TOTENGOTT (ESP) – The abyss, 2019

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La banda asturiana TOTENGOTT viene pisando fuerte desde su formación en el año 2014 y no han hecho más que crecer y diseminar su visión musical por toda la escena extrema nacional hasta el punto de convertirse en una de las más firmes promesas del doom-death patrio. Si ya Doppelgänger (Xtreem Music, 2017) les había ubicado en el mapa y les dio la oportunidad de tocar en escenarios tan reputados como SWR Barroselas o haber compartido cartel con bandas como ANGELUS APATRIDA o MASTER, con su nueva obra The abyss no hacen más que confirmar nuestros presentimientos. El nuevo trabajo del trío asturiano ha sido autoproducido, aunque masterizado por James Plotkin (ELECTRIC WIZARD, ISIS, CONAN, AMENRA…), lo que le da un cariz internacional y, por qué no decirlo, más profesional visto el resultado final. Para la portada han contado con Néstor Avalos, quien ha trabajado para bandas como ROTTING CHRIST, DARK FUNERAL, MOONSPELL o BLOODBATH entre muchas otras, y el resultado es un dibujo de portada espectacular y que nos incita a hincar el diente a estos cuatro cortes que en conjunto alcanzan la friolera de tres cuartos de hora. Aquí hay chicha que cortar.

The abyss es un disco que se toma su tiempo en arrancar. Los primeros seis minutos los ocupa la atmosférica “Ceremony I: Sic transit gloria mundi”, acaso la pieza en la que notamos que TOTENGOTT aspiran a bastante más que a dar guitarrazos secos con el volumen de los amplificadores a tope. En esta primera pieza podemos observar el cariño que esta gente admite por bandas blackers más atmosféricas, con cierto regustillo a aquel gothic death metal que profesaban los primeros CREMATORY y con un pequeño fragmento narrado muy tribal en una onda que nos puede recordar a los más recientes ROTTING CHRIST. En esta primera pieza prácticamente instrumental colaboran Marija Krstevska de la banda macedonia DRIOMA y Luis “Balc” de los gallegos BALMOG, quienes ayudan a dar ese plus esotérico al asunto.

El segundo corte, “Ceremony II: The way of sin”  es acaso el más dinámico de los cuatro, dando cancha a su vertiente más doom-death heredada de su pasión por los suizos CELTIC FROST (la banda nació como banda tributo a los de Tom Gabriel Warrior). Sin duda estamos ante un tema que en directo ayudará a dinamizar el set list ya que en general la banda mantiene la pesadez y el marchamo lento en la mayor parte de sus composiciones. Así es en “The spell”, que con sus trece minutos ya empieza a mostrarnos la verdadera cara de TOTENGOTT: negrura amparada en ritmos funerarios y ese sonido engordado tipo “de ampli de válvulas” que evidentemente nos lleva a compararlos con bandas que ahora mismo están llevando este subgénero a otra dimensión como pueden ser DOPELORD, CELESTE o CONAN. En este corte cuentan con la colaboración especial de Kam Lee, más conocido por ser bajista y vocalista de los legendarios MASSACRE. No todos los días se puede presumir de que un músico con tantas tablas en este mundillo acepte meter su brutal registro vocal en una banda que todavía está dando sus primeras zancadas.

Para el final dejamos el análisis de “Doppelgänger II: The abyss”. Con reminiscencias obvias a aquella larga pieza incluida es su anterior trabajo (podéis re-visitar la review de Doppelgänger pinchando aquí), en esta vuelven a volarnos la sesera en lo que se podría decir que ya es su tema estrella, la madre del cordero pendiente de sacrificar. Si hablamos de ambición este es el corte que mejor define a los actuales TOTENGOTT y ya no sólo por ofrecernos un corte cercano a los veinticinco minutos de duración sino porque en él han puesto toda la creatividad de la que han sido capaces. De esta forma, un tema muy en consonancia con el que le precede se ve fortalecido por unas partes más orquestales y en general trabajando la atmósfera con mayor ahínco. Lo hacen además sin que esta casi media hora sea un tostón, y es que cuando un tema tan largo se pasa en un suspiro es porque han trabajado muy bien su estructura y los golpes de efecto. No es un tema que destaque en lo técnico, ya que los riffs son básicos y muy pesados, pero sí que destaca por una atmósfera malsana y ciertamente diabólica que nos retrotrae a las bandas sonoras de las mejores películas de terror.

Por último comento un poco la evolución de sus músicos. Sin duda quien más llama la atención es el guitarrista Chou Saavedra, verdadera alma del proyecto y que además se encarga de las voces y las orquestaciones. Respecto a anteriores trabajos se nota un gran avance en todo lo relacionado con composición y arreglos. Se ve que Chou ha trabajado incesantemente en este trabajo. La base rítmica formada por el bajista Nacho Void y el percusionista José Mora se mantiene fiable, sin alardes ni una gran experimentación, si bien han tenido que saber acoplarse a la mayor complejidad tejida por el guitarrista. Estamos ante una formación que va a dar mucho de qué hablar si las cosas no se tuercen… y en el mundo del metal todo y nada puede ser posible.

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