THY CATAFALQUE (HUN) – Naiv, 2020

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Pocas comuniones hay más especiales que las que se crean entre dos personas que comparten música, más aún cuando estos individuos se recomiendan cosas que pasan a ser imprescindibles en las bibliotecas de ambos. Yo suelo tener una memoria bastante afilada para recordar discos o bandas que me recomendaron ciertas personas a lo largo de mi vida y considero que pocos regalos hay mejores que ese: descubrir música a alguien que aprecias.

Pero cuando esta comunión es algo que nace de manera casi espontánea en una reunión de amigos, el nivel sube. Esto es algo que me pasó con THY CATAFALQUE, proyecto que descubrí de manera fortuita en la mítica lista Metal Xplorer de Spotify en 2016, cuando fue editado Meta, el séptimo trabajo de este sobresaliente proyecto. Por aquel entonces tan sólo tuve un par de contactos o tres con aquel discazo y, aunque fueron suficientes para reconocer que el producto era de calidad, por un motivo u otro mis preferencias musicales de aquel entonces me llevaron por otros derroteros.

Pero fue hace un año o así cuando, en medio de una acampada con amigos en la que las setas alucinógenas nos servían de acuarelas en el lienzo de la nocturna montaña, cuando mi cerebro entró en conexión total con lo que este húngaro transmite en sus obras. La psilocibina ya corría por nuestras venas y de pronto alguien pinchó Sgùrr, sexto LP manufacturado por Tamás Kátai, sucumbiendo mi cerebro ante tal osadía musical. En aquel momento, la psilocibina y THY CATAFALQUE se unieron para abrir rincones de mi percepción que no sabía ni que existían, habiendo quedado muchos de ellos abiertos hasta día de hoy, día en el que os voy a hablar de su nueva y sobresaliente obra, Naiv. Editada a través de Season of Mist, supone el noveno LP en veintidós años, además de una demo y dos recopilatorios que completan su discografía. 

Sincera y musicalmente hablando, dudo que haya muchos músicos en el mundo capaces de ponerse a la altura de Tamás, pues la cultura musical de la que hace poder es tal que podría decirse que estamos ante un auténtico erudito de la música moderna, alguien que demuestra con sus composiciones, disco tras disco, que es una fuente inagotable de conocimientos, tanto a nivel compositivo como a nivel técnico. 

Además de dominar varios instrumentos y cantar (en limpio y en gutural), Tamás hace de THY CATAFALQUE una exótica amalgama de influencias musicales que navegan con gracilidad en un turbulento mar de metal extremo en el que las referencias a estilos como el black y el death de corte vanguardista, el sludge, el post metal y el post punk, el metal de corte progresivo, el stoner o el rock, son más que evidentes. Pero (un punto más a favor de THY CATAFALQUE) estas maneras metálicas no se limitan a mezclarse entre sí sin más. Todo se aplica cuando es debido y de maneras, por regla general, poco habituales, echando mano de recursos y figuras que hacen que te preguntes por qué hay tantas bandas que siguen haciendo lo mismo una y otra vez. 

Pero no queda ahí la cosa. ¿Qué sería de un disco de este húngaro sin toda esa riqueza folclórica a la que nos tiene acostumbrados? Y es que Tamás Kátai pilota el folclore centroeuropeo de tal manera que le veo capaz de reinventar una cultura musical desde cero, con personalidad y fundamento. Además, al haber una fuerte influencia turca en el país húngaro, se pueden apreciar algunos ramalazos de folclore que pueden llegar a sonar incluso orientales; tal es la riqueza del legado cultural de aquellos países. La inclusión de instrumentos como el violín, la viola, el violonchelo, así como guitarras acústicas, laúd o incluso la quena (instrumento de viento originario de Sudamérica) ponen el toque folclórico de Naiv, que todavía tiene alguna sorpresa más. Como también viene siendo costumbre en estas vanguardistas obras, no podían escaparse fragmentos jazzeros, bien apoyados por trombones o saxofones, además de sofisticados teclados, que suelen venir desde o derivar en pasajes progresivos que se entremezclan y funden casi sin que te des cuenta, como prácticamente todas las evoluciones que se suceden a lo largo de los cuarenta y siete minutos de duración del álbum.

A modo de magistrales brochazos, detalles electrónicos aparecen como plateados destellos en este vergel musical, en el que podemos intuir guiños al synthwave, al drone o incluso a proto techno minimalista, referencias obvias siendo NEOLUNAR otro de los proyectos en los que este supermúsico se encuentra involucrado, practicando electrónica casi en su totalidad aunque con muchísimas referencias también a otros venazos como el jazz noir o el post punk.

Sin duda alguna, este hombre merece muchísimo más reconocimiento a nivel mundial, ya no sólo dentro de las fronteras que establece el metal, sino del jazz y la electrónica. Mientras escuchaba Naiv y repasaba la discografía de THY CATAFALQUE, pensaba que podría ser una auténtica locura juntar en un congreso a Tamás Kátai con Mike Patton, Emir Kusturica o David Gilmour y sentarte a escuchar, a aprender y a admirar, porque de esto trata la buena música.

 

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