TORSO (ESP) – Rastro de sangre, 2018

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TORSO es una de esas bandas que están en la lista de “seguidas” por mi parte por casualidad. Asistiendo a un concierto suyo en la extinta sala Rock And Pop junto a KATALEPESY, y escuchando sus temas previamente para hacerme una idea de su música, me quedé muy gratamente sorprendido. La base era un grind death claramente heredero de MACHETAZO y, como la banda gallega ya disuelta me encantaba, abracé con devoción la música de TORSO (no en vano el nombre del grupo responde a un tema de MACHETAZO y ellos mismos tocan esta versión en directo y la tienen grabada en estudio). Sin embargo, no hay que quedarse sólo en la superficie, pues TORSO tienen más elementos de otros géneros, especialmente el crust a mi modo de ver, y también partes más propias del goregrind, haciendo que otros grupos como ROTTEST SLAG, HAEMORRHAGE o GRUESOME STUFF RELISH vengan también a la mente. Son aderezos para un grupo que en directo me dejaron muy satisfecho y, cómo no, no dudé en pillar el hasta ese momento su único disco editado, Fosa común.

Pero TORSO no es sólo música. Investigando más sobre sus letras, me di cuenta de que tienen una temática muy revolucionaria, y de plena actualidad aunque se refiera a unas cuantas décadas atrás: la España profunda más rancia que se puede uno encontrar. Bandolerismo, maquis, guerra y postguerra española… Esa temática ya estaba presente en Fosa común y sigue presente con una vuelta de tuerca aún más conceptual en Rastro de sangre, cuyos temas ya fueron desgranados en aquel directo al que me refiero junto a KATALEPSY y que ahora tienen su reflejo en el plástico de este CD. La propia portada refleja muy bien qué nos vamos a encontrar: bandoleros, la lucha contra el rico a favor del pobre, la ley del monte… y sangre, mucha sangre bien derramada. Personajes como el bandolero José María El Tempranillo, Tomás Villén El Cencerro, mítico maqui antifranquista de la sierra de Jaén, la lucha de clases y el «es mejor morir de pie que vivir de rodillas»… todos estos temas están contenidos en Rastro de sangre.

Musicalmente el disco es una continuación coherente con Fosa común, con un sonido más crepitante y “analógico” que me recuerda al Mundo cripta de MACHETAZO y al Extinción de LOOKING FOR AN ANSWER. También es un trabajo más homogéneo en cuanto a la estructura de los temas, que aumentan su minutaje un poco sin por ello perder el dinamismo, ya que la parte death sale más a relucir de esta manera. Por otro lado la voz de Ellys está mucho mejor ecualizada y empastada con la putrefacción guitarrera, sin dejar de mencionar el buen sonido conseguido con la batería de Adolfo que, siguiendo con ese sentimiento analógico, suena en su sitio y sin tapar ni parecer sintética. Todo esto hace que el gran olvidado en las mezclas habituales, el bajo, tenga una presencia brutal en Rastro de sangre, resultando imprescindible la labor de Carlos en temas como “Alimañas”, que por cierto es uno de mis preferidos del plástico por ese aire bailable que tiene desde el principio y los elementos crust que se dejan escuchar.

Escuchar Rastro de sangre es mascar la pólvora y la violencia en el ambiente. Leyendo las letras mientras uno escucha el trabajo aumenta la sensación de rabia contenida, gracias en gran parte a la buena combinación de dos voces que tienen Ellys y el propio Carlos. “¡A las armas!”, por ejemplo, una de las más death del plástico y donde te incitan a morir de pie y luchando, te transmite esa sensación desde el principio y acabas gritando ¡Revolución! como un loco. E igualmente la “Ley del monte”, donde hablan de “El Tempranillo”. O la elegida como vídeo presentación del trabajo, “Violencia carnal”, donde narran el todo vale para los ricos y poderosos con tal de tener sexo con quien quieren. El único tema diferente tanto en temática como en su propia concepción es “Collar intestinal”, versión de los gore crusties DALLE KILLERS, que cumple el objetivo de cerrar el trabajo de una forma más saltarina y pegadiza y menos reivindicativa (aquí la segunda voz de Carlos me hace recordar a HAEMORRHAGE). Uno tiene ganas de reiterar la escucha después de un cuarto de hora de patillas y trabucos, y eso es signo de que las cosas están bien hechas.

En Almería, que es el lugar de origen de TORSO, reina la ley del monte. El cuarteto de El Ejido lo saben y están dispuestos a luchar por ello. Porque esta España de hace cuarenta o cincuenta años no vuelva a repetirse… y porque, lamentablemente, si uno mira a su alrededor tiene ganas de cerrar los ojos y volverlos a abrir por si se ha producido un salto atrás en el tiempo sin darnos cuenta.

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