THE WIZARDS (ESP) + THE RENEGADOS (ESP) – Barakaldo, 27/12/2019

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Jugando en casa, ante su público, THE WIZARDS han cerrado su triunfal 2019. El Pub Mendigo de Barakaldo -hogar de su bajista, Baraka Boy (compañero de fondo sur en Lasesarre, el mayor caladero de talento que hay en Bizkaia, y lo digo completamente en serio)- ha acogido el fin de una gira que les ha llevado por las ciudades más importantes del Estado, incluyendo festivales como el Download y, por primera vez, una minigira por algunas de las ciudades más importantes de Alemania. Si la cabeza no me falla, esta ha sido la segunda fecha de THE WIZARDS en su Bizkaia natal. La primera, el concierto de presentación en la sala Stage Live de Bilbao en octubre de 2018. Una gira ourobórica, sin duda.

En la crónica del último concierto de HORA ZULÚ os expliqué grosso modo lo que era precisamente la Stage Live: una discoteca pija y comercial con una buena y variada programación de música en vivo las tardes-noches. Pues bien, el Pub Mendigo ha sufrido una auténtica metamorfosis de un tiempo a esta parte. Me explico:

Con fama de ser el peor bar de todo Barakaldo, era el lugar de reunión de canis y toda esa ralea. Las broncas y las peleas subidas de tono eran pan de cada día. Y si lo cuento de esta forma es porque, efectivamente, el que aquí os habla también lo ha visitado alguna vez. Por eso mismo, si le llegas a decir al José Manuel de diecisiete años que algún día iba a ver un concierto allí, jamás se lo habría creído. Es más, se habría reído muy fuerte y preguntaría qué clase de estupefacientes habría consumido -algo que, por otra parte, era bastante común en la antigua encarnación de este pintoresco sitio-.

Pero de un día para otro, se empezaron a programar conciertos de punk, hardcore y otros estilos hasta acabar convirtiéndose en uno de los bares de Barakaldo que más música en vivo programa, aumentando poco a poco el nivel de los grupos que lo visitan. El milagro se ha obrado. Yo, pobre pecador, no había tenido hasta ahora la oportunidad de poder visitarlo. Las dudas me asaltaban. ¿Cómo se podría poner un escenario en un pub tan pequeño? ¿Habría camerinos? Si un cani nostálgico se despista y entra en mitad de un concierto… ¿qué pensaría?

Mis dudas -excepto la última, por suerte- se resolvieron aquella noche. El escenario era pequeño, por lo que cada integrante tendría que elegir una baldosa y no salirse de ella. Y aunque hubiese camerinos, los miembros de ambas bandas se dejaron ver entre el público, vendiendo merchandising y saludando a los amigos que habían acudido a verles -algo normal, teniendo en cuenta que, como comentaba al principio, ambas bandas jugaban en casa-, pero no nos llevemos a engaños: el Mendigo presentaba sold-out (unas 150 personas) y eso no se consigue solo a base de vender entradas a tus amigos. Ni mucho menos.

Con un poco de retraso sobre la hora prevista y con la sala casi llena, THE RENEGADOS calentaban el ambiente con su hard rock de regusto setentero, que combinaba el riffeo sureño de ZZ TOP con el desarrollo instrumental de grupos como DEEP PURPLE. Y todo ello cantado en castellano, ojo, que no pega mucho con este estilo.

De reciente creación, pero formado por músicos veteranos de la escena bilbaína, desgranaron tres de los cuatro temas de su primer EP Dead man’s handQuedándome sin tiempo«, «Mis malas formas» y «La disciplina del diablo«) junto a un puñado de versiones, como el «Just what the doctor ordered» de TED NUGENT y adaptaciones al castellano como la de «Flirtin’ with the devil» de MOLLY HATCHET. Despidieron tras poco más de cuarenta minutos en el escenario con un «Escúpelo» de clara influencia MOTÖRHEAD, porque tal y como dijeron a ellos también les gusta el doble bombo, que enardeció al público de cara al plato fuerte de la noche.

Que THE WIZARDS han llegado hasta donde están actualmente por sus propios medios y currándoselo muchísimo queda patente cuando les ves ayudando a THE RENEGADOS a desmontar el escenario y cambiar los instrumentos. Esa suerte de mística de ver al músico por primera vez en el momento que se sube al escenario se desvaneció, de acuerdo, pero se perdona dado el ambiente familiar que reinaba aquella noche. Do It Yourself.

Con los instrumentistas afinando y ajustando las cuerdas, Sir Ian Mason subió al escenario, pegó un grito y se hizo con el maltrecho pie de micro que le dio problemas durante las primeras canciones. De fondo sonaba el «Dirty old town» de THE POGUES, que actuó de intro el día de hoy. «Apocalyptic weapons» y «Destiny«, los dos primeros temas de Rise of the serpent, fueron también las dos primeras en caer esta noche. Igual de épicas que en el disco, fueron interpretadas, como de costumbre, un poquito más rápidas, furiosas e intensas. Sir Ian Mason demostró que es un frontman carismático que vive las canciones en lugar de limitarse a cantarlas. Del resto de la banda, lo mejor que puede decirse es que estuvieron impecables en su papel, sonaron como un auténtico cañón y no fallaron ni una nota. Phil The Pain y George Dee, un poco más protagonistas que la base rítmica formada por Baraka Boy y Dave O. Spare, demostraron con creces ser dos de los mejores guitarristas de la escena estatal.

«Avidya» fue el primer recuerdo a su aclamado Full Moon in Scorpio, que fue seguida por «Circle of time«, una de las piezas más directas de su último trabajo. Tras ella, Mason aprovechó para dirigirse al público y agradecerles por estar allí presentes y por haber escuchado todas sus tonterías durante tantos años. La hímnica «Who are you Mr. Gurdjieff?» fue la siguiente en caer, envolviendo al público en su seductor ritmo deudor de CANDLEMASS o PENTAGRAM. Entre este tema y «Aftermath«, Mason se volvió a dirigir nuevamente al público para dedicarles la canción, recordando nuevamente entre bromas que únicamente escriben letras llenas de gilipolleces.

Al ser una noche especial, la banda aprovechó para interpretar una cover de BLUE ÖYSTER CULT, pese a que desde el público un amigo les pidiese tocar alguna de las de MOTÖRHEAD que tenían preparadas para el festival Lemmys you que se celebraba al día siguiente en Barcelona. Tras ella, se vino una auténtica seguidilla de himnos: «Callyope«, «Conjure» -única referencia a su disco debut y en la que Mason repartió bendiciones al público mientras estaban de cuclillas- y la épica «Stardust«, que fue el último tema propio que interpretaron.

Ya se venía intuyendo la despedida, y Mason se dirigió al público por última vez para recordarles que la música es su vida y que el heavy, el punk y el rock son la música del pueblo, y nadie puede adueñarse de ella, ni los poderosos, ni los ricos ni los pijos. Toda una declaración de intenciones que se tradujo en una última cover, «Heading out of the highway» de JUDAS PRIEST, una oda a la vida en la carretera que fue magistralmente interpretada por los bizkainos. Phil the Pain se apresuró a decir que nos vemos en unos meses y la banda bajó a saludar de nuevo a sus amigos y compañeros que seguían por la sala.

Noventa minutos de puro rock lleno de actitud, cojones, energía y sin aditivos de ningún tipo -escenografía, luces ni nada por el estilo-, solo una banda en un estado de forma pletórico que se creció ante su gente para demostrar lo que muchos ya sabemos desde hace un tiempo: que son uno de los secretos mejor guardados de la escena patria. Cada vez más gente los está descubriendo, y con su próximo trabajo -que con el ritmo que llevan seguramente sea más pronto que tarde- seguro que llegarán a cada vez más gente. Pero la noche del 27 de diciembre, THE WIZARDS pueden jactarse de haber sido profetas en su tierra.

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