THE REPTILIAN SESSION (ITA) – The reptilian session, 2017

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Lo primero que llama la atención de esta banda es, sin duda, su peculiar nombre. ¿Reptilianos? ¿De qué oscuro rincón de internet ha salido esto? El atractivo morboso que las “teorías conspiranoicas” despiertan en nosotros nunca ha estado muy explotado en la escena del metal extremo, y si uno se para a pensarlo, es algo que podría dar mucho más de sí. Debido a este inusual título, antes de poner el disco podría pensarse que la música de THE REPTILIAN SESSION tira más hacia lo vanguardista y rompedor; impresión que resulta ser bastante equivocada. La primera sorpresa que depara el álbum es su sonido old school, ya que nos ofrece una buena dosis de black en una vena bastante ochentera y “first-wave“, con un marcado interés en la agresividad y contundencia de los riffs. Riffs que huelen, sin lugar a dudas, al BATHORY de la época del The return of darkness and evil o los HELLHAMMER/CELTIC FROST más primerizos, con un componente muy adecuado de thrash guarro y directo.

De principio a fin, The reptilian session despliega una variedad considerable de riffs a distintos tempos e intensidades, con temas como “The feast of the reptiles” que van directo a la yugular, y otros a medios tiempos más calmados como “The dungeon before the void“. Las diferencias entre cada uno de ellos son suficientemente considerables como para que se reconozca el esfuerzo puesto en dotar de variedad y originalidad al conjunto del álbum. En este punto merece hablarse del cover de “Double dare” de los míticos BAUHAUS. Su ejecución es más que correcta, pero realmente no aporta nada muy especial al conjunto del disco, y tampoco es excesivamente original por parte de una banda de black homenajear a clásicos del rock gótico.

Por su parte debe destacarse que todos los instrumentos, voz incluida, se apoyan en esta producción sucia y cañera, que por lo general sienta como un guante a la potencia y crudeza de la música. El mejor ejemplo de este enfoque es la caja de la batería, con una fuerte presencia en todas las secciones que más merecen ser denominadas como thrash. La voz es rasposa y a ratos gritada, con un punto barriobajero que añade al conjunto. Los solos de guitarra, como cabría esperar, son caóticos y desenfrenados, siguiendo la estela de las bandas mencionadas anteriormente. No obstante, todas estas virtudes pueden tener su parte de defecto en el conjunto del disco, y es que resulta inevitable pensar que The reptilian session se habría beneficiado enormemente de una mayor limpieza en su sonido. Encontrar el punto medio entre un polvoriento sonido old school y el refinamiento de bandas más modernas es, sin duda, una tarea muy difícil, pero dada la calidad que atesora este trabajo, se echa de menos un mayor pulido en este aspecto.

Todo lo comentado hasta ahora encaja perfectamente en la descripción de un álbum moderno de black ochentero. Sin embargo, el disco presenta un añadido sorprendente, que es la presencia de algunos elementos más propios de la electrónica. Ante todo, debe decirse que habría sido interesante poder ver una mayor presencia de estos a lo largo de los siete temas que componen el disco, ya que solo se hacen notar en la intro del primer tema, con un estilo rayano al drone muy adecuado; y en el quinto tema, que sorprendentemente es totalmente electrónico, de carácter eminentemente atmosférico y con una percusión casi tribal que domina a lo largo de toda la canción.

En conjunto, The reptilian session es un disco sólido, y los fallos puntuales que presenta no quitan el hecho de que estamos ante un muy buen debut por parte de esta banda. Sin lugar a dudas, merece toda la atención del público nostálgico y fiel al estilo, el cual encontrará en The reptilian session un buen puñado de motivos para volver a headbangear como antes. Por último, la portada del álbum debe mencionarse por la originalidad del dibujo de Karmazid (autor de las espectaculares carátulas de URFAUST), en el que podemos observar a los reptiles (¿o reptilianos?) engullendo la Tierra entre sus garras. ¿Un presagio del futuro? Si esta ha de ser la banda sonora de nuestros nuevos líderes, no dudaré en unirme a su culto.

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