THØRN / OGNEMÖT (ITA/EST) – Split, 2021

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A tenor de lo que parece que se está moviendo últimamente por el mundo undeground, de lo que incluso llega a los correos de esta web a diario, parece que el formato del split ha vuelto a ponerse de moda. Lanzamientos muy breves, adecuados para la época del déficit de atención donde muchos no aguantan cincuenta minutos del mismo artista, y en los que se concentran dos, tres e incluso cuatro grupos. Pequeñas dosis de cada uno de ellos para mantener activos los impulsos mentales. Aunque, de la misma manera que el cassette nunca se fue dado que las bandas de raw black han seguido apegadas a este formato ininterrumpidamente, en el ámbito del grindcore y el crust, los splits nunca se fuero. Sólo se han expandido más allá de su nicho. 

Aquí tenemos un caso clásico. Dos grupos que hunden sus raíces en el crust y dejan que la música haga su trabajo durante catorce minutos en igualdad de condiciones (dos cortes cada uno). Son bastante desconocidos, y ambos apenas tienen en su historial algún EP y varios singles. Pero una vez dichas las similitudes, lo más interesante es lo diferente. 

Los italianos THØRN, con apenas cinco años de existencia, no tardan mucho en hacerte saber que su crust/grindcore tiene un sabor ligeramente distinto. Ya en el primer riff abierto de «Drowning«, de manera muy leve se intuye un tremolo picking, que si bien se apartará a un lado cuando la canción suba la velocidad, dejando así lugar a un riff mucho más hardcore, volverá en cuanto esta reduzca el paso. Black/crust cuya balanza recae más por la segunda opción. La versión de HIS HERO IS GONE, si bien idéntica en la ejecución, sí que recibe el mencionado filtro del género, gracias en gran parte al uso de una voz rasgada en lugar de los «ladridos» de la original. Y con una producción adecuada a la segunda década del Siglo XXI, dejando atrás esa crudeza que algunos echarán de menos.

Los estonios OGNEMÖT se complican aún menos la vida con eso de los géneros, crust/d-beat moderno directo como una patada en los dientes. Quizás por el estereotipo de que si son nórdicos deben sonar de una determinada manera, pero es inevitable no pensar en la escuela sueca original del crust, con un tono abrasivo que, lejos de estar mal producido, tiene la suficiente suciedad como para reducir la mala hostia en su música. Y aún así, aunque podemos pensar que con tales raíces ambos temas serían bastante unidimensionales, han reservado algo de armonía para los riffs. No se trata de ganar el concurso de brutalidad, sino el de continuar teniendo nuestra atención.

No suelo hacer mención explícita a las letras de los temas, pero creo que este caso concreto lo merece. Este breve split cierra con «100 years of shit» de OGNENÖT. Una especie de «celebración» del centenario de su patria empapada de realismo. Estonia, como sus vecinos bálticos o cualquier otro pequeño Estado de Europa que ha formado parte de entidades mucho mayores, con grados variables de totalitarismo, apenas ha mejorado su situación política. No importa que hayan pasado nazis, reconvertidos en comunistas, renacidos como neoliberales o cualquier otra ideología que toque en cada década. Siguen siendo campos de experimentos políticos para sus hermanos mayores, quedándose con las sobras y sin voz alguna en el tablero internacional. Llamémoslo Estonia, Rumania o Bosnia, siguen estando y estarán x años en la mierda. 

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