro o en víspera de madrugar para llevar a la cría a natación, y con la posibilidad de hacer unos cuantos bolos al año. Bolos que suelen sonar de puta madre y es un placer ver, por cierto.

    En cuarto lugar ubicaría a las bandas tributo de «buscar el camino fácil echándole morro». Suelen ser bandas similares a las «respetables» que acabo de señalar en el punto anterior, solo que con menos nivel técnico, y formadas no por necesidades vitales, si no con el único fin de medrar y sacar beneficios. Generalizando, suelen estar formadas por gente que quiere ver dinero, pero que no tienen el nivel técnico suficiente para tocar en una orquesta de verbenas (Para eso hace falta tocar bien de verdad). Esta bandas conformarían el grueso de los míticos «Festival de bandas tributo: Entrada 12 euros». Personalmente creo que, en ese campo, a la larga es un sistema muy poco rentable para comer de la música, y creo que te sale más a cuenta estudiar como un condenado, meterte en una orquesta/verbena profesional y luego, a parte, tener tu grupo haciendo temas propios que te gusten (O una banda tributo «respetable» jeje)

    En quinto lugar ubicaría a las bandas tributo «originales», las cuales a mi personalmente me encantan y creo que merecerían un mayor respeto por parte del público, ya que éste tiende a considerarlas como «frikadas». Serían gente como por ejemplo Beatallica, Sid Barretina, Dread Zeppelin, Richard Cheese, Iron eta Maider, etc… En mi opinión son artistas como un pino, y con una propuesta mucho más original que la de muchas bandas con temas «propios» (Normalmente pongo los ejemplos de Airbourne o Marea jeje)

    En último lugar colocaría a las bandas tributo «profesionales». Serían las bandas como Pink Tones, Led Zep, God Save the Queen, etc… Bandas PRO (Con mayúsculas), que rinden tributo a grupos desaparecidos o que difícilmente vas a poder ver por una zona en concreto, y que ofrecen un espectáculo AUDIOVISUAL (Con mayúsculas otra vez) digno de ver. Dentro de éstas, colocaría también a las bandas grandes «autotributo» como Death to All, a los que, de verdad, da gusto ver tocar (El del Leyendas del verano pasado fue un conciertazo).

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